El dinosaurio ornitópodo más pequeño del mundo que se conoce actualmente: así ha sido identificado el Foskeia pelndonum, cuyo descubrimiento ha marcado un hito sin precedentes en la paleontología moderna.
Este hallazgo, realizado en los yacimientos de la Sierra de la Demanda, en la provincia de Burgos, España, ofrece una perspectiva revolucionaria sobre la fauna que habitó la Tierra hace aproximadamente 125 millones de años, durante la primera mitad del periodo Cretácico.
La presentación oficial de este ejemplar de dinosaurio se llevó a cabo este lunes 2 de febrero de 2026, por parte del Colectivo Arqueológico y Paleontológico de Salas (CAS).
El nombre científico del Foskeia pelndonum rinde homenaje a los Pelendones, una tribu celtíbera que habitó la región donde se localizaron los restos, y también hace referencia a sus particulares mecanismos de alimentación, los cuales han sorprendido a los investigadores por su avanzado grado de evolución.
Con una longitud corporal que apenas alcanza los 50 o 60 centímetros y una altura que no supera los 30 centímetros, este diminuto dinosaurio pesaba lo mismo que un perro pequeño.
El cráneo del dinosaurio, de tan solo 5.5 centímetros de largo, ha sido descrito como una pieza anatómica compleja y altamente evolucionada, lo que desafía las concepciones previas sobre el desarrollo de los ornitópodos primitivos en el continente europeo.
El hallazgo en el yacimiento de Vegagete
Los restos que permitieron identificar al Foskeia pelndonum fueron localizados originalmente en 1998 en el yacimiento de Vegagete, cerca de Villanueva de Carazo.
En aquel momento se recuperaron cerca de 800 huesos fosilizados, aunque la mayoría se encontraban fragmentados. No fue sino hasta la investigación dirigida por Paul-Émile Dieudonné, a partir del año 2013, que se logró reconstruir la anatomía de seis individuos distintos, que incluían desde crías hasta ejemplares adultos.
La investigación, publicada recientemente en la revista Paper in Paleontology, destaca que estos dinosaurios vivían en pequeñas manadas.
El proceso de ensamblaje de las piezas fue un desafío técnico de gran magnitud debido al tamaño milimétrico de muchos fragmentos. Sin embargo, el buen estado de conservación de los sedimentos de la Sierra de la Demanda permitió a los científicos internacionales obtener una visión clara de este Foskeia pelndonum y su entorno.
Este descubrimiento no solo suma una nueva especie al catálogo mundial, sino que posiciona a Burgos como un referente internacional en la búsqueda de fósiles. En la misma región se han encontrado otros gigantes como el Europatitan eastwoodi, lo que demuestra la diversidad de tamaños que coexistieron en el pasado.
Los fósiles de este nuevo ornitópodo serán resguardados en el Museo de Dinosaurios de Salas de los Infantes para su exhibición y estudio continuo.
Un eslabón clave en la evolución de los rhabdodóntidos
El Foskeia pelndonum es considerado una pieza fundamental para entender el linaje de los rhabdodóntidos, un grupo de dinosaurios que hasta ahora era considerado un «linaje fantasma» debido a la falta de ancestros conocidos.
La existencia de este pequeño espécimen llena un vacío de conocimiento de casi 70 millones de años, permitiendo trazar una línea evolutiva más clara entre las especies del Cretácico inferior y sus descendientes del Cretácico superior.
Anteriormente, se pensaba que el tamaño reducido de algunos dinosaurios de este grupo se debía al enanismo insular.
No obstante, la antigüedad del Foskeia pelndonum sugiere una hipótesis contraria: los rhabdodóntidos pudieron haber comenzado siendo pequeños y aumentaron su tamaño progresivamente conforme disminuía la presión de los depredadores hacia finales de la era Mesozoica. Este cambio de paradigma ha provocado una auténtica convulsión en los círculos académicos de la paleontología.
Además, las características anatómicas del fémur indican que estos animales podrían haber experimentado una transición en su forma de marcha, pasando de ser bípedos en su etapa juvenil a cuadrúpedos al alcanzar la madurez.
Este rasgo es único y sugiere que muchas otras especies de rhabdodontomorfos que aún no han sido descubiertas podrían compartir este tamaño diminuto, transformando nuestra imagen de los ecosistemas prehistóricos.
Características anatómicas y alimentación
Uno de los rasgos más llamativos del Foskeia pelndonum es su mandíbula. A pesar de su tamaño, contaba con una musculatura masticadora muy potente, ideal para procesar vegetación de cierta dureza.
Sus dientes posteriores eran relativamente grandes para compensar la pérdida de masa muscular, mientras que los dientes delanteros eran reducidos. Sorprendentemente, carecía de ranfoteca, la cubierta córnea típica de otros ornitópodos.
El cráneo del Foskeia pelndonum es inusualmente ancho en su parte posterior, lo que permitía una mayor fijación de los músculos necesarios para la masticación. Esta adaptación sugiere que el dinosaurio era un especialista en el consumo de plantas específicas del ecosistema de la Sierra de la Demanda.
La complejidad de estas innovaciones anatómicas en un animal tan pequeño demuestra que la evolución no siempre favorece el gigantismo para lograr la eficiencia biológica.
El trabajo conjunto de universidades de Argentina, Brasil, Bélgica y España ha permitido que hoy conozcamos al que, por el momento, ostenta el título del ornitópodo más pequeño de la historia del planeta.
En conclusión, el Foskeia pelndonum no solo es una curiosidad por su tamaño, sino una ventana hacia el pasado que redefine la historia de los dinosaurios en Europa.
Su descubrimiento subraya la importancia de proteger los yacimientos paleontológicos y continuar con la inversión en ciencia básica, ya que incluso en los fragmentos más pequeños pueden esconderse las respuestas a grandes enigmas de la vida en la Tierra.
