Chrome está en el centro de una investigación de seguridad que encendió las alertas por la cantidad de extensiones capaces de modificar las búsquedas de los usuarios. Un análisis de Socket identificó 319 complementos relacionados con esta práctica, que acumulan aproximadamente 13.4 millones de instalaciones. Aunque algunos parecen herramientas comunes para convertir archivos o encontrar información, detrás de ellos existen mecanismos que pueden tomar el control del buscador predeterminado.

El hallazgo fue publicado el 29 de octubre de 2026 por John Tuckner, investigador de Socket, y posteriormente difundido por medios especializados como BleepingComputer. La investigación amplió un análisis anterior que había detectado 57 extensiones con alrededor de seis millones de usuarios. En esta nueva revisión se identificaron otras 264 herramientas, que sumaron aproximadamente 8.7 millones de instalaciones adicionales.

El problema no consiste únicamente en que aparezca un buscador diferente al habitual. Las extensiones pueden enviar las consultas a servidores controlados por sus operadores antes de dirigirlas a servicios como Bing o Yahoo. Esto permite registrar las búsquedas y obtener ingresos mediante acuerdos de referencias publicitarias.

¿Cómo funcionan las extensiones que manipulan Chrome?

El mecanismo aprovecha una función del navegador llamada chrome_settings_override, que permite a las extensiones modificar determinadas configuraciones, incluido el proveedor de búsqueda predeterminado.

Una vez instalada una herramienta de este tipo, el usuario puede escribir una consulta en la barra de direcciones sin notar que el proceso cambió. En lugar de llegar directamente al buscador configurado, la solicitud pasa primero por un servidor intermediario relacionado con los operadores de la extensión.

Después, ese servidor decide hacia dónde enviar la búsqueda. En los casos documentados, los destinos principales fueron Bing y Yahoo, con identificadores de socios que permiten atribuir el tráfico y recibir pagos por las consultas redirigidas.

El investigador también encontró que algunas solicitudes podían terminar en diferentes páginas, incluso cuando se utilizaba la misma extensión. Esto demuestra que el destino puede variar desde el servidor intermediario sin que necesariamente sea necesario actualizar el complemento instalado.

¿Por qué representan un riesgo para los usuarios?

Uno de los principales problemas es la información que puede quedar expuesta. Si las consultas pasan por servidores externos, los operadores pueden conocer qué buscan las personas en internet. Además, algunas búsquedas podrían estar asociadas con identificadores que permiten relacionar distintas consultas con un mismo usuario.

La investigación advierte que el riesgo podría ir más allá de la recopilación de información y los ingresos publicitarios. Como los operadores controlan las redirecciones, podrían cambiar los destinos para conducir a determinadas personas hacia páginas de phishing, resultados falsos o descargas maliciosas.

Sin embargo, es importante distinguir entre una posibilidad y un hecho comprobado: el análisis documentó el secuestro de búsquedas y las redirecciones, pero no estableció que todas las extensiones hubieran enviado a sus usuarios a páginas fraudulentas.

Qué tipo de extensiones fueron identificadas

La investigación encontró complementos promocionados como herramientas útiles para tareas cotidianas. Entre las categorías aparecen convertidores de PDF, buscadores de manuales, servicios de búsqueda segura y herramientas que ofrecen funciones relacionadas con inteligencia artificial.

Algunas de estas extensiones estaban disponibles en la Chrome Web Store, pero figuraban como no listadas. Esto significa que sus páginas podían consultarse mediante un enlace directo, aunque no aparecieran normalmente en los resultados de búsqueda de la tienda.

Los investigadores encontraron que varias eran promocionadas mediante anuncios y páginas externas que invitaban a instalarlas. Así, una persona podía llegar a ellas mientras buscaba resolver una tarea aparentemente sencilla, sin conocer el funcionamiento real del complemento.

Cómo revisar y eliminar extensiones sospechosas

Si el navegador comenzó a mostrar un buscador diferente sin que hayas realizado el cambio, conviene revisar las herramientas instaladas. Para hacerlo, escribe chrome://extensions en la barra de direcciones y examina los complementos que aparecen.

Si encuentras alguno que no reconoces, que ya no utilizas o cuya procedencia no puedes comprobar, puedes eliminarlo desde esa sección. También es recomendable entrar a la configuración del buscador y verificar cuál está seleccionado como predeterminado.

Otra medida consiste en revisar los permisos antes de instalar cualquier complemento. Una herramienta que solicita modificar el buscador o acceder a información de navegación debe explicar por qué necesita esas autorizaciones.

La investigación de Socket recuerda que una extensión puede parecer inofensiva y, aun así, intervenir en la navegación. Por eso, conviene prestar atención a lo que se instala y revisar periódicamente los complementos del navegador. Mantener Chrome actualizado y evitar herramientas de desarrolladores desconocidos también ayuda a reducir riesgos.