La industria de los videojuegos está llena de historias de directores que dejan grandes compañías para buscar nuevos horizontes creativos. Ese es el caso de Nathan Lemaire, exdesarrollador de Ubisoft que trabajó en Far Cry 5 y Far Cry New Dawn, y que ahora dirige Dying Light: The Beast, la más reciente entrega de la saga de Techland.
Su salida de Ubisoft no fue en vano. Tras años de trabajar en títulos exitosos pero criticados por su fórmula repetitiva, Lemaire encontró en Techland la oportunidad de diseñar un mundo abierto donde la improvisación y la creatividad del jugador tuvieran un papel central.
“Más libertad que Ubisoft”
En entrevista con GamesRadar, Lemaire no dudó en comparar ambas experiencias. Según él, mientras Ubisoft tiende a limitar la exploración bajo parámetros lineales, Dying Light: The Beast permite enfrentarse a los desafíos de formas mucho más diversas.
“Puedes apagar un generador de luces ultravioleta, atraer enemigos con un dispositivo, esconderte en un arbusto y recoger el botín”, ejemplificó el director.
Para Lemaire, este tipo de mecánicas hacen que el jugador sienta un control auténtico sobre la narrativa y el combate, algo que consideraba difícil de conseguir en franquicias como Far Cry o Assassin’s Creed.
Secretos, easter eggs y exploración sin límites
Otro de los puntos que distinguen a Dying Light: The Beast es la importancia de los secretos ocultos y los easter eggs. Lemaire reveló que ni siquiera él conoce la totalidad de ellos, ya que el equipo creativo tiene libertad para introducir sorpresas sin previo aviso.
En Techland incluso organizan sesiones especiales para que los desarrolladores experimenten y propongan ideas locas, lo que da como resultado un mundo vivo, repleto de detalles inesperados que mantienen la frescura incluso después de terminar la historia principal.
La filosofía detrás de The Beast
Para Lemaire, la diferencia esencial radica en la filosofía de diseño. Mientras otros mundos abiertos se apoyan en misiones repetitivas y estructuras rígidas, The Beast busca que cada jugador tenga una experiencia única. La movilidad de Kyle Crane, el regreso del protagonista original, suma al dinamismo de la exploración y combate.
Este enfoque ha sido aplaudido por la comunidad, que ve en el juego una evolución real dentro del género de supervivencia en mundo abierto. Techland no solo entregó un título pulido y divertido, sino también uno que invita a experimentar y jugar sin miedo a “salirse del guion”.
Ubisoft y Techland: dos visiones de un mismo género
La comparación entre Ubisoft y Techland parece inevitable. Mientras la primera domina el mercado con franquicias multimillonarias como Far Cry y Assassin’s Creed, la segunda apuesta por innovar en la experiencia del jugador.
La pregunta ahora es si Ubisoft tomará nota y adoptará cambios en sus futuros títulos o si Techland consolidará su lugar como referente de la verdadera libertad en los mundos abiertos.
Lo que está claro es que, con Dying Light: The Beast, Nathan Lemaire ha demostrado que los mundos abiertos todavía tienen mucho por ofrecer cuando la creatividad y la improvisación se ponen en el centro del diseño.


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