
Siameses Company vuelve a colocarse en el centro de la conversación cultural con Bipolaridad visual, una exposición que no solo revisa cuatro décadas de trabajo artístico, sino que ha logrado algo poco común en el circuito museístico: conectar de manera profunda con el público. Desde su inauguración en abril, la muestra se ha transformado en una experiencia viva, emocional y participativa que obligó al Museo del Estanquillo a extender su permanencia hasta finales de diciembre tras superar los 63 mil visitantes. Para Siameses Company, este éxito no es casualidad, sino la consecuencia de una propuesta estética que dialoga con la contradicción, la memoria y la experiencia humana.
La exposición funciona como una autobiografía visual y emocional donde Siameses Company narra su historia creativa desde la dualidad. Marisa Lara y Arturo Guerrero, unidos simbólicamente por su personaje siamés, invitan al espectador a recorrer un universo donde lo opuesto no se enfrenta, sino que convive. Desde el primer paso en la sala, el visitante comprende que no está frente a una retrospectiva convencional, sino ante un relato artístico que se mueve entre la ironía, la fragilidad y la celebración.
Una exposición que se convirtió en experiencia colectiva
El éxito de Bipolaridad visual está directamente ligado a la manera en que Siameses Company concibe el arte como un acto compartido. La muestra no se limita a exhibir obras; propone recorridos performáticos, activaciones públicas y diálogos constantes con el público. El nado de los sueños: Brazadas de imaginación, una de las activaciones más celebradas, permitió que los propios artistas guiaran a los asistentes a través de los polos conceptuales de su trabajo.
En ese recorrido, Siameses Company encarna literalmente su propuesta estética. Vestidos como su personaje siamés, unidos por el tronco, avanzan junto al público explicando que la bipolaridad no es un diagnóstico, sino un juego conceptual. La contradicción, explican, es una fuerza creativa que permite que el arte fluya, choque y se transforme.
Cuarenta años de creación sin fronteras
Bipolaridad visual celebra cuatro décadas desde la primera exposición profesional del dúo. A lo largo de ese tiempo, Siameses Company ha desarrollado una metodología única basada en la creación simultánea. No hay jerarquías ni autorías individuales claras; ambos trabajan sobre la misma pieza al mismo tiempo, ya sea pintura, escultura, fotografía o cerámica.
Esta forma de trabajo se refleja en las más de 300 obras que conforman la exposición. Siameses Company no solo creó las piezas, también las curó, organizándolas en núcleos conceptuales que dialogan con la literatura, la filosofía y la vida cotidiana. El resultado es un recorrido accesible pero profundo, donde cada obra funciona como un punto de entrada a reflexiones más amplias.
El agua como metáfora central
Uno de los ejes narrativos más poderosos de la exposición es el agua. Para Siameses Company, el agua representa una fuerza ambivalente: puede ser refugio o amenaza, salvación o desastre. En varias piezas, el agua aparece como símbolo de los problemas que abruman, pero también como el espacio donde siempre surge una mano amiga.
Esta metáfora tiene un origen autobiográfico. Hace dos años, un árbol destruyó su taller. Lejos de verlo solo como una tragedia, Siameses Company convirtió el suceso en materia artística. El arte, explican, es una forma de catarsis que permite sanar, sobrevivir y encontrar felicidad incluso en medio de la tristeza.
Contradicción, tristeza y gozo
Aunque la exposición está llena de color y humor, Siameses Company no esquiva la melancolía. Bipolaridad visual se mueve entre la alegría y el dolor, la risa y la pérdida. Esa oscilación emocional es, para los artistas, profundamente humana.
Obras que representan el encierro y el choque dan paso a otras que hablan de utopía y esperanza. Un barco pintado simboliza la amistad redentora, la posibilidad de seguir nadando aun cuando el entorno parece adverso. Para Siameses Company, esa imagen resume el espíritu de toda la muestra.
Filosofía, ciudad y deseo
El recorrido incluye referencias directas al pensamiento de Gaston Bachelard, así como piezas que exploran la vida urbana. Un biombo pintado en los años noventa retrata emociones cotidianas del Metro, el tráfico y los encuentros fugaces de la ciudad. En ese universo también hay espacio para el deseo, la travesura erótica y el voyeurismo.
Siameses Company entiende la ciudad como un escenario bipolar por excelencia, donde la rutina convive con la fantasía y la tensión social con la intimidad. Esa mirada se mantiene vigente y conecta con nuevas generaciones que reconocen en las obras emociones propias.
Arte, inclusión y juego
Una de las piezas más comentadas es Goles por la igualdad, un futbolito intervenido donde mujeres embarazadas juegan contra hombres con corbata. La obra subraya la desigualdad desde el juego, utilizando el humor como herramienta crítica.
Para Siameses Company, la inclusión no se logra borrando las diferencias, sino resaltándolas. La belleza, afirman, está en lo raro. En el arte no hay lógica rígida, hay libertad absoluta para explorar lo incómodo y lo contradictorio.
El método creativo como danza
Durante las activaciones, los artistas explican su proceso creativo como un danzón improvisado. No recuerdan quién dio el primer trazo o eligió el primer color. Esa pérdida de control individual es, paradójicamente, lo que da coherencia a su obra.
Siameses Company busca que el espectador no solo observe, sino que habite las piezas. Zapatos intervenidos invitan a cruzar la frontera entre el sueño y la vigilia, mientras sombrillas pintadas representan puntos cardinales que se desorientan, como la vida misma.
El público como parte de la obra
El clímax de varias activaciones es un performance interactivo donde el público se mira en espejos, imita gestos opuestos y ejecuta movimientos contradictorios. En ese momento, Siameses Company borra la distancia entre creador y espectador.
Con estambre rojo, símbolo de destino y conexión, se teje una pieza colectiva que se integra al corazón de la exposición. Cada visitante deja una huella física y emocional, reforzando la idea de que el arte es un proceso compartido.
Un fenómeno cultural en el Museo del Estanquillo
Que la exposición haya batido récords de asistencia no es un dato menor. Siameses Company ha logrado algo que muchas propuestas contemporáneas buscan: generar identificación emocional sin sacrificar complejidad conceptual.
El Museo del Estanquillo se ha convertido, gracias a esta muestra, en un espacio de encuentro donde el arte dialoga con la vida cotidiana. La extensión de la exposición confirma que el público responde cuando se le invita a sentir, pensar y participar.
Un legado que sigue creciendo
Bipolaridad visual no es un cierre de ciclo, sino una celebración del camino recorrido y de lo que aún está por venir. Siameses Company demuestra que la creación colectiva, sostenida durante décadas, puede seguir siendo relevante, provocadora y profundamente humana.
La muestra deja claro que el arte no es estático. Es un organismo vivo que se transforma con cada mirada, cada paso y cada emoción compartida dentro del museo.