La inflación sigue presionando el bolsillo de millones de familias en México. Con una tasa cercana al 4.63% en marzo, al comprar pesa más, especialmente en temporadas como Semana Santa, donde el gasto en alimentos aumenta. Sin embargo, hay un hábito que se mantiene firme entre los mexicanos y que se ha convertido en un verdadero “truco” para enfrentar los precios altos.
En espacios como el Mercado de La Viga, considerado el más grande de pescados y mariscos en América Latina, los consumidores encuentran productos frescos a precios considerablemente más bajos. Para muchas familias, la diferencia puede alcanzar hasta un 40% frente a supermercados o zonas turísticas, lo que marca un impacto directo en el gasto mensual.
Mercados locales para gastar menos al comprar
El secreto no está solo en dónde compras, sino en cómo lo haces. Los mercados ofrecen precios más accesibles porque eliminan intermediarios y permiten negociar directamente con los comerciantes. Además, los productos suelen ser más frescos, lo que reduce desperdicios y mejora el rendimiento de cada compra.
Este hábito, arraigado por generaciones, se ha reforzado en 2026 como una respuesta directa al encarecimiento de la vida. Familias completas planean sus compras, comparan precios entre puestos y priorizan productos de temporada, lo que permite ajustar el presupuesto sin sacrificar calidad.

¿Cómo hacer que tu dinero rinda todo el mes?
Más allá del supermercado y la lista al comprar, el verdadero cambio está en la forma de administrar el dinero. Una de las estrategias más utilizadas es la regla 50/30/20, que consiste en dividir el ingreso en tres partes: gastos esenciales, estilo de vida y ahorro.
El 50% del ingreso se destina a gastos fijos o esenciales, es decir, aquellos que son necesarios para vivir. Aquí se incluyen pagos como renta o hipoteca, servicios básicos como luz, agua, gas o internet, transporte, gasolina o mantenimiento del vehículo y seguro médico.
El 30% del salario se asigna al estilo de vida. En este apartado entran gastos que no son estrictamente necesarios, pero que forman parte del bienestar personal, como salir a comer, comprar ropa o gadgets, pagar suscripciones digitales, viajar o adquirir regalos.
El 20% restante se enfoca en el ahorro y la construcción de estabilidad financiera. Este porcentaje puede destinarse a metas personales como comprar una casa, viajar o adquirir un auto, además de realizar aportaciones voluntarias a la Afore o crear un fondo de emergencia.
Aplicar este método permite tener claridad sobre en qué se está gastando el dinero. Sin un presupuesto definido, el ingreso tiende a diluirse en gastos pequeños que, acumulados, terminan afectando la estabilidad financiera al final del mes.
El error que hace que nunca te alcance
Uno de los principales problemas detectados por especialistas es el llamado “aumento del estilo de vida”. Esto ocurre cuando gastos que antes eran ocasionales, como pedir comida, comprar ropa o pagar suscripciones, se convierten en hábitos frecuentes.
Como resultado, el dinero desaparece sin que haya una mejora real en la calidad de vida. Por ello, ajustar estos gastos y mantenerlos bajo control puede liberar una parte importante del ingreso para objetivos más relevantes.
El fondo de emergencia
Otro de los pilares para resistir la inflación es contar con un fondo de emergencia. Este ahorro permite enfrentar gastos inesperados sin recurrir a deudas, algo fundamental en un entorno donde los costos siguen subiendo.
De acuerdo con el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), una gran parte de los mexicanos ahorra principalmente para emergencias, lo que refleja la necesidad de tener un respaldo económico.
Los especialistas recomiendan que este fondo cubra entre tres y seis meses de gastos básicos. Aunque puede parecer una meta complicada, comenzar con pequeñas cantidades y ser constante marca la diferencia.
Estrategias reales para gastar menos en casa
Hacer rendir el dinero también implica cambiar hábitos de consumo. Optar por marcas genéricas, comprar a granel y elegir productos de temporada puede reducir significativamente el gasto mensual sin afectar la calidad de vida.
Otra clave es planificar las compras. Ir al mercado con una lista evita gastos impulsivos y permite enfocarse en lo realmente necesario. También ayuda comparar precios entre distintos lugares antes de comprar.
Estas decisiones, aunque parecen pequeñas, tienen un impacto acumulativo importante. A lo largo de un mes, pueden representar un ahorro significativo que puede destinarse a otras necesidades o al ahorro.
En un contexto de inflación persistente, los mexicanos han convertido hábitos cotidianos en estrategias financieras. Comprar en mercados, planificar gastos y priorizar el ahorro ya no es solo una recomendación, sino una necesidad.


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