Las pantallas táctiles en autos se han convertido en el símbolo máximo de modernidad en la industria automotriz. Tableros dominados por paneles gigantes, menús infinitos y superficies sin botones parecen hoy sinónimo de innovación. Sin embargo, una de las voces más influyentes del diseño tecnológico global ha decidido ir contra la corriente.
Jony Ive, el diseñador que redefinió la relación entre humanos y tecnología con el iPhone, lanzó una crítica directa a esta tendencia. Y lo hizo desde una posición difícil de ignorar: él mismo fue uno de los responsables de popularizar la interfaz táctil que hoy domina no solo teléfonos, sino también automóviles.
Para Ive, el problema no es la tecnología en sí, sino su uso acrítico, especialmente cuando se aplica a contextos donde la seguridad y la intuición deberían estar por encima de la estética.
Del iPhone al tablero del auto: una extrapolación mal entendida
El auge de las pantallas táctiles en el sector automotriz está directamente ligado al impacto del iPhone desde su lanzamiento en 2007. La eliminación de botones físicos en favor de una interfaz flexible y universal fue una solución brillante… para un dispositivo que se usa con las manos y la vista enfocada.
Marcas como Mercedes-Benz llevaron esta lógica al extremo. Modelos recientes incorporan pantallas de hasta 39 pulgadas que recorren todo el tablero, transformando el interior del vehículo en una extensión de una tablet.
Pero Ive advierte que esta extrapolación es un error de concepto. En una entrevista con Autocar, explicó que la interfaz táctil nació para resolver un problema específico: permitir múltiples funciones en un espacio reducido. No para reemplazar controles críticos en un entorno donde el conductor no puede desviar la mirada.

Controles físicos y seguridad: una decisión basada en uso real
En el diseño del Ferrari Luce EV, Ive tomó una dirección radicalmente distinta. En lugar de saturar el interior con pantallas, el vehículo combina una sola pantalla central con una amplia variedad de interruptores y botones físicos.
Aquí, el enfoque no es la espectacularidad visual, sino la usabilidad práctica. Cada control tiene una forma distinta, una resistencia específica, una identidad táctil clara. El conductor no necesita mirar: puede sentir.
En la mitad de este debate sobre las pantallas táctiles en autos, Ive es claro: obligar al conductor a navegar menús digitales para funciones esenciales incrementa el riesgo y deteriora la experiencia de conducción.
La tecnología como moda y no como solución
Uno de los puntos más duros de su crítica apunta a la lógica de la industria. Según Ive, muchos fabricantes no diseñan para resolver problemas reales, sino para seguir tendencias tecnológicas.
Primero fue “necesitamos una pantalla táctil”. Luego, “necesitamos una más grande”. Después, “la más grande del mercado”. El resultado: interfaces cada vez más complejas, menos intuitivas y potencialmente más peligrosas.
Para Ive, esto representa una traición a los principios básicos del buen diseño: entender el contexto de uso, las limitaciones humanas y el objetivo real del producto.
Diseño centrado en el usuario, no en la novedad
El mensaje de Ive no es nostálgico ni tecnófobo. No propone volver al pasado, sino usar la tecnología con criterio. En un automóvil, donde la atención debe estar en la carretera, los controles físicos siguen ofreciendo ventajas claras frente a las pantallas táctiles.
Su reflexión reabre un debate clave: ¿innovar es añadir más tecnología o aplicar la adecuada en el lugar correcto?
En un sector obsesionado con pantallas gigantes, la postura de Ive suena casi revolucionaria.
Quién es Jony Ive y por qué importa su opinión
Jonathan “Jony” Ive es una de las figuras más influyentes del diseño industrial moderno. Como exdirector de diseño de Apple, fue responsable de productos icónicos como el iPhone, el iPad, el iMac y la MacBook, trabajando codo a codo con Steve Jobs.
Tras dejar Apple, Ive ha seguido marcando agenda en el mundo del diseño y la tecnología. En 2025, su participación en un nuevo proyecto con OpenAI confirmó que su visión sigue influyendo en cómo se conciben los dispositivos del futuro.
Por eso, cuando afirma que las pantallas táctiles en autos son una moda mal aplicada, la industria no debería ignorarlo.
El futuro del interior automotriz
La reflexión de Jony Ive no solo cuestiona el presente, sino que plantea una pregunta incómoda para el futuro: ¿están los autos siendo diseñados para conductores reales o para impresionar en una ficha técnica?
Si la industria decide escuchar, quizá el próximo gran avance no sea una pantalla más grande, sino un botón mejor pensado.
Porque, al final, las pantallas táctiles en autos no siempre son sinónimo de progreso.


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