La IA laboral aparece con más frecuencia en oficinas, empresas y espacios de trabajo digitales. Durante años, la inteligencia artificial fue presentada como la herramienta que permitiría automatizar tareas repetitivas, reducir cargas operativas y liberar tiempo para actividades más importantes. Sin embargo, nuevas investigaciones muestran que la realidad puede ser más compleja de lo que parecía.
Imagina una jornada laboral cualquiera. Un empleado comienza el día utilizando inteligencia artificial para redactar documentos, resumir información, analizar datos o responder correos electrónicos. En teoría, estas tareas deberían completarse más rápido. Sin embargo, conforme avanzan las horas, surge una nueva responsabilidad: revisar cada resultado, corregir errores, verificar datos y asegurarse de que la información generada sea correcta.
Lo que inicialmente parecía un ahorro de tiempo termina convirtiéndose en una actividad adicional que consume una parte importante de la jornada.
El crecimiento de la inteligencia artificial en el trabajo
La adopción de herramientas de inteligencia artificial ha crecido de manera acelerada en los últimos años. Empresas de todos los tamaños han incorporado plataformas capaces de generar texto, organizar información, resumir documentos y automatizar procesos administrativos.
Según el estudio realizado por el Work AI Institute de Glean junto con investigadores de universidades como Stanford, Berkeley y Notre Dame, una gran mayoría de trabajadores ya utiliza inteligencia artificial como parte habitual de sus actividades.
Muchos empleados perciben beneficios claros. Entre ellos destacan la rapidez para completar tareas, la posibilidad de acceder a información de forma más eficiente y la automatización de actividades repetitivas.
Sin embargo, el informe detectó una diferencia importante entre la percepción individual y los resultados observados dentro de las organizaciones.
El fenómeno conocido como “botsitting”
Uno de los hallazgos más interesantes del estudio es la aparición de una nueva actividad laboral conocida como «botsitting».
Este término describe el tiempo que las personas dedican a supervisar las herramientas de inteligencia artificial.
La tarea incluye acciones como:
- Revisar respuestas generadas por IA.
- Corregir errores.
- Reformular instrucciones.
- Verificar información.
- Repetir consultas.
- Ajustar resultados para adaptarlos a las necesidades reales.
Aunque estas actividades parecen pequeñas de forma individual, acumuladas durante toda la semana representan varias horas de trabajo adicional.
Los investigadores encontraron que muchos trabajadores dedican una cantidad considerable de tiempo a estas labores de supervisión, transformando la inteligencia artificial en una herramienta que requiere atención constante.
IA laboral y la paradoja de la productividad
A mitad de este debate tecnológico aparece una pregunta fundamental: si la inteligencia artificial ahorra tiempo, ¿por qué muchas empresas no observan mejoras proporcionales en la productividad? La respuesta planteada por los investigadores está relacionada con la llamada IA laboral.
Mientras los empleados sienten que completan tareas más rápido, gran parte del tiempo ganado se utiliza posteriormente para revisar y validar los resultados generados por los sistemas automatizados.
En otras palabras, la automatización elimina ciertas actividades, pero crea nuevas responsabilidades.
Esta situación explica por qué algunas organizaciones todavía encuentran dificultades para traducir el uso masivo de inteligencia artificial en beneficios medibles a gran escala.
El desafío de utilizar demasiadas herramientas
Otro aspecto analizado en el informe es la creciente cantidad de plataformas utilizadas por los trabajadores. Actualmente es común que una persona emplee varias herramientas de inteligencia artificial durante una misma jornada. Algunas sirven para redactar textos, otras para analizar documentos, generar imágenes o buscar información.
El problema surge cuando los usuarios deben cambiar constantemente entre aplicaciones. Cada transición requiere adaptarse a nuevas interfaces, reformular instrucciones y comprender distintos sistemas de funcionamiento.
Este proceso genera una carga mental adicional que los investigadores identifican como uno de los factores que pueden afectar la eficiencia diaria.
El agotamiento digital también aumenta
La supervisión constante no solo consume tiempo. También puede provocar cansancio. Revisar información generada automáticamente exige mantener altos niveles de concentración para detectar errores o inconsistencias. Cuando esta tarea se repite durante horas, muchos trabajadores experimentan fatiga digital. Los investigadores señalan que este desgaste puede tener consecuencias importantes dentro de las organizaciones.
Entre ellas destacan:
- Menor atención a los detalles.
- Incremento del estrés laboral.
- Fatiga cognitiva.
- Reducción de la motivación.
- Mayor probabilidad de errores humanos.
En algunos casos, el agotamiento lleva a que ciertos usuarios omitan verificaciones importantes y acepten respuestas generadas por inteligencia artificial sin una revisión adecuada.
Las habilidades más valiosas en la era de la IA
El estudio también deja una conclusión relevante sobre el futuro del trabajo. La tecnología por sí sola no garantiza mejores resultados.
Las empresas que obtienen beneficios más consistentes suelen combinar herramientas de inteligencia artificial con procesos organizativos claros y trabajadores capacitados para utilizarlas correctamente.
Por ello, algunas de las habilidades más demandadas en los próximos años podrían incluir:
- Pensamiento crítico.
- Verificación de información.
- Gestión de herramientas digitales.
- Análisis de datos.
- Comunicación efectiva.
- Supervisión de sistemas automatizados.
Estas competencias permiten aprovechar las ventajas de la inteligencia artificial sin depender completamente de sus resultados.
El verdadero reto de la transformación digital
La inteligencia artificial continúa evolucionando y seguirá ocupando un papel cada vez más importante dentro de las empresas. Sin embargo, los hallazgos de esta investigación sugieren que el desafío no consiste únicamente en incorporar más tecnología.
La clave parece estar en encontrar un equilibrio entre automatización y supervisión humana.
Las organizaciones que logren integrar ambos elementos de forma eficiente estarán mejor preparadas para aprovechar el potencial de estas herramientas sin generar cargas de trabajo innecesarias.
Por ahora, el debate continúa abierto. Lo que sí muestran los datos es que la IA laboral no solo está transformando la manera en que trabajamos, sino también las habilidades que serán necesarias para desenvolverse con éxito en el entorno profesional del futuro. La historia de la IA laboral apenas comienza y seguirá redefiniendo el mundo del trabajo durante los próximos años.


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