jueves, enero 1, 2026

Posponer la alarma: el hábito que afecta tu energía y concentración

A medida que el año llega a su fin, muchos enfrentan una fatiga intensa acumulada por compromisos laborales, metas pendientes y la presión de equilibrar responsabilidades. En este contexto, la tentación de robar unos minutos adicionales de sueño posponiendo la alarma se vuelve fuerte. Sin embargo, este hábito puede perjudicar la calidad del descanso y el estado de alerta a lo largo del día.

Presionar el botón de “snooze” parece una solución rápida para descansar un poco más, pero los expertos en medicina del sueño advierten que este hábito no solo no ayuda a recuperar energías, sino que podría ser la causa del cansancio persistente que sientes. Vamos a entender mejor el proceso del sueño, cómo impacta la inercia del sueño y qué medidas pueden ayudarte a dormir mejor.

La inercia del sueño: ¿Qué pasa cuando pospones la alarma?

Cada vez que suena la alarma y decides posponerla, estás interrumpiendo un ciclo de sueño. Esta interrupción genera algo llamado «inercia del sueño», un estado de somnolencia y desorientación que ocurre al despertar abruptamente. Según el doctor Facundo Nogueira, neumonólogo y jefe del Laboratorio del Sueño en el Hospital de Clínicas, este estado de inercia puede durar varias horas y afecta la capacidad de concentración y energía durante la mañana.

Posponer la alarma reinicia el ciclo de sueño en lugar de completarlo, lo que produce cansancio prolongado. “Ese cansancio inicial puede extenderse hasta cuatro horas después de despertarse, generando una fatiga persistente durante la mañana”, explica Nogueira. Esto significa que esos “cinco minutos más” no solo no te revitalizan, sino que aumentan la sensación de agotamiento.

Cómo afecta posponer la alarma los ciclos de sueño y el reloj biológico

El sueño sigue un ciclo regulado por factores naturales como la luz, la temperatura corporal y los ritmos circadianos, que se preparan para despertarnos naturalmente. Este proceso incluye la liberación de hormonas energizantes y el aumento de temperatura. Pero cuando posponemos la alarma, interrumpimos este ciclo, y el cuerpo vuelve a caer en una fase de sueño ligero.

El doctor Joaquín Terán Santos, presidente de la Sociedad Española de Sueño (SES), menciona que este ciclo interrumpido altera los “mecanismos de vigilia” del cuerpo, lo que da lugar a una sensación de confusión y agotamiento. En lugar de comenzar el día con energía, el botón de “snooze” genera una ruptura en el descanso y provoca un despertar difícil, afectando la productividad y el bienestar general.

Consecuencias de la falta de sueño en el cuerpo y la mente

La falta de sueño y el descanso de mala calidad afectan mucho más que la energía diaria. Según el doctor Eduard Estivill, experto en medicina del sueño, dormir mal impacta la concentración, la capacidad de respuesta y el estado físico general. “Cuanto más se interrumpe el sueño, peor es su calidad», comenta Estivill. Este tipo de descanso interrumpido, común entre quienes posponen la alarma, no permite alcanzar el sueño reparador necesario para el funcionamiento óptimo del cuerpo.

Los efectos negativos de este tipo de descanso inadecuado incluyen:

  • Disminución de la concentración y memoria: Los ciclos de sueño alterados afectan las funciones cognitivas, lo que dificulta recordar información y tomar decisiones claras.
  • Reducción de la resistencia física y mental: La falta de sueño fragmentado debilita el sistema inmunológico y aumenta el riesgo de enfermedades.
  • Cambios en el estado de ánimo: El cansancio acumulado puede generar irritabilidad y baja tolerancia al estrés.

Claves para mejorar la calidad del descanso y evitar el agotamiento

Para combatir el cansancio acumulado y evitar los efectos negativos de posponer la alarma, los expertos recomiendan trabajar en la “higiene del sueño”, una serie de prácticas y ajustes que ayudan a mejorar el descanso.

  • 1. Establece un horario fijo de sueño

Acostarse y levantarse a la misma hora todos los días, incluyendo fines de semana, ayuda a estabilizar el reloj biológico. Este hábito fortalece los ritmos circadianos, lo que permite despertarse naturalmente y con menos esfuerzo.

  • 2. Evita dispositivos electrónicos antes de dormir

La luz azul de pantallas de teléfonos, tabletas y televisores puede dificultar la producción de melatonina, la hormona que regula el sueño. Desconectar los dispositivos al menos una hora antes de acostarse ayuda a preparar el cuerpo para dormir.

  • 3. Opta por un despertador de luz natural

Un despertador que simule la luz del amanecer permite que el cuerpo se despierte gradualmente y sin interrupciones bruscas. Este tipo de luz aumenta la energía al inicio del día y reduce los efectos de la inercia del sueño.

  • 4. Mantén la habitación oscura y fresca

Un ambiente adecuado para el descanso mejora la calidad del sueño. Apaga las luces, usa cortinas gruesas o antifaces para dormir, y regula la temperatura de la habitación a unos 18-20 °C para lograr un sueño más profundo y reparador.

  • 5. Crea una rutina relajante antes de dormir

Actividades como leer, hacer ejercicios de respiración profunda o tomar un baño caliente ayudan a relajar el cuerpo y prepararlo para un descanso profundo. Practicar estas rutinas cada noche ayuda a reducir el estrés y conciliar el sueño más fácilmente.

Cómo superar el hábito de posponer la alarma

Dejar de posponer la alarma puede ser un desafío, especialmente si este hábito ha formado parte de tu rutina durante años. Aquí te compartimos algunos pasos para hacer la transición hacia un despertar más natural:

  • Coloca la alarma lejos de la cama: Así te verás obligado a levantarte para apagarla, lo que reduce la tentación de seguir posponiéndola.
  • Ajusta gradualmente tu hora de despertar: Adelanta la alarma en cinco o diez minutos cada semana hasta llegar a la hora deseada. Esto permite al cuerpo adaptarse de forma gradual.
  • Incorpora actividad física por la mañana: Hacer ejercicio al despertar activa el cuerpo y reduce el cansancio matutino. Puedes comenzar con una caminata breve o ejercicios de estiramiento.

Conclusión: Despierta con energía y mejora tu descanso

Posponer la alarma puede parecer una solución rápida para el cansancio, pero en realidad es un hábito que interfiere con la calidad de nuestro descanso y nos priva de un despertar natural. Mejorar la higiene del sueño y adoptar rutinas que favorezcan el descanso profundo son formas efectivas de reducir el agotamiento y recuperar la energía.

A medida que implementas cambios en tus hábitos de sueño, notarás una mejora en tu concentración, ánimo y energía a lo largo del día. Despertar con más energía y sin cansancio depende de decisiones pequeñas, pero consistentes. Así que despídete del botón de “snooze” y apuesta por un sueño de calidad que te permita enfrentar cada día con lo mejor de ti.

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