Comprar ropa, dispositivos electrónicos o artículos para el hogar puede producir satisfacción, especialmente cuando se adquiere algo que se desea desde hace tiempo. Sin embargo, cuando aparece una necesidad constante de comprar, incluso productos innecesarios, y después surgen culpa o preocupación por el dinero, conviene prestar atención. La Profeco abordó este comportamiento en la Revista del Consumidor y explicó por qué puede afectar tanto el bienestar emocional como la economía familiar.

La conducta conocida como oniomanía se relaciona con las compras compulsivas y puede manifestarse mediante un impulso difícil de controlar. No se trata simplemente de gastar ocasionalmente de más, sino de un patrón que puede repetirse pese a sus consecuencias. En estos casos, comprar puede funcionar como una forma momentánea de aliviar emociones desagradables, aunque la tranquilidad desaparezca poco después y deje nuevas preocupaciones financieras.

Profeco explica las señales de las compras compulsivas

Entre las manifestaciones que describe la dependencia se encuentra una necesidad intensa de adquirir productos, acompañada de ansiedad antes de comprar y satisfacción inmediata después de hacerlo. Esa sensación puede durar poco tiempo y dar paso al remordimiento, la vergüenza o la culpa, sobre todo cuando la persona revisa sus gastos o descubre que compró algo que no necesitaba.

También pueden aparecer irritabilidad, frustración, cambios de humor, sensación de vacío y desinterés por los objetos que ya se tienen. Según la Profeco, estas señales merecen atención cuando se presentan de manera recurrente y afectan las decisiones cotidianas. Ningún síntoma aislado confirma un trastorno, por lo que es importante evitar los autodiagnósticos y buscar orientación profesional cuando existe preocupación.

Por qué las emociones pueden impulsar el gasto

Las compras no siempre responden a una necesidad práctica. La baja autoestima, el estrés, la tristeza y la búsqueda de aceptación pueden influir en la decisión de adquirir productos para sentirse mejor. En ocasiones, una persona compra para compensar un mal día, distraerse de un problema o experimentar una sensación breve de satisfacción.

Las redes sociales también pueden aumentar esa presión dice la Profeco, esto cuando muestran estilos de vida, ropa o dispositivos que parecen indispensables para encajar. La comparación constante puede generar deseos de consumo que no corresponden con los ingresos reales. La Profeco advierte que este comportamiento puede contribuir al endeudamiento y provocar tensiones en las relaciones familiares, especialmente cuando se ocultan compras o se utilizan recursos destinados a gastos esenciales.

Cómo saber si las compras afectan tus finanzas

Para reconocer si el gasto está fuera de control, la Profeco conviene observar tanto la frecuencia de las compras como sus consecuencias. Puedes comenzar con una revisión sencilla de tus hábitos:

  • Identifica si compras cuando estás triste, enojado, estresado o aburrido.
  • Revisa los estados de cuenta y registra cuánto gastas en productos no planeados.
  • Comprueba si has recurrido al crédito para adquirir artículos que no necesitas.
  • Observa si sientes culpa después de comprar o escondes tus gastos.
  • Calcula si tus compras afectan el pago de alimentos, vivienda, servicios o deudas.

Estos pasos no sustituyen una evaluación profesional, pero pueden ayudarte a reconocer patrones. Si los gastos se repiten a pesar de las consecuencias, conviene tomar medidas antes de que las deudas crezcan o los conflictos personales se intensifiquen.

Profeco: pasos para recuperar el control del dinero

La prevención requiere atender las decisiones financieras y las emociones que pueden estar detrás de ellas. La Profeco recomienda fomentar hábitos de consumo consciente; para empezar, puedes aplicar estas medidas:

  1. Haz una pausa antes de comprar. Si un producto no es indispensable, espera antes de tomar una decisión.
  2. Establece un presupuesto. Separa el dinero para vivienda, alimentación, transporte, servicios y pagos pendientes antes de destinar una cantidad a compras personales.
  3. Elabora una lista. Define qué necesitas y evita añadir artículos solo porque tienen descuentos.
  4. Reduce los estímulos. Desactiva notificaciones de promociones y limita la exposición a contenidos que te impulsan a gastar.
  5. Registra tus emociones. Anota qué sentías antes de comprar y cómo te sentiste después para identificar situaciones que disparan el impulso.

Cuándo buscar ayuda profesional

Si la necesidad de comprar se vuelve persistente, genera deudas o perjudica la vida familiar, laboral o social, buscar atención psicológica puede ser un paso importante. La terapia cognitivo-conductual es una de las opciones utilizadas para trabajar los pensamientos y hábitos relacionados con esta conducta. Un profesional puede valorar las necesidades de cada persona y determinar el tratamiento adecuado; en algunos casos, también puede considerarse atención psiquiátrica.

La orientación financiera puede complementar ese proceso mediante la organización de deudas, la elaboración de un presupuesto y la definición de objetivos de ahorro. No se trata de juzgar a quien atraviesa esta situación, sino de entender qué la provoca y encontrar herramientas para manejarla.

La Profeco recuerda que consumir de manera consciente implica distinguir entre deseos y necesidades, así como considerar las consecuencias de cada gasto. Si comprar se convierte en una fuente recurrente de angustia, reconocerlo y pedir ayuda permite comenzar a recuperar el bienestar y la estabilidad económica.