La semana pasada, la Presidencia de México presentó el Plan México, un documento que busca sentar las bases del desarrollo económico para los próximos seis años. Aunque cargado de metas ambiciosas, como posicionar a México entre las 10 economías más grandes del mundo para 2030, su viabilidad y ejecución plantean dudas importantes.
A continuación, exploraremos los aspectos más destacados del Plan México, sus fortalezas, áreas de oportunidad y los retos que enfrenta para cumplir sus objetivos.
Un enfoque colaborativo: ¿Un nuevo paradigma?
El Plan México destaca por abandonar el enfoque de decisiones unilaterales y priorizar el trabajo en equipo entre los sectores público y privado. Entre sus elementos más prometedores se encuentran:
- Desarrollo de infraestructura y energía: Se busca fomentar la inversión privada en proyectos estratégicos.
- Relocalización de cadenas productivas: México podría convertirse en un destino clave para empresas internacionales gracias al fenómeno del nearshoring.
- Digitalización y educación: Se propone modernizar los trámites gubernamentales y fortalecer el acceso a tecnología y educación de calidad.
- Apoyo a pymes y desarrollo regional: La inclusión de empresas pequeñas y medianas es fundamental para combatir desigualdades económicas.
La apertura a incluir aportaciones de diversos sectores es un paso positivo, pero el éxito dependerá de la capacidad del gobierno para implementar estas ideas y generar consenso.
Metas económicas: ¿Realistas o inalcanzables?
El objetivo más ambicioso del Plan México es colocar al país entre las 10 economías más grandes del mundo para 2030. Según el FMI, actualmente México ocupa la posición 13, lo que requeriría un crecimiento promedio anual del PIB de 5.9% entre 2025 y 2030, cifras significativamente superiores al 2% de crecimiento potencial actual.
Retos para alcanzar este crecimiento:
- Infraestructura insuficiente: Para atraer inversiones extranjeras, México necesita garantizar acceso a agua, electricidad, gas natural y energías limpias.
- Inseguridad y certeza jurídica: Factores como la falta de seguridad y la incertidumbre legal desincentivan a los inversionistas.
- Brecha de género en la economía: Con solo un 46% de participación femenina en el ámbito laboral, México desaprovecha un potencial económico significativo.
Finanzas públicas: El talón de Aquiles del Plan México
La sostenibilidad financiera es uno de los puntos más críticos. Si bien el Plan aspira a aumentar la inversión al 28% del PIB, gran parte de este esfuerzo debe provenir del sector privado debido a las limitaciones del presupuesto público.
Problemas financieros clave:
- Composición del gasto público: La asignación de recursos no siempre coincide con las metas del Plan, especialmente en áreas como educación y salud.
- Situación de Pemex: La crisis de la empresa estatal pone en riesgo la estabilidad fiscal y la disponibilidad de recursos para proyectos prioritarios.
Relocalización de cadenas productivas: Una oportunidad histórica
El fenómeno del nearshoring presenta una oportunidad única para México. Grandes empresas están buscando acercar sus operaciones a mercados clave, y México tiene una ventaja geográfica estratégica.
Condiciones necesarias para el éxito:
- Acceso garantizado a recursos básicos como agua y electricidad.
- Seguridad en los corredores industriales.
- Políticas fiscales y legales estables que brinden confianza a las empresas.
Sin acciones concretas para abordar estas necesidades, el nearshoring podría convertirse en una oportunidad desperdiciada.
La exclusión de la perspectiva de género: Un tema urgente
Sorprende que el Plan México no incluya estrategias claras para aumentar la participación de las mujeres en la economía. Países como España e Irlanda han demostrado que fomentar la equidad de género puede acelerar el crecimiento económico, reducir la pobreza y cerrar brechas de desigualdad.
Invertir en programas que impulsen la inclusión femenina en sectores clave podría generar beneficios económicos y sociales a corto plazo.
¿Un plan con potencial o una promesa vacía?
El Plan México ofrece una visión de desarrollo integral que abarca desde la infraestructura hasta la educación y la energía. Sin embargo, su éxito dependerá de:
- La capacidad del gobierno para generar confianza entre los sectores privado y social.
- La implementación de políticas públicas realistas y sostenibles.
- La atención a temas clave como la equidad de género, la seguridad y la certeza jurídica.
Sin un enfoque claro y recursos suficientes, las metas del Plan podrían quedarse como una referencia de lo que México aspiraba a ser, pero no logró alcanzar.
¡Únete a nuestro canal en WhatsApp! Las noticias más relevantes del día directamente en tu dispositivo móvil.


TE PODRÍA INTERESAR