Mercosur sella pacto con EFTA: Claves del acuerdo de USD 4,3 billones

Mercosur sella pacto con EFTA: Claves del acuerdo de USD 4,3 billones
Mercosur sella pacto con EFTA: Claves del acuerdo de USD 4,3 billones

El Mercosur y la Asociación Europea de Libre Comercio (EFTA) finalizaron un acuerdo comercial que crea una zona de libre comercio de casi 300 millones de personas. Este movimiento estratégico se produce mientras el esperado pacto con la Unión Europea sigue estancado.

En un movimiento que redefine el tablero geopolítico y comercial de América del Sur, el Mercosur (integrado por Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay) ha cerrado un histórico Tratado de Libre Comercio (TLC) con la Asociación Europea de Libre Comercio (EFTA), conformada por Suiza, Noruega, Islandia y Liechtenstein. El anuncio, realizado durante la cumbre del bloque sudamericano en Buenos Aires, no solo abre las puertas a un mercado combinado con un PIB de más de 4,3 billones de dólares, sino que también envía un contundente mensaje a la Unión Europea sobre el costo de su indecisión.

El acuerdo, cuyas negociaciones se extendieron por casi una década, promete un acceso preferencial para más del 97% de las exportaciones de ambos bloques, eliminando barreras arancelarias y agilizando el comercio de bienes industriales, agrícolas y servicios. Para que entre en vigor, el tratado ahora deberá ser ratificado por los parlamentos de todos los países miembros, un proceso que se espera iniciar en los próximos meses de 2025.

Un Golpe Geopolítico y una Presión Estratégica a la UE

Más allá de las cifras económicas, la firma de este acuerdo representa una calculada jugada geopolítica. Durante años, el ambicioso tratado entre el Mercosur y la Unión Europea ha permanecido en un limbo, bloqueado en gran medida por el proteccionismo de sectores agrícolas en países como Francia. Al concretar un pacto con un bloque europeo económicamente significativo como EFTA, el Mercosur demuestra su capacidad para forjar alianzas estratégicas y su impaciencia ante la parálisis de Bruselas.

Este éxito diplomático es una victoria particularmente importante para el gobierno de Javier Milei en Argentina, que ostenta la presidencia pro tempore del Mercosur. La concreción del acuerdo le permite a su administración mostrar resultados tangibles en la arena internacional, contrastando con años de negociaciones infructuosas y fortaleciendo su postura de abrir la economía argentina al mundo. La señal es clara: si la UE no avanza, Mercosur no esperará y buscará otros socios.

El Atractivo del Nicho: Mercados de Alto Valor

A diferencia de los acuerdos con gigantes como China, el pacto con EFTA no se centra en el volumen masivo, sino en el acceso a mercados de alto poder adquisitivo y con una demanda de productos de nicho y de alta calidad. Países como Suiza y Noruega son conocidos por sus consumidores exigentes y su disposición a pagar más por bienes premium, lo que representa una oportunidad para que los productores del Mercosur escalen en la cadena de valor.

Para Argentina, los beneficios son directos y cuantificables. En 2024, las exportaciones a EFTA alcanzaron un récord de 1.660 millones de dólares, impulsadas principalmente por la venta de oro a Suiza, que adquiere el 37% del total de las ventas mineras argentinas. El acuerdo consolidará y ampliará el acceso para productos agroindustriales clave:

  •  Carne Bovina: Se contempla una cuota de 3.000 toneladas anuales sin aranceles para Suiza.
  •  Vinos y Miel: Sectores con creciente demanda en Noruega y Suiza.
  •  Frutas y Mariscos: Argentina ya es un proveedor importante de peras, manzanas y mariscos para el bloque, y el TLC potenciará estas exportaciones.

«El Tratado de Libre Comercio Mercosur–EFTA creará un área de libre comercio de casi 300 millones de personas con un PBI combinado de más de USD 4,3 trillones. Ambos lados se beneficiarán de mejoras de acceso a los mercados para más del 97% de sus exportaciones» – Comunicado de la Cancillería Argentina.

Un Futuro de Logística y Calidad

El tratado no se limita a los aranceles. Incluye capítulos específicos sobre facilitación del comercio, medidas sanitarias y fitosanitarias, y solución de controversias. Esto implica un desafío y una oportunidad para la región: la necesidad de modernizar y estandarizar la infraestructura logística, la trazabilidad de los productos y los controles de calidad para cumplir con los exigentes estándares europeos.

El acuerdo con EFTA también pone a prueba la cohesión interna del Mercosur. El éxito de esta negociación colectiva podría, paradójicamente, fortalecer los argumentos de países como Argentina y Uruguay que abogan por una mayor flexibilidad para que los miembros puedan negociar acuerdos bilaterales por su cuenta si el bloque no logra avanzar en conjunto, como ha ocurrido con la Unión Europea.

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