Un video de un político diciendo algo escandaloso o una celebridad promocionando una estafa se vuelve viral en segundos. Pero, ¿es real? La tecnología ‘deepfake’ permite crear videos falsos ultra realistas, convirtiéndose en una poderosa arma de desinformación. Te damos las claves para detectarlos.
La inteligencia artificial ha desatado una nueva era de creatividad, pero también ha abierto la puerta a una de las formas más peligrosas de desinformación: los deepfakes. Estos son videos, imágenes o audios manipulados mediante IA para hacer que una persona parezca decir o hacer algo que nunca ocurrió. Su realismo es tal que se han convertido en una amenaza creciente para la confianza en la información, la reputación de las personas y la estabilidad de los procesos democráticos.
Desde videos falsos de políticos en campañas electorales hasta estafas que utilizan la imagen de celebridades para promocionar fraudes, los deepfakes ya están impactando nuestra vida diaria. Aprender a identificarlos es una habilidad crucial en la era digital.
Clave 1: El diablo está en los detalles (visuales y auditivos)
Aunque la tecnología de IA mejora a pasos agigantados, los deepfakes todavía suelen presentar pequeñas imperfecciones que un ojo atento puede detectar. Presta atención a estos detalles :
* Movimientos y expresiones faciales extrañas: Fíjate en el parpadeo. ¿La persona parpadea de forma natural, o muy poco o demasiado? Los movimientos de los labios a menudo no están perfectamente sincronizados con el audio. Las expresiones pueden parecer rígidas o poco naturales.
* Inconsistencias en la imagen: Busca fallos en los bordes del rostro, como el cabello o la línea de la mandíbula, donde la cara «falsa» se superpone al video original. La iluminación en la cara puede no coincidir con la del resto de la escena.
* Detalles borrosos o deformados: Los fondos suelen estar desenfocados o con artefactos extraños para ocultar imperfecciones. Las manos y los dedos son particularmente difíciles de generar para la IA, a menudo aparecen con formas o proporciones extrañas.
* Calidad del audio: La voz puede sonar monótona, robótica o con un ritmo inusual. La falta de ruido de fondo o la presencia de sonidos extraños también pueden ser una señal de alerta.
Clave 2: Verifica la fuente y el contexto
La desinformación prospera en la ausencia de contexto. Antes de creer o compartir un video sospechoso, haz una pausa y verifica.
* Busca la fuente original: ¿Quién publicó el video por primera vez? ¿Es una cuenta oficial, un medio de comunicación reconocido o una cuenta anónima en redes sociales? Realiza una búsqueda inversa de imágenes o fragmentos del video para ver si ha sido publicado antes en un contexto diferente.
* Compara con fuentes fiables: Si el video presenta una noticia impactante, comprueba si otros medios de comunicación fiables están informando sobre lo mismo. La ausencia de cobertura en fuentes reputadas es una gran señal de alarma.
* Analiza el ecosistema digital: Fíjate en quiénes están difundiendo el video. ¿Son cuentas recién creadas o con comportamiento de bot? ¿Repiten todas el mismo mensaje? Esto puede indicar una campaña de desinformación coordinada.
«Los deepfakes tienen el potencial de difundir información o propaganda falsa, arruinar la confianza en las figuras públicas y manipular conversaciones sobre política y otros temas importantes.» – Internet Matters.
Clave 3: Usa la tecnología a tu favor
A medida que los deepfakes se vuelven más sofisticados, también surgen herramientas diseñadas para detectarlos. Aunque ninguna es 100% infalible, pueden ofrecer una capa adicional de verificación.
* Herramientas de detección: Plataformas como Deepware o el plugin para Chrome DeepfakeProof permiten subir un video o un enlace para analizarlo en busca de signos de manipulación. Empresas como Microsoft e Intel también están desarrollando soluciones avanzadas para combatir este problema.
Los riesgos de los deepfakes son reales y variados: desde el fraude financiero y la extorsión hasta el daño reputacional y la manipulación electoral. Un caso notorio en Hong Kong involucró a un empleado de finanzas que fue engañado para transferir 39 millones de dólares tras una videollamada con «colegas» que eran en realidad deepfakes.
En un mundo donde ver ya no es creer, desarrollar un escepticismo saludable y aplicar estas claves de verificación es esencial para navegar de forma segura y no convertirnos en un peón más en el juego de la desinformación.


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