Una compra con tarjeta, un préstamo familiar o incluso un gasto que alguien más hizo con tu plástico puede parecer una operación cotidiana, pero para el SAT podría convertirse en una señal que requiera una explicación. Cuando los gastos de una persona física son superiores a los ingresos que reportó ante la autoridad, existe la posibilidad de que se configure una discrepancia fiscal.
En México, quienes realizan actividades económicas adquieren obligaciones fiscales relacionadas con los ingresos que reciben y los impuestos que deben pagar. Sin embargo, la autoridad también puede contrastar la información disponible sobre los recursos que una persona utiliza y las cantidades que declara, con el objetivo de detectar posibles inconsistencias.
¿Qué significa tener más gastos que ingresos?
Imagina a Carlos, quien durante un ejercicio fiscal declaró ingresos por 200 mil pesos, pero en sus movimientos y operaciones aparecen gastos por una cantidad considerablemente mayor. Al revisar esa información, la autoridad podría preguntarse de dónde salió el dinero adicional para cubrir esas erogaciones.
Este escenario no significa automáticamente que una persona haya cometido una irregularidad. Existen diferentes razones legítimas por las que alguien puede gastar más de lo que percibe como ingreso durante un periodo, como recibir un préstamo, obtener una donación, utilizar ahorros acumulados de años anteriores o disponer de recursos provenientes de otra fuente que tenga una explicación fiscal.
La preocupación aparece cuando el contribuyente no puede demostrar adecuadamente el origen de esos recursos. De acuerdo con el artículo 91 de la Ley del Impuesto sobre la Renta, las personas físicas pueden estar sujetas a un procedimiento de discrepancia fiscal cuando las erogaciones realizadas superan los ingresos declarados.
¿Qué hace el SAT ante una discrepancia fiscal?
Cuando la autoridad identifica una posible diferencia, puede iniciar un procedimiento para determinar si existe una discrepancia entre los ingresos declarados y las erogaciones detectadas. Para ello puede considerar información disponible en sus registros y datos proporcionados por terceros u otras autoridades.
Uno de los elementos más importantes en este proceso es el Buzón Tributario, mediante el cual el contribuyente puede recibir una notificación relacionada con la discrepancia. En ella se deben señalar aspectos como el monto de las erogaciones consideradas, la información utilizada y los medios mediante los cuales la autoridad obtuvo esos datos.
A partir de ese momento, el contribuyente tiene la posibilidad de aclarar la situación y presentar documentación que permita demostrar el origen de los recursos. El plazo señalado en el artículo 91 es de 20 días para que la persona física manifieste lo que a su derecho convenga y aporte las pruebas correspondientes.
SAT y el riesgo de prestar tu tarjeta de crédito
Aquí aparece uno de los escenarios que pueden pasar inadvertidos. Supongamos que un familiar quiere aprovechar una promoción a meses sin intereses, pero no tiene tarjeta disponible, así que utiliza la tuya. Aunque tú no seas quien está comprando para beneficio propio, el movimiento puede aparecer relacionado con tus operaciones.
Si este tipo de gastos se acumula y la autoridad encuentra que tus erogaciones parecen superiores a tus ingresos, tendrás que contar con elementos que permitan explicar correctamente la operación. Por eso es importante conservar estados de cuenta, contratos, comprobantes de préstamos, documentos relacionados con donaciones y demás evidencia que respalde el origen y destino del dinero.
También conviene mantener ordenadas las finanzas personales y revisar periódicamente que la información fiscal coincida con la realidad económica. Una discrepancia no debe interpretarse como una acusación automática de evasión, pero sí como una situación que puede requerir aclaraciones y documentación.
¿Cómo evitar problemas por gastos mayores a tus ingresos?
La mejor estrategia es mantener evidencia de las operaciones que expliquen movimientos extraordinarios. Si recibes un préstamo, realizas una operación importante o recibes recursos de otra persona, conservar los documentos correspondientes puede ser fundamental para demostrar posteriormente de dónde provino el dinero.
También es recomendable revisar las obligaciones fiscales aplicables a tu régimen, mantener actualizados tus datos y consultar las notificaciones que lleguen al Buzón Tributario. No se trata de dejar de utilizar tarjetas o evitar gastos importantes, sino de poder demostrar que tus operaciones tienen un origen identificable.
En pocas palabras, gastar más de lo que declaras no significa por sí mismo que debas pagar impuestos inmediatamente. El problema surge cuando no puedes explicar la diferencia entre tus ingresos y tus erogaciones. Mantener comprobantes y documentación en orden puede marcar la diferencia si el SAT solicita una aclaración.
Por eso, antes de prestar una tarjeta, recibir dinero de un familiar o realizar una operación importante, conviene pensar también en cómo quedará registrada fiscalmente. Una buena organización financiera puede evitar que una operación cotidiana termine convirtiéndose en una discrepancia fiscal ante el SAT.


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