En su obra clásica, La riqueza de las naciones, Adam Smith describió al mercado como una “mano invisible” que guía a los oferentes hacia beneficios sociales al perseguir su propio interés económico. Esta visión marcó el inicio de una disciplina económica que evolucionó en dos grandes corrientes: el capitalismo, centrado en la inversión y el lucro, y el comunismo, con su teoría del valor del trabajo.
Sin embargo, ¿qué ocurre cuando esta dinámica de mercado es dominada por prácticas monopólicas? La respuesta está en la necesidad de una legislación que promueva la competencia y elimine los abusos del poder económico concentrado.
México y sus primeros pasos contra los monopolios
La lucha contra los monopolios en México tiene raíces profundas. Desde la Constitución de 1857 ya se prohibían estas prácticas, pero fue hasta 1992 cuando se promulgó la primera Ley Federal de Competencia Económica (LFCE), diseñada para reglamentar el artículo 28 constitucional.
A pesar de su intención, esta ley adolecía de problemas técnicos y operativos, lo que llevó a su sustitución en 2014. Sin embargo, los resultados no han sido los esperados: los monopolios persisten, y los castigos impuestos a infractores han sido, en muchos casos, insuficientes para disuadir estas prácticas.
Casos emblemáticos de prácticas monopólicas en México
A lo largo de los años, varios casos han demostrado las limitaciones del marco legal y operativo:
- Colusión en el mercado de bonos gubernamentales (2010-2013):
Instituciones bancarias acordaron fijar precios en el mercado secundario de deuda pública. La sanción total fue de apenas $35.7 millones de pesos, una cifra irrisoria frente al daño causado. - Colusión en el mercado azucarero (2013):
Los productores se coordinaron para reducir la oferta y fijar precios, recibiendo una multa conjunta de $88.8 millones de pesos, insuficiente para disuadir futuros abusos.
El futuro de la competencia económica en México
Con la posible desaparición de los órganos constitucionales autónomos (OCAs), como la Comisión Federal de Competencia Económica (COFECE), surge la preocupación sobre el futuro de la política antimonopolios. Sin un organismo especializado e independiente, el riesgo de consolidación de poder económico en pocas manos podría aumentar.
El desafío radica en establecer un marco legal robusto que permita:
- Mayor fiscalización de las prácticas monopólicas.
- Sanciones proporcionales al daño económico causado.
- Transparencia en los procesos regulatorios.
Reflexiones finales: un llamado a la acción
La competencia económica no solo es un concepto técnico; es un pilar de justicia social y equidad. En un país como México, donde la concentración de poder económico es evidente en varios sectores, es crucial fortalecer los mecanismos que promuevan mercados justos y accesibles.
La historia nos enseña que la falta de regulación efectiva no solo afecta la economía, sino también el bienestar social. La tarea del presente es evitar que los errores del pasado se perpetúen.
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