La historia del comercio de México con Estados Unidos y Canadá se escribe en un nuevo capítulo. Esta semana, la Secretaría de Economía (SE), encabezada por Marcelo Ebrard, dio inicio a un proceso inédito: consultas nacionales con el respaldo del Consejo Coordinador Empresarial (CCE) y de 30 sectores productivos clave.
El objetivo: preparar a México de cara a la revisión del T-MEC, el acuerdo que desde 2020 define las reglas del comercio en América del Norte y que será sometido a análisis en 2026.
Una consulta histórica para el T-MEC
Durante octubre, en la sede de la Secretaría de Economía, se celebrarán mesas de diálogo con asociaciones industriales, cámaras empresariales y empresas de diversos tamaños, en busca de un diagnóstico sólido sobre las prioridades nacionales.
Lo novedoso es que estas consultas no se limitan a la capital: se llevarán también a las 32 entidades federativas, con foros organizados en coordinación con los gobiernos estatales y los Comités Promotores de Inversión.
Así, campesinos, industriales, microempresarios y corporativos tendrán la oportunidad de plantear su visión sobre los retos y oportunidades que ofrece el tratado.
Ebrard y Cervantes: un frente común
En un encuentro con líderes empresariales, Marcelo Ebrard destacó que este modelo de consulta es un ejercicio sin precedentes.
“El gobierno consultará a la iniciativa privada, al sector obrero y a las entidades federativas. Queremos llegar a la revisión del T-MEC con una sola voz como país”, afirmó.
Por su parte, Francisco Cervantes, presidente del CCE, subrayó que para la iniciativa privada mexicana la revisión del tratado es una oportunidad estratégica:
“El T-MEC es clave para consolidar nuestra competitividad y fortalecer la integración de las cadenas productivas en América del Norte. Participaremos de manera responsable para que México gane en inversión, empleo y prosperidad compartida”.
El reto de la revisión del T-MEC
En los últimos años, México ha enfrentado diferencias con sus socios en temas como la política energética, el sector automotriz y las reglas laborales. Por ello, contar con un diagnóstico amplio y representativo permitirá al país llegar mejor preparado a las mesas de revisión, defendiendo sus intereses y al mismo tiempo fortaleciendo la integración regional.
Las consultas no solo escucharán a grandes corporativos, sino también a sectores agroindustriales, tecnológicos y de servicios, que han encontrado en el T-MEC un motor para crecer en los mercados de Estados Unidos y Canadá.
Un tratado que impacta a millones de familias
Detrás de las cifras macroeconómicas, el T-MEC se refleja en la vida cotidiana de millones de mexicanos. Desde el empleo en fábricas automotrices en Guanajuato hasta las exportaciones agrícolas de Michoacán o las startups tecnológicas en Jalisco, la revisión del tratado marcará el rumbo económico del país en la próxima década.
Por ello, la apertura de este proceso de consultas no solo es un ejercicio técnico: es también una decisión estratégica para la soberanía económica de México.
