Deuda pública. Dos palabras que aparecen constantemente en los informes económicos internacionales y que hoy vuelven a ocupar los titulares tras la publicación de un análisis de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo (Unctad).
El informe expone una realidad que afecta a decenas de economías emergentes: los pagos de intereses de la deuda están creciendo mucho más rápido que los ingresos de los gobiernos. Esta tendencia está reduciendo la capacidad de financiar proyectos de desarrollo, infraestructura, salud y educación.
La situación no surgió de un día para otro. Durante la última década, numerosos países han enfrentado un entorno financiero más complejo, caracterizado por mayores costos de financiamiento y menores márgenes para invertir en sus prioridades nacionales.
Según los datos presentados por la Unctad, entre 2014 y 2024 los pagos de intereses de la deuda aumentaron más del doble, mientras que los ingresos gubernamentales crecieron a un ritmo considerablemente menor.
El crecimiento de los intereses supera la capacidad de pago
Uno de los aspectos más destacados del informe es la diferencia entre el crecimiento de los ingresos públicos y el aumento de los pagos asociados a la deuda pública.
Mientras la recaudación gubernamental avanzó 39 por ciento durante la última década, los pagos de intereses crecieron 102 por ciento.
Este fenómeno implica que una proporción cada vez mayor de los recursos disponibles se destina al servicio de la deuda, dejando menos espacio para financiar otras necesidades.
En términos prácticos, los gobiernos deben destinar más dinero al pago de compromisos financieros antes de poder invertir en programas sociales, infraestructura o iniciativas de crecimiento económico.
La Unctad señala que esta situación ejerce presión sobre la sostenibilidad fiscal de muchos países y limita su capacidad para alcanzar objetivos de largo plazo.
Cómo afecta la deuda pública al desarrollo sostenible
La relación entre la deuda pública y el desarrollo sostenible se vuelve cada vez más evidente cuando se analizan los presupuestos gubernamentales.
A medida que aumentan los costos financieros, disminuye el margen disponible para financiar áreas estratégicas como:
- Educación
- Salud
- Infraestructura
- Energías renovables
- Programas sociales
- Desarrollo rural
El informe destaca que aproximadamente 73 por ciento de los países en desarrollo experimentaron una reducción de su espacio fiscal entre 2018 y 2024.
Esto significa que cuentan con menos recursos disponibles para responder a desafíos económicos y sociales.
A mitad de esta realidad económica surge una de las principales preocupaciones de los organismos internacionales: la dificultad para avanzar hacia los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS).
Cuando una parte creciente del presupuesto se dirige al pago de intereses, resulta más complicado financiar proyectos que buscan mejorar la calidad de vida de millones de personas.
El alto costo del financiamiento para los países emergentes
Uno de los puntos centrales del análisis es que los países en desarrollo suelen enfrentar condiciones de financiamiento más costosas que las economías avanzadas.
Aunque tienen acceso a diversas fuentes de capital, las tasas de interés que enfrentan suelen ser significativamente más elevadas.
La Unctad señala que si 94 países en desarrollo pudieran financiarse bajo condiciones similares a las de los países ricos, lograrían importantes ahorros anuales en pagos de intereses.
Estos recursos podrían destinarse a múltiples áreas prioritarias para el desarrollo económico y social.
La diferencia en los costos de financiamiento representa uno de los principales desafíos para las economías emergentes en un entorno global cada vez más competitivo.
Lo que podrían financiar los recursos destinados a intereses
El informe también presenta ejemplos sobre el potencial impacto de los recursos que actualmente se destinan al pago de intereses de la deuda pública.
De acuerdo con las estimaciones, los ahorros generados por un financiamiento más accesible podrían utilizarse para:
- Construcción de cientos de miles de escuelas.
- Desarrollo de clínicas de atención primaria.
- Expansión de infraestructura vial en zonas rurales.
- Programas de alimentación infantil.
- Instalación de capacidad de generación solar.
Estos ejemplos ilustran cómo el costo del financiamiento influye directamente en la capacidad de los gobiernos para impulsar proyectos estratégicos de largo plazo.
Financiamiento insuficiente para alcanzar metas globales
Además del alto costo del endeudamiento, el informe destaca otro desafío importante: la insuficiencia de recursos disponibles.
Durante 2024, los flujos financieros provenientes de inversionistas no residentes hacia los países en desarrollo alcanzaron aproximadamente 1.5 billones de dólares.
Aunque la cifra es considerable, la Unctad sostiene que sigue siendo insuficiente frente a las necesidades reales de financiamiento.
Al sumar los recursos internos y externos, el déficit anual para alcanzar los Objetivos de Desarrollo Sostenible continúa siendo significativo.
Esto refleja una brecha financiera que limita la velocidad con la que muchas economías pueden avanzar en proyectos clave para su crecimiento.
Deuda pública y perspectivas para el futuro
La evolución de la deuda pública seguirá siendo uno de los temas más relevantes para la economía internacional durante los próximos años.
Los organismos multilaterales continúan analizando mecanismos que permitan mejorar el acceso al financiamiento y reducir los costos asociados al endeudamiento.
Al mismo tiempo, los gobiernos buscan equilibrar la necesidad de financiar proyectos de desarrollo con la responsabilidad de mantener finanzas públicas sostenibles.
La capacidad para encontrar este equilibrio será determinante para el crecimiento económico y social de numerosas naciones.
Por ahora, el informe de la Unctad muestra un panorama en el que la deuda pública continúa desempeñando un papel central en la definición de las oportunidades y desafíos que enfrentan los países en desarrollo.


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