Las promociones a meses sin intereses pueden parecer una gran oportunidad. Sin embargo, antes de aceptar cualquier crédito, conviene revisar tu capacidad de endeudamiento y si realmente puedes pagarlo sin afectar tus gastos básicos o tu ahorro.
Muchas personas se enfocan solo en si “les alcanza” para cubrir una mensualidad, pero pocas revisan cuánto de sus ingresos ya está comprometido. Ahí es donde entra la capacidad de endeudamiento.
De acuerdo con la Encuesta Nacional sobre Salud Financiera, las familias mexicanas tienen en promedio una capacidad de endeudamiento de 2,777 pesos mensuales. Superar ese límite puede provocar atrasos, intereses y presión económica.
¿Qué es la capacidad de endeudamiento?
La capacidad de endeudamiento es la cantidad máxima de dinero que puedes destinar al pago de deudas sin afectar tus gastos básicos, ahorro o necesidades diarias. La Asociación de Bancos de México señala que una persona no debe comprometer más del 35% de su ingreso disponible para pagar créditos, tarjetas o financiamientos.
Esto significa que antes de aceptar un préstamo, comprar a meses sin intereses o sacar una tarjeta, debes conocer cuánto puedes pagar realmente cada mes.

Paso a paso para calcular tu capacidad de endeudamiento
El cálculo es sencillo y puedes hacerlo desde casa. Primero suma todos tus ingresos fijos mensuales, como salario, comisiones, pensión o cualquier entrada constante de dinero. Después suma tus gastos fijos, como renta, despensa, transporte, servicios, colegiaturas, internet, gasolina y ahorro.
La diferencia entre ingresos y gastos representa el dinero que te queda libre cada mes. Sobre esa cantidad debes aplicar la regla del 35%. Por ejemplo:
- Ingresos mensuales: 5,000 pesos
- Gastos fijos mensuales: 3,000 pesos
- Dinero disponible: 2,000 pesos
- Capacidad de endeudamiento: 700 pesos
Esto significa que el monto máximo recomendado para pagar deudas sería de 700 pesos al mes.
¿Qué dice la regla del 35%?
La llamada regla del 35% es utilizada por instituciones como BBVA y la Comisión Nacional para la Protección y Defensa de los Usuarios de Servicios Financieros. La recomendación es no destinar más del 35% de tu ingreso disponible al pago de todas tus deudas juntas.
Si rebasas ese porcentaje, tus finanzas pueden verse afectadas. Podrías tener dificultades para cubrir emergencias, ahorrar o incluso pagar otros servicios básicos.
Señales de que ya estás sobreendeudado
Hay algunas alertas que indican que tus deudas ya están consumiendo demasiado dinero:
- Usar una tarjeta para pagar otra
- Pedir préstamos para cubrir gastos básicos
- Quedarte sin dinero antes de terminar el mes
- Tener retrasos constantes en pagos
- Destinar más de la mitad de tus ingresos a créditos
Cuando esto sucede, el riesgo de caer en impagos o intereses muy altos aumenta.
¿Qué tipo de crédito te conviene según tu objetivo?
No todos los créditos sirven para lo mismo. Antes de contratar uno, revisa cuál se adapta mejor a tu necesidad.
Los créditos de consumo suelen usarse para compras cotidianas, como tarjetas, préstamos personales o de nómina. Los hipotecarios están diseñados para comprar, remodelar o construir vivienda.
Los automotrices sirven para adquirir un vehículo y los empresariales para abrir o expandir un negocio.
La Comisión Nacional para la Protección y Defensa de los Usuarios de Servicios Financieros recomienda no contratar créditos por impulso y revisar siempre el costo total, las mensualidades y el tiempo que tardarás en liquidarlo.
Antes de aceptar meses sin intereses, haz esto
Los meses sin intereses pueden ayudarte a distribuir pagos, pero no significan que sea dinero gratis. Antes de aceptar cualquier promoción, revisa cuánto pagas actualmente en deudas, cuánto dinero te sobra cada mes y si la nueva mensualidad cabe dentro de tu límite recomendado.
De lo contrario, una compra pequeña puede convertirse en un problema financiero que afecte tu bolsillo durante varios meses.


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