Millones de mexicanos llegan al final de cada quincena con la sensación de que el dinero desapareció sin saber exactamente en qué se gastó. Entre las deudas, salidas a comer, compras impulsivas, suscripciones digitales o pequeños desembolsos cotidianos terminan acumulándose y en muchos casos, provocan que las personas recurran a préstamos o tarjetas de crédito para cubrir gastos básicos.
Ante este panorama, la Comisión Nacional para la Protección y Defensa de los Usuarios de Servicios Financieros (Condusef) recomienda una estrategia sencilla para recuperar el control del dinero, organizar los gastos y evitar caer en el círculo de las deudas.
Mala planificación financiera termina en deudas
De acuerdo con datos de la Encuesta Nacional sobre Salud Financiera (ENSAFI), elaborada por el INEGI y la Condusef, una parte importante de la población mantiene deudas relacionadas con una administración inadecuada de sus ingresos. El problema no siempre está relacionado con bajos salarios.
En muchas ocasiones, según los especialistas, el problema se encuentra en la falta de un presupuesto y en la dificultad para distinguir entre necesidades reales y gastos prescindibles. Por ello, la Condusef recomienda aprovechar la mitad del año para hacer una revisión de las finanzas personales y preguntarse en qué se ha utilizado el dinero durante los últimos meses.

La regla que propone Condusef para distribuir el dinero
El organismo financiero explica que una de las formas más efectivas de organizar los ingresos consiste en dividirlos en tres grandes categorías.
- La primera corresponde a las necesidades básicas, donde debe concentrarse la mayor parte del presupuesto.
- La segunda está destinada al ahorro y a la creación de un fondo de emergencia.
- La tercera incluye los gastos relacionados con entretenimiento, compras personales y otros consumos no indispensables.
Según la recomendación de la Condusef, la distribución ideal es la siguiente:
60% para necesidades básicas
La mayor parte de los ingresos debe destinarse a cubrir los gastos esenciales para la vida diaria. Dentro de esta categoría se incluyen:
- Alimentación
- Vivienda
- Transporte
- Salud
- Educación
- Servicios básicos como agua, luz, gas e internet
Estos gastos tienen prioridad porque son indispensables para mantener la estabilidad económica y familiar.
20% para el ahorro
La segunda parte de la estrategia consiste en destinar un porcentaje específico de los ingresos al ahorro. La Condusef recomienda reservar alrededor del 20% del dinero para crear un fondo de emergencia que permita enfrentar situaciones inesperadas.
Este ahorro puede utilizarse para cubrir gastos médicos, reparaciones del hogar, mantenimiento del automóvil o cualquier imprevisto que normalmente obligaría a solicitar un préstamo. Especialistas advierten que contar con un fondo de emergencia es una de las herramientas más efectivas para evitar el sobreendeudamiento.
Solo 20% para gastos no esenciales
La última parte del presupuesto corresponde a los llamados gastos discrecionales. Aquí entran las salidas al cine, comidas en restaurantes, compras de ropa, plataformas de streaming, videojuegos, conciertos o cualquier otro gasto relacionado con el entretenimiento.
La Condusef señala que estas actividades son importantes para el bienestar emocional, pero recomienda mantenerlas dentro de límites razonables para evitar desequilibrios financieros. Por ello, la sugerencia es que no representen más del 20% de los ingresos mensuales.
¿Cómo recuperar el control del dinero?
La Comisión destaca que mejorar la salud financiera no requiere conocimientos avanzados de economía ni herramientas complejas. Pequeñas acciones como elaborar un presupuesto mensual, registrar gastos, establecer metas de ahorro y diferenciar entre necesidades y deseos pueden generar cambios importantes en pocos meses.
Además, recomienda revisar periódicamente los movimientos bancarios para identificar gastos recurrentes que muchas veces pasan desapercibidos.
La estrategia del 60-20-20 busca precisamente que las personas tengan claridad sobre el destino de sus ingresos y eviten depender de créditos para cubrir gastos cotidianos, que más tarde puede terminar en grandes deudas.
Con una mejor organización del dinero, especialistas aseguran que es posible reducir el estrés financiero, fortalecer el ahorro y enfrentar imprevistos sin recurrir a nuevas deudas.