El modo avión en el celular es una de esas instrucciones que casi todos obedecen de forma automática cuando viajan en avión. Antes del despegue, la tripulación lo anuncia con tono firme y los pasajeros, sin discutir, bloquean la señal de sus dispositivos. Pero la duda persiste: ¿realmente es peligroso no hacerlo?
La respuesta corta es no. Los teléfonos móviles no representan un riesgo real para la seguridad de la aeronave. Sin embargo, la norma sigue vigente por razones mucho más prácticas y operativas de lo que la mayoría imagina.
Un ritual moderno que pocos cuestionan
Durante años, el uso de dispositivos electrónicos estuvo estrictamente limitado en los vuelos. En una época en la que la tecnología era menos precisa y los sistemas de navegación más sensibles, la precaución tenía sentido.
Hoy, los aviones comerciales están diseñados para resistir interferencias externas. Los sistemas de comunicación, navegación y control cuentan con blindajes y redundancias que los protegen frente a señales emitidas por dispositivos personales.
Aun así, el modo avión en el celular sigue formando parte del protocolo estándar de muchas aerolíneas.
Modo avión en el celular: qué dicen las autoridades aeronáuticas
Organismos como la Agencia Europea de Seguridad Aérea (EASA) relajaron su postura sobre el uso de dispositivos electrónicos hace más de una década. La Comisión Europea permitió a las aerolíneas decidir si autorizan o no el uso de celulares durante el vuelo, siempre que la aeronave cuente con los sistemas adecuados.
Por eso hoy existe una clara disparidad: algunas compañías permiten WiFi, mensajería e incluso llamadas controladas, mientras que otras exigen el modo avión desde el despegue hasta el aterrizaje.
La clave es que la decisión ya no responde a un riesgo técnico comprobado, sino a políticas internas de operación.

El motivo real: interferencias sonoras, no accidentes
El verdadero motivo para exigir el modo avión en el celular es evitar interferencias acústicas en los sistemas de comunicación de la cabina. Cuando varios teléfonos intentan conectarse simultáneamente a redes terrestres desde el aire, generan un zumbido eléctrico perceptible en los auriculares de pilotos y controladores.
Este ruido no provoca fallos ni accidentes, pero sí dificulta la comunicación clara, algo crítico durante despegues, aterrizajes y situaciones operativas delicadas.
El fenómeno es similar al sonido que se escucha cuando un celular está cerca de una bocina o un micrófono. Un solo dispositivo apenas se nota, pero decenas de teléfonos activos pueden amplificar el problema.
Tecnología moderna, convivencia limitada
Con la llegada del WiFi a bordo, muchas aerolíneas permiten el uso de aplicaciones de mensajería y navegación básica. Esto demuestra que la señal del celular no es, por sí misma, peligrosa.
Sin embargo, permitir llamadas de voz abiertas plantea otro problema: la experiencia de los pasajeros. Escuchar conversaciones constantes durante horas puede volver el vuelo incómodo y generar conflictos, algo que las aerolíneas buscan evitar.
En este contexto, el modo avión también funciona como una herramienta de convivencia.
Pilotos y expertos lo confirman
Pilotos con amplia experiencia han señalado que no existen registros de accidentes causados por teléfonos móviles. Ingenieros aeronáuticos coinciden en que los sistemas actuales están preparados para convivir con dispositivos electrónicos personales.
Incluso se ha reconocido que, en la práctica, algunos miembros de la tripulación no siempre cumplen estrictamente la norma, lo que refuerza la idea de que se trata de una medida preventiva y práctica, más que de seguridad crítica.
Entonces, ¿debemos seguir activándolo?
Sí. Aunque no represente un riesgo directo, el modo avión en el celular sigue siendo una norma razonable para facilitar la comunicación de la tripulación, evitar molestias técnicas y mantener una experiencia ordenada a bordo.
Desde el punto de vista del usuario, activarlo no supone una pérdida real: se ahorra batería, se evitan interrupciones y se cumple con las políticas de la aerolínea.
Una regla que evoluciona, pero no desaparece
El avance tecnológico ha demostrado que los celulares no ponen en peligro a los aviones. Aun así, la aviación civil se rige por la prudencia y la eficiencia operativa.
El modo avión en el celular ya no es una medida de emergencia, sino una solución práctica para evitar ruidos, mejorar la convivencia y garantizar comunicaciones claras. Y mientras esas razones sigan siendo válidas, la indicación seguirá acompañándonos en cada vuelo.


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