Un bebé nacido recientemente en Estados Unidos se ha convertido en un caso sin precedentes en la historia de la medicina reproductiva. Fue gestado a partir de un embrión congelado hace más de tres décadas, en 1994, lo que marca un récord mundial en fertilización in vitro.
El nacimiento fue revelado por la MIT Technology Review, que detalla que el embrión fue almacenado en nitrógeno líquido a -196 °C, permaneciendo en perfecto estado de conservación durante más de 30 años.
¿Cómo fue posible este nacimiento?
El embrión fue concebido mediante fertilización in vitro (FIV) en los años noventa y posteriormente vitrificado para su conservación. A diferencia de otros procedimientos recientes, lo inusual de este caso es el tiempo que transcurrió entre la congelación y el nacimiento: tres décadas completas.
El embrión provenía de un banco gestionado por una organización cristiana en Estados Unidos, especializada en la adopción de embriones. Este componente agrega un matiz ético y religioso al debate sobre la criopreservación prolongada.
¿Cuánto tiempo puede conservarse un embrión?
Según expertos de la American Society for Reproductive Medicine, los embriones congelados pueden mantenerse viables indefinidamente, siempre que la cadena de frío no se rompa. Lo determinante no es el tiempo, sino la calidad del embrión al momento de la vitrificación.
Hasta ahora, el récord previo era de un embrión congelado durante 27 años. Este nuevo caso marca un parteaguas y plantea nuevos escenarios en la medicina reproductiva.
Implicaciones médicas y éticas
El nacimiento de este bebé trae consigo varias preguntas:
- ¿Debe establecerse un límite para la duración del almacenamiento de embriones?
- ¿Cómo se regula la propiedad de un embrión con el paso de los años?
- ¿Qué impacto emocional y psicológico podría haber para los padres y el menor?
Aunque no se han detectado riesgos genéticos por la congelación prolongada, los especialistas señalan que el proceso de descongelación puede causar pérdidas y que el mantenimiento de embriones implica altos costos.
Además, la ausencia de regulación clara en muchos países deja vacíos legales respecto al destino de los embriones que llevan años almacenados.
¿Podría cambiar el futuro de la fertilidad?
Este caso refuerza la confianza en la criopreservación como opción para personas que desean postergar la maternidad o paternidad. También consolida la adopción de embriones como una vía segura y viable para parejas con problemas de fertilidad.
En una época en la que los avances médicos desafían continuamente lo posible, el nacimiento de este bebé demuestra que la ciencia reproductiva aún tiene muchos caminos por explorar.
