Muchas personas tienen tarjetas de cuentas de ahorro, nómina o cheques que dejaron de utilizar hace meses o incluso años. Lo que pocos saben es que la ley mexicana establece plazos específicos para las cuentas bancarias sin movimiento y que, después de cierto tiempo, el dinero puede salir completamente de su alcance.
Aunque el banco continúe cobrando comisiones o la cuenta siga apareciendo en la aplicación móvil, el tiempo considerado como inactivo empieza a contar desde el último depósito o retiro realizado por el titular.
¿Cuánto tiempo puede estar inactiva tu tarjeta bancaria?
De acuerdo con el Artículo 61 de la Ley de Instituciones de Crédito, las cuentas bancarias que permanezcan sin depósitos ni retiros durante tres años consecutivos deben ser transferidas a una cuenta administrada por la propia institución financiera. Esta medida aplica para cuentas de ahorro, cheques e inversiones.
Los cobros automáticos de comisiones en la tarjeta no cuentan como movimientos realizados por el cliente. Es decir, aunque el banco descuente cargos por mantenimiento de cuenta, el plazo sigue avanzando.
Antes de realizar la transferencia a la cuenta global, la institución bancaria tiene la obligación de notificar al titular mediante la información de contacto registrada al momento de abrir la cuenta.

¿Qué es la cuenta global?
Cuando una cuenta entra en esta etapa, el dinero de la tarjeta no desaparece ni deja de pertenecer al titular. Sin embargo, ya no puede utilizarse de forma normal mediante cajeros automáticos, aplicaciones móviles o transferencias electrónicas.
Para recuperar los recursos, el titular de la tarjeta debe acudir directamente a una sucursal bancaria y acreditar su identidad mediante documentos oficiales y, en algunos casos, presentar información relacionada con la cuenta.
La Comisión Nacional para la Protección y Defensa de los Usuarios de Servicios Financieros (Condusef) explica que durante este periodo los recursos continúan siendo propiedad del usuario y generan un rendimiento equivalente al incremento del Índice Nacional de Precios al Consumidor (INPC).
Además, mientras el dinero permanezca en la cuenta global, el banco ya no puede cobrar comisiones sobre esos recursos.
¿Qué pasa después de seis años?
El escenario cambia cuando pasan otros tres años dentro de la cuenta global. Si transcurren seis años en total desde el último movimiento realizado por el titular y el saldo no supera el equivalente a 300 días de salario mínimo, el dinero se transfiere al Patrimonio de la Beneficencia Pública.
En ese momento, los recursos dejan de estar disponibles para el titular y ya no pueden recuperarse. La Beneficencia Pública es un organismo dependiente de la Secretaría de Salud que utiliza esos recursos para programas de apoyo dirigidos a sectores vulnerables de la población.
¿Cuánto dinero puede perderse?
Tomando como referencia el salario mínimo vigente durante 2026, el límite de 300 días equivale aproximadamente a 94 mil 500 pesos.
Esto significa que las cuentas con saldos inferiores a esa cantidad son las que podrían ser transferidas definitivamente a la Beneficencia Pública después de seis años de inactividad. Las cuentas con montos superiores continúan dentro de la cuenta global del banco y no son transferidas bajo este mecanismo.
¿Cómo evitar perder el dinero de una tarjeta olvidada?
La buena noticia es que evitar este proceso resulta muy sencillo. Cualquier movimiento realizado por el titular reinicia completamente el conteo de los tres años. No importa si se trata de una operación pequeña.
Un depósito, una transferencia, una compra con tarjeta o incluso un movimiento por una cantidad mínima son suficientes para mantener activa la cuenta. Por ello, especialistas recomiendan revisar periódicamente todas las cuentas bancarias que se tengan abiertas, incluso aquellas que ya no se utilizan con frecuencia.
Además de realizar movimientos cada determinado tiempo con la tarjeta, expertos recomienda actualizar los datos registrados en el banco cada que se solicitan.
Por ejemplo, si se cambia de domicilio y no lo informa a la institución financiera, las notificaciones sobre una posible inactividad podrían enviarse a una dirección incorrecta.
Asimismo, se recomienda registrar beneficiarios directamente en el contrato de la cuenta. En caso de fallecimiento del titular, este trámite puede facilitar considerablemente el acceso a los recursos por parte de los familiares designados.
Sin beneficiarios registrados, los fondos pueden quedar sujetos a procesos sucesorios que suelen extenderse durante meses o incluso años.


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