México es un país con grandes contrastes sociales y económicos. Si bien las riquezas están concentradas en pequeños sectores de la población, la mayoría de los mexicanos viven sumidos en la pobreza o forman parte de la clase baja. A pesar de los avances en ciertos sectores, la desigualdad sigue siendo uno de los principales retos que enfrenta el país. De acuerdo con la Encuesta Nacional de Ingresos y Gastos en los Hogares (ENIGH) 2022, más de la mitad de los mexicanos pertenece a la clase baja. Pero, ¿qué significa ser parte de esta clase? ¿Qué ingresos marcan la frontera entre los diferentes sectores sociales?
¿Qué define la clase baja en México?
La clase baja en México se caracteriza por ingresos bajos que dificultan cubrir las necesidades básicas de sus miembros. Según el INEGI, la clase baja incluye a familias que ganan en promedio 11,343 pesos mensuales. Esto significa que muchas personas en este grupo luchan cada mes para cubrir gastos esenciales como alimentos, transporte, salud y vivienda.
Esta cifra puede parecer alta para algunos, pero en el contexto económico de México, este salario es insuficiente para asegurar una vida cómoda. El acceso a servicios de calidad y a oportunidades laborales en esta clase social está limitado, lo que perpetúa la desigualdad social y económica.
Estados con mayor concentración de clase baja
Si observamos los datos geográficos, hay regiones de México donde la concentración de clase baja es aún más notoria. Estados como Oaxaca, Chiapas, Guerrero y Veracruz muestran altos índices de pobreza y desigualdad económica. En estos lugares, la falta de inversión en infraestructura, educación y acceso a servicios básicos perpetúa el ciclo de pobreza.
Es en estos estados donde las brechas sociales son más evidentes, con poblaciones que carecen de las herramientas necesarias para acceder a trabajos bien remunerados o mejorar sus condiciones de vida.
La clase media en México y sus divisiones
Aunque la clase media mexicana representa un sector más grande de la población, no está exenta de dificultades. Con ingresos promedio que varían, esta clase social se subdivide en dos estratos importantes:
- Clase Media Baja (Estrato D+)
- Ingreso promedio: 12,300 pesos mensuales
- Composición: Oficinistas, técnicos, supervisores y artesanos calificados.
- Proporción de la población: 20%
- Clase Media Alta (Estrato C)
- Ingreso promedio: 19,900 pesos mensuales
- Composición: Profesionistas y empleados con ingresos estables.
- Proporción de la población: 14%
En zonas urbanas, el ingreso promedio de la clase media sube a 23,452 pesos mensuales, pero en zonas rurales, la cifra baja considerablemente a 18,569 pesos mensuales. Esto refleja la desconexión económica entre las áreas urbanas y rurales.
¿Qué pasa con la clase alta en México?
La clase alta en México representa apenas un 1% de la población, con ingresos promedio de 77,975 pesos mensuales. Sin embargo, este sector también tiene sus divisiones:
- Alta-Baja: Familias con alto poder adquisitivo reciente.
- Alta-Alta: Aquellos con fortunas heredadas, que representan solo el 1% de la clase alta.
La concentración de riqueza en estas pequeñas élites, en su mayoría en Ciudad de México y algunos estados del norte como Nuevo León, genera aún más divisiones y desigualdad.
Desigualdad y sus consecuencias sociales
La desigualdad en México no solo se mide por los ingresos, sino también por el acceso a servicios fundamentales como salud, educación y vivienda. Los hogares de la clase baja se ven constantemente expuestos a desventajas estructurales que los limitan a mejorar su situación económica.
Además, la pobreza y la falta de acceso a oportunidades laborales impiden que las familias de clase baja puedan invertir en su futuro o salir del ciclo de pobreza intergeneracional. El sistema educativo, por ejemplo, muchas veces no ofrece las mismas oportunidades a los niños de zonas marginadas, lo que perpetúa la desigualdad.
¿Cómo la pobreza impacta las políticas públicas?
El gobierno mexicano ha implementado varios programas sociales para intentar reducir la pobreza y las brechas económicas, pero los resultados son limitados. Programas de apoyo como las becas Benito Juárez o Mi Beca para Empezar están diseñados para ayudar a la clase baja, pero la desigualdad estructural y la falta de acceso a trabajos bien remunerados continúan siendo barreras difíciles de superar.
La política fiscal también juega un papel crucial. La informalidad laboral afecta a más de 32 millones de mexicanos, lo que significa que un gran número de trabajadores no tiene acceso a beneficios sociales ni a seguridad social.
La necesidad de una reforma estructural
La desigualdad económica en México es un reto complejo que no se resolverá con soluciones superficiales. El país necesita reformas estructurales que promuevan un crecimiento inclusivo, garanticen oportunidades laborales dignas y mejoren el acceso a servicios básicos para los más necesitados.
En este contexto, la clase baja sigue siendo la más afectada por un sistema económico que, en muchas ocasiones, no reconoce la realidad de las personas que lo conforman. Para lograr una México más justo, es necesario reducir las disparidades sociales y promover la igualdad de oportunidades para todos.
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