En Silicon Valley, los números ya no se cuentan en millones, sino en miles de millones de dólares. OpenAI acaba de elevar su apuesta y, con ello, ha lanzado un mensaje claro a toda la industria: solo los gigantes con bolsillos infinitos podrán competir en la carrera por la inteligencia artificial.
La compañía detrás de ChatGPT ha revisado al alza sus proyecciones de gasto: de los 35.000 millones estimados, pasará a quemar 115.000 millones hasta 2029. Un salto que redefine las reglas del juego.
La carrera de la IA ya no es solo tecnológica
En 2025, mientras OpenAI planea gastar 17.000 millones, sus rivales jugarán en otra liga:
- Meta invertirá 70.000 millones.
- Microsoft desembolsará 80.000 millones.
- Amazon alcanzará los 100.000 millones.
Solo ese año, los tres sumarán 250.000 millones, más del doble de lo que OpenAI planea en cinco años.
Aquí radica la diferencia: los gigantes tecnológicos financian su expansión en IA con los beneficios de sus negocios principales (publicidad, nube, comercio electrónico). OpenAI, en cambio, depende de rondas de financiación y capital externo.
Los costes ocultos: chips, centros de datos y energía
El incremento de gasto no se debe únicamente al entrenamiento de modelos cada vez más complejos. OpenAI está invirtiendo en desarrollar sus propios chips con Broadcom y en construir centros de datos propios, intentando reducir la dependencia de la nube alquilada.
Aun así, los costes son desorbitados: este año pasará de 6.500 millones a 8.000 millones; en 2027 se elevarán a 35.000 millones; y en 2028 a 45.000 millones.
El dilema existencial de OpenAI
Mientras Microsoft, Meta y Amazon pueden absorber estos gastos sin pestañear, OpenAI enfrenta un dilema crítico: cualquier tropiezo en adopción o ingresos podría hundir su valoración, que ya oscila entre 300.000 y 500.000 millones de dólares.
El proyecto Stargate, en colaboración con Oracle y SoftBank y valorado en medio billón de dólares, refleja la magnitud de sus apuestas. Pero también su dependencia de aliados externos para sobrevivir en la guerra financiera de la IA.
No es una carrera tecnológica, es resistencia económica
La narrativa ya ha cambiado: no gana quien tenga el mejor modelo, sino quien pueda financiarlo más tiempo.
- Microsoft tiene distribución empresarial.
- Meta conecta con 3.000 millones de usuarios.
- Amazon controla la infraestructura en la nube.
OpenAI, pese a liderar en innovación, juega con menos músculo.
El mensaje está claro
Con sus proyecciones, OpenAI fija el precio mínimo de entrada al club de la élite de la inteligencia artificial: 100.000 millones de dólares.La conclusión es brutal: si no tienes ese capital para perder, ni siquiera te molestes en intentarlo.
