El próximo 2 de agosto de 2027, la Tierra presenciará el eclipse solar más duradero del siglo. Este fenómeno ocurre cuando el Sol, la Luna y la Tierra se alinean, proyectando una sombra que bloquea la luz solar en ciertas zonas del planeta.
Según la Administración Nacional de Aeronáutica y del Espacio, estos eventos generan cambios de temperatura y alteraciones en la ionización de la atmósfera, lo que puede afectar las ondas de radio y los sistemas de navegación. La disminución de la radiación solar durante el eclipse provoca un enfriamiento temporal de la atmósfera superior y reduce la densidad de electrones en la ionosfera.
Impacto en telecomunicaciones y seres vivos
La disminución de la ionización puede alterar la propagación de ondas de radio de alta frecuencia, afectando la comunicación a larga distancia, satélites y sistemas de navegación. Por esta razón, los expertos monitorean de cerca los eclipses para estudiar sus efectos físicos y biológicos.
El eclipse también afectará a los seres vivos que dependen de los ciclos diurnos y nocturnos. Aves diurnas podrían regresar a sus nidos antes de lo habitual, animales nocturnos podrían iniciar su actividad anticipadamente y las abejas regresarían a sus panales como si fuese el atardecer.
Visibilidad y transmisión
El eclipse tendrá una duración aproximada de seis minutos y veintitrés segundos, un tiempo excepcional para este tipo de eventos. Desafortunadamente, no será visible en México, ya que su trayectoria cubrirá regiones de Europa, África y Asia. Sin embargo, los interesados podrán seguirlo en vivo a través de transmisiones digitales a partir de la una cuarenta y cinco de la madrugada, hora del centro de la Ciudad de México.


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