El SAT contempla conceptos relacionados con la salud, la educación, la vivienda y el ahorro para el retiro, siempre que se cumplan los requisitos fiscales correspondientes. La Declaración Anual no solo sirve para informar cuánto ganaste durante el año: también permite restar determinados gastos personales para calcular el Impuesto Sobre la Renta (ISR).
Identificar estas deducciones puede ayudarte a reducir el impuesto a cargo e incluso a obtener un saldo a favor. Sin embargo, no todos los pagos son deducibles ni cualquier factura garantiza un beneficio. Por eso, conviene conocer qué gastos están permitidos, cómo comprobarlos y cuáles son los límites aplicables al ejercicio fiscal que vas a declarar.
¿Qué gastos puedes deducir ante el SAT?
Las personas físicas que presentan su declaración al SAT pueden incluir distintos gastos personales, de acuerdo con su situación fiscal y las condiciones de cada concepto. La lista contempla los siguientes:
- Gastos médicos: honorarios de médicos, dentistas, psicólogos, nutriólogos y enfermeras, además de análisis clínicos, estudios de laboratorio, prótesis y aparatos de rehabilitación.
- Hospitalización: servicios hospitalarios y medicamentos incluidos en la factura del hospital. Las medicinas compradas por separado en farmacias no entran en esta categoría.
- Lentes graduados: anteojos ópticos con requisitos específicos, hasta el límite permitido por la autoridad fiscal.
- Seguros médicos: primas de seguros de gastos médicos mayores o complementarios.
- Gastos funerarios: servicios para el contribuyente o determinados familiares, dentro del monto autorizado.
- Intereses hipotecarios: intereses reales efectivamente pagados por créditos destinados a adquirir, construir o remodelar una vivienda, cuando cumplen las condiciones legales.
- Donativos: aportaciones no remunerativas a instituciones autorizadas para recibirlos.
- Ahorro para el retiro: aportaciones complementarias y voluntarias que reúnan los requisitos fiscales.
- Colegiaturas: pagos de educación básica y media superior, sujetos a límites por nivel educativo y otras condiciones.
- Transporte escolar: pagos que cumplan los requisitos establecidos, como su obligatoriedad o inclusión en las condiciones aplicables a la escuela.
- Cuentas especiales de ahorro: depósitos que cumplan las disposiciones fiscales correspondientes.
El SAT también establece requisitos para deducir gastos médicos de familiares directos, como cónyuge, concubino, padres, abuelos, hijos y nietos. Para ello, deben cumplirse las condiciones legales y los límites de ingresos aplicables a la persona beneficiaria.
¿Cuánto puedes deducir de impuestos?
Para la mayoría de las deducciones personales, el límite general corresponde al monto menor entre cinco veces el valor anual de la Unidad de Medida y Actualización (UMA) o el 15% de los ingresos anuales, incluidos los exentos.
Hay excepciones: ciertos gastos médicos por incapacidad o discapacidad, donativos, aportaciones para el retiro, depósitos en cuentas especiales y colegiaturas tienen reglas particulares. Algunos conceptos cuentan con límites propios, por lo que no deben calcularse como si todos funcionaran de la misma manera.
También importa tu régimen fiscal. Las deducciones personales no aplican de forma general a quienes tributan en el Régimen Simplificado de Confianza (RESICO). Si perteneces a este régimen o tienes ingresos de distintas fuentes, revisa las disposiciones correspondientes a tu situación antes de incorporar gastos.
Cómo revisar tus deducciones ante el SAT paso a paso
Antes de presentar tu declaración, sigue este procedimiento para comprobar que tus gastos estén respaldados y clasificados correctamente:
- Reúne tus facturas. Localiza los comprobantes fiscales digitales (CFDI) de los gastos realizados durante el ejercicio que vas a declarar.
- Entra al portal del SAT. Accede al sitio oficial y busca el apartado de deducciones personales o el Visor de deducciones personales.
- Verifica tus comprobantes. Comprueba que tu RFC, el concepto facturado y el uso del CFDI sean correctos.
- Revisa la forma de pago. En los gastos que lo exigen, utiliza transferencia electrónica, tarjeta de crédito, débito o servicios, o cheque nominativo desde una cuenta a tu nombre. El efectivo no cumple este requisito.
- Confirma los importes. Comprueba que el gasto corresponda al ejercicio declarado y respete el límite aplicable.
- Revisa la información precargada. Si una factura válida no aparece, verifica si puedes incorporarla manualmente y conserva los documentos que acrediten el pago.
- Presenta la declaración. Revisa los datos, valida el cálculo y envía el formulario correspondiente.
El SAT puede revisar los comprobantes y rechazar gastos que no cumplan las disposiciones. Por eso, no basta con tener una factura: el concepto, la forma de pago y los demás requisitos deben corresponder a la deducción que pretendes aplicar.
Qué gastos no puedes deducir ante el SAT
Entre los errores frecuentes están intentar incluir medicamentos comprados en farmacias como si fueran gastos hospitalarios, facturas pagadas en efectivo cuando se exige un medio electrónico y colegiaturas que exceden los límites autorizados.
Tampoco debes confundir las deducciones personales con los gastos de una actividad empresarial o profesional: estos últimos tienen reglas distintas y dependen del régimen fiscal. Antes de declarar, revisa las disposiciones específicas de cada concepto.
El SAT no garantiza una devolución por el simple hecho de incluir deducciones. El resultado depende de tus ingresos, retenciones, gastos aceptados y cálculo anual. Si las deducciones procedentes generan un saldo a favor, podrás revisar si corresponde solicitar la devolución conforme a las reglas vigentes.




