La sextorsión con IA marca un antes y un después en los delitos digitales. Durante años, este tipo de chantaje estuvo ligado a la filtración o robo de imágenes íntimas reales. Hoy, esa barrera desapareció. Basta con una fotografía pública —una selfie de redes sociales, una imagen profesional o incluso una foto escolar— para convertirse en víctima.
En 2025, investigadores de ciberseguridad detectaron bases de datos abiertas con más de un millón de imágenes y videos generados mediante inteligencia artificial. Gran parte del contenido era sexual y, en muchos casos, se había creado utilizando fotografías reales extraídas de perfiles públicos. Lo más alarmante: las personas afectadas nunca compartieron material íntimo.
¿Cómo funciona la sextorsión digital con inteligencia artificial?
La mecánica es simple y peligrosa. Los delincuentes recopilan imágenes públicas, generalmente desde redes sociales. Luego, utilizan herramientas de generación visual para crear desnudos falsos o escenas sexualizadas altamente convincentes.
Estos montajes, conocidos como deepfakes sexuales, son usados para amenazar a la víctima con su difusión si no se paga una suma de dinero o se cumplen ciertas exigencias. El miedo, la vergüenza y la urgencia juegan a favor del extorsionador.
La diferencia clave frente al pasado es que ya no hay “error” previo de la víctima. No hubo confianza mal depositada ni envío de fotos privadas. El ataque se basa únicamente en la exposición digital cotidiana.

Bases de datos expuestas y fallas de seguridad
En octubre de 2025, el investigador Jeremiah Fowler descubrió una base de datos sin protección que almacenaba más de un millón de archivos generados por IA. El contenido estaba disponible para descarga pública, sin autenticación ni cifrado.
El análisis técnico vinculó estos archivos con servicios de edición visual que permitían intercambiar rostros y generar contenido explícito a partir de imágenes comunes. Tras hacerse pública la investigación, varias plataformas suspendieron operaciones y fueron retiradas de tiendas oficiales.
Sin embargo, el problema va más allá de un par de servicios. Investigaciones posteriores identificaron nuevas bases de datos abiertas, algunas con representaciones sexualizadas extremadamente sensibles, lo que encendió alertas internacionales sobre la falta de controles efectivos en el ecosistema digital.
Un riesgo que ya no distingue edad ni perfil
Uno de los aspectos más preocupantes de la sextorsión con IA es que no distingue entre figuras públicas y usuarios comunes. Cualquier persona con presencia en internet es un objetivo potencial.
Los especialistas señalan que mujeres y adolescentes son los grupos más vulnerables, pero el riesgo es transversal. El daño no se limita al ámbito económico: las víctimas pueden sufrir ansiedad, depresión, aislamiento social y afectaciones reputacionales, incluso cuando el material es completamente falso.
En muchos casos, el impacto psicológico es mayor que el financiero, ya que el miedo a la exposición pública resulta devastador.
sextorsión con IA: señales de alerta temprana
Reconocer el ataque a tiempo puede marcar la diferencia. Algunas señales comunes incluyen mensajes inesperados con imágenes falsas, exigencias urgentes de pago y amenazas de difusión inmediata.
Los delincuentes suelen presionar para evitar que la víctima consulte con familiares, amigos o autoridades. Esa urgencia es parte de la estrategia.
Qué hacer si eres víctima y cómo prevenir
Los expertos recomiendan acciones claras y directas:
No ceder al chantaje
Guardar toda la evidencia digital
Denunciar la cuenta o plataforma involucrada
Contactar a autoridades locales
Revisar y restringir la privacidad en redes sociales
Buscar apoyo psicológico y legal
En términos de prevención, limitar la visibilidad de fotos personales, evitar el uso de imágenes en alta resolución como fotos de perfil y mantener cuentas privadas reduce significativamente el riesgo.
La sextorsión con IA demuestra que la seguridad digital ya no depende solo de lo que compartimos, sino de cómo la tecnología puede reinterpretarlo sin nuestro consentimiento. Informarse, proteger la identidad digital y denunciar son hoy herramientas esenciales para enfrentar un delito que avanza al ritmo de la inteligencia artificial.


TE PODRÍA INTERESAR