El ejercicio aeróbico puede prevenir el Alzheimer, según la ciencia

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En un mundo donde las enfermedades neurodegenerativas afectan a millones de personas, el ejercicio aeróbico ha sido considerado por muchos como una herramienta poderosa para proteger el cerebro. Y es que un reciente estudio del British Journal of Sports Medicine demuestra que la actividad física regular es capaz de reducir el riesgo de desarrollar Alzheimer hasta en un 35%.

Esta investigación, realizada durante 12 años con más de 61,000 personas entre 39 y 70 años, destaca que una alta aptitud cardiorrespiratoria mejora la función cognitiva global y retrasa el inicio de la demencia, incluso en personas con predisposición genética.

¿Qué es la aptitud cardiorrespiratoria y por qué importa?

La aptitud cardiorrespiratoria mide la capacidad del corazón y los pulmones para suministrar oxígeno a los músculos durante el ejercicio. Con el tiempo, esta capacidad disminuye, pero la actividad física regular puede contrarrestar esta pérdida y proteger al cerebro de forma significativa.

Según el neurólogo preventivo Dr. Richard Isaacson, “el ejercicio es un medicamento milagroso para el cerebro”. Y es que actividades como caminar rápido, nadar o bailar no solo fortalecen el corazón, sino que también mejoran la circulación en los vasos sanguíneos cerebrales, reduciendo el riesgo de daño estructural y procesos inflamatorios asociados con el Alzheimer.

Ejercicio y genética: genes no es destino

Uno de los aspectos más impactantes del estudio es su enfoque en personas con predisposición genética al Alzheimer. Mantener una buena aptitud física puede reducir el riesgo genético asociado a esta enfermedad en un 35%.

Weili Xu, investigadora principal del estudio del British Journal of Sports Medicine, explica que el ejercicio actúa como un escudo y mejora la resiliencia cerebral, además de que protege contra los factores que desencadenan el deterioro cognitivo.

Actividad física: una solución accesible y efectiva

Incorporar ejercicio a tu rutina no requiere grandes sacrificios. Los expertos recomiendan:

  • 150 minutos semanales de actividad aeróbica moderada como caminar rápido, nadar o bailar.
  • Realizar ejercicios simples que desafíen al cuerpo de manera constante.

Incluso mejoras moderadas en la condición física pueden marcar una diferencia significativa. Cada paso cuenta para proteger tu cerebro y garantizar un envejecimiento saludable.

Corazón y cerebro: una conexión vital

El vínculo entre la salud cardiovascular y cerebral es indiscutible. Factores como hipertensión, obesidad y diabetes no solo afectan al corazón, sino también a los vasos sanguíneos del cerebro, aumentando el riesgo de demencia vascular y Alzheimer.

El cardiólogo Dr. Valentin Fuster señala que el ejercicio mejora la salud de los vasos sanguíneos cerebrales, previniendo daños estructurales y procesos inflamatorios. Proteger el corazón es proteger el cerebro.

Beneficios adicionales del ejercicio

Además de la prevención de enfermedades neurodegenerativas, el ejercicio aporta múltiples beneficios:

  • Mejora del estado de ánimo: Reduce el estrés y la ansiedad.
  • Control del peso: Ayuda a mantener un peso saludable.
  • Sueño reparador: Favorece ciclos de sueño profundos y de calidad.
  • Mejor calidad de vida: Incrementa la energía y la productividad diaria.

Nunca es tarde para empezar a moverse

La evidencia científica deja un mensaje claro: nunca es tarde para cuidar tu cerebro. La actividad física, además de ser accesible, es una estrategia poderosa respaldada por la ciencia para prevenir el deterioro cognitivo y promover un envejecimiento saludable.

Invertir en ejercicio no solo mejora la aptitud física, sino que también puede retrasar enfermedades graves y garantizar una mejor calidad de vida a largo plazo.

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