Cuando un microondas deja de calentar o ya no enciende, comprar otro no siempre tiene que ser la primera opción. Antes de gastar, puedes pedir una revisión para saber si conviene repararlo o buscar una alternativa para reciclarlo sin poner en riesgo tu seguridad.
Estos aparatos contienen materiales que pueden recuperarse, pero no deben desarmarse en casa para vender sus piezas. La Comisión de Seguridad de Productos del Consumidor de Estados Unidos (CPSC) advierte que un microondas puede provocar una descarga eléctrica grave incluso después de desconectarlo, debido a la energía que pueden conservar algunos de sus componentes internos.
Si tienes uno descompuesto guardado en la cocina o en el patio, estas son cuatro opciones para darle un destino adecuado y evitar gastos innecesarios.
¿Cómo reciclar un microondas descompuesto?
1. Llévalo a un centro de reciclaje de electrónicos
Busca un centro de acopio que reciba electrodomésticos pequeños y confirma que acepte microondas, incluso si ya no funcionan. Estos establecimientos pueden separar materiales aprovechables y canalizar los componentes que necesitan un manejo especial.
La Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos (EPA) explica que el reciclaje de aparatos electrónicos permite recuperar materiales y reducir la necesidad de extraer recursos nuevos. También recomienda verificar las opciones disponibles en cada comunidad antes de entregar un equipo.
Antes de trasladarlo, pregunta si reciben el aparato completo, si cobran por el servicio y si necesitas programar una entrega. No todos los centros aceptan los mismos residuos.
2. Pregunta si puedes venderlo como chatarra
Aunque el microondas ya no sirva para calentar alimentos, algunos de sus materiales pueden recuperarse mediante procesos especializados. Por eso, puedes consultar con un negocio de reciclaje de metales si recibe este tipo de electrodomésticos.
No obstante, no lo abras ni retires el condensador para venderlo por piezas. Este componente puede conservar una carga eléctrica peligrosa incluso cuando el aparato está desconectado.
Explica al establecimiento que el microondas está descompuesto y pregunta si lo acepta completo. Si exige retirar componentes internos, busca un centro que pueda manejarlo de manera segura o solicita orientación a un técnico calificado.
Esta opción puede ayudar a recuperar parte del valor de los materiales, aunque no todos los negocios pagan por recibir aparatos averiados.
3. Pide una cotización antes de reemplazarlo
Un microondas que dejó de funcionar podría tener una falla reparable. Por ejemplo, si el plato ya no gira, el panel no responde o el equipo enciende, pero no calienta, un técnico puede revisar el origen del problema.
El costo dependerá de la pieza dañada, la disponibilidad de refacciones y el modelo del aparato. Por eso, pide un presupuesto antes de decidir.
Como referencia, compara el precio de la reparación con el de un microondas nuevo de características similares. Si el equipo es empotrado o está instalado sobre la estufa, considera también el costo de desmontarlo y colocar otro.
Si el arreglo resulta mucho más económico y el aparato está en buenas condiciones, repararlo podría ayudarte a posponer una compra. Si tiene muchas fallas o la reparación cuesta casi lo mismo que uno nuevo, puede convenir buscar un reemplazo.
No intentes reparar por tu cuenta los componentes internos de alto voltaje. La CPSC recomienda dejar este tipo de trabajo en manos de profesionales para evitar descargas eléctricas.
4. Busca programas de recolección de electrodomésticos
Otra alternativa es consultar si tu municipio, un centro de acopio o el fabricante del aparato cuenta con jornadas de recolección de residuos electrónicos.
También puedes preguntar en la tienda donde compraste el microondas si ofrece algún programa para recibir electrodomésticos viejos. Las condiciones cambian según el establecimiento y la localidad, así que confirma si aceptan aparatos descompuestos y si el servicio tiene algún costo.
La EPA recomienda consultar las opciones de reciclaje locales y revisar si fabricantes o comercios ofrecen programas de recepción de equipos usados.
Si existe recolección a domicilio, podrías ahorrarte el traslado de un aparato voluminoso. Antes de contratar un servicio, verifica qué incluye y si el retiro tiene un precio adicional.
¿Qué debes hacer antes de deshacerte de un microondas?
Para evitar accidentes y gastos inesperados, sigue estas recomendaciones:
- Desconéctalo de la corriente y no intentes encenderlo si presenta chispas, humo, olor a quemado o daños visibles.
- No retires la cubierta ni sus componentes internos. El condensador puede conservar energía peligrosa aun cuando el aparato lleve tiempo desconectado.
- Confirma que el centro de acopio lo acepte. Pregunta si recibe microondas completos y cuáles son sus condiciones de entrega.
- Compara los costos. Una cotización de reparación te ayudará a decidir si conviene arreglarlo o sustituirlo.
- Evita dejarlo en la calle o junto a la basura común sin consultar las reglas de recolección de tu localidad.
Reciclar un microondas no siempre significa recibir dinero por él. El ahorro también puede estar en reparar una falla sencilla, evitar una compra innecesaria o utilizar un servicio de recolección adecuado.
Antes de comprar otro, revisa tus opciones y elige la que mejor se ajuste a tu presupuesto. Lo importante es no poner en riesgo tu seguridad por intentar recuperar unas cuantas piezas.

