
Un acuerdo histórico en un contexto de tensiones comerciales
El Mercosur y la Asociación Europea de Libre Comercio (AELC) firmaron un nuevo acuerdo de libre comercio que abre un mercado de 300 millones de personas, en lo que representa una señal estratégica en medio del auge del proteccionismo impulsado por el gobierno de Donald Trump.
El tratado, firmado en Río de Janeiro, involucra a los países del Mercosur —Brasil, Argentina, Uruguay, Paraguay y Bolivia— y a los de la AELC —Suiza, Noruega, Islandia y Liechtenstein—. En conjunto, ambos bloques suman un PIB de 4.3 billones de dólares, consolidando una alianza comercial de peso en la economía mundial.
La respuesta al proteccionismo de Washington
El canciller brasileño, Mauro Vieira, destacó que el acuerdo es una “señal clara” de que, en un mundo marcado por restricciones comerciales y el aumento del proteccionismo, aún existen regiones comprometidas con el libre comercio basado en reglas internacionales.
El mensaje se da en un momento crítico, tras la imposición de aranceles de Estados Unidos a productos europeos y brasileños bajo la administración Trump. Para los países involucrados, este pacto representa una oportunidad de diversificación de mercados y un contrapeso frente a la incertidumbre del comercio con Washington.
Ratificación pendiente en los parlamentos
Aunque la firma marca un avance importante, el tratado todavía debe ser ratificado por los parlamentos de los países miembros de ambos bloques. Solo después de este proceso podrá entrar oficialmente en vigor.
De acuerdo con Vieira, existen “excelentes perspectivas” para que este paso se concrete antes de finalizar el año. Incluso, mencionó que el éxito de este acuerdo podría allanar el camino para otro pacto de gran relevancia: el acuerdo entre Mercosur y la Unión Europea, cuyas negociaciones llevan décadas.
Un proceso de más de seis años
Las negociaciones entre Mercosur y AELC comenzaron en enero de 2017 y concluyeron en julio de 2025, después de varios años de rondas técnicas y acuerdos políticos. Si bien en 2019 se anunció un acuerdo político preliminar, los textos quedaron sujetos a ajustes y discusiones hasta alcanzar el resultado actual.
La firma, por lo tanto, no solo refleja un logro diplomático, sino también un esfuerzo sostenido por parte de ambas regiones para adaptarse a las nuevas dinámicas globales del comercio.
Alcance y disciplinas del pacto
El acuerdo no se limita al comercio de bienes, sino que abarca múltiples áreas clave para la competitividad de las economías modernas:
- Comercio de servicios y economía digital.
- Propiedad intelectual y derechos de autor.
- Medidas sanitarias y fitosanitarias.
- Barreras técnicas al comercio.
- Facilitación de trámites aduaneros.
Con ello, se busca establecer un marco integral que permita a las empresas de ambos bloques competir en igualdad de condiciones y acceder a nuevos mercados con mayor facilidad.
Impacto económico y geopolítico
La apertura de un mercado de 300 millones de personas ofrece oportunidades para sectores clave como la agroindustria, la industria farmacéutica, la tecnología y los servicios financieros. Al mismo tiempo, refuerza la posición del Mercosur como un bloque capaz de cerrar acuerdos estratégicos más allá de su entorno inmediato.
En el plano geopolítico, el pacto envía un mensaje de cooperación internacional en contraste con la política de confrontación comercial adoptada por Estados Unidos. Asimismo, posiciona a América del Sur y Europa en una ruta de mayor integración económica que podría estimular inversiones extranjeras en ambas regiones.
Próximos pasos y perspectivas
Los gobiernos de los países firmantes ahora deberán trabajar en la difusión de los beneficios del acuerdo para asegurar su aprobación legislativa. Se espera que las discusiones se centren en temas sensibles como la protección de industrias locales y las normas ambientales, áreas donde algunos sectores suelen mostrar resistencia a los tratados de libre comercio.
De concretarse la ratificación, el acuerdo Mercosur-AELC podría convertirse en un modelo de integración interregional en tiempos de incertidumbre económica, mostrando que aún hay espacio para la cooperación y la apertura comercial.