En 2020, se propuso fusionar la Comisión Federal de Competencia Económica (Cofece) y el Instituto Federal de Telecomunicaciones (IFT) en un nuevo organismo regulador, el Instituto Nacional de Mercados y Competencia para el Bienestar (Inmecob). Esta iniciativa, encabezada por el entonces senador Ricardo Monreal, fue recibida con escepticismo. Aunque su justificación incluía optimización y eficiencia, los críticos argumentaron que pondría en riesgo la autonomía regulatoria exigida por tratados como el T-MEC.
¿Qué está en juego con la nueva fusión regulatoria?
La idea de un organismo regulador consolidado no ha muerto. Hoy, la administración de Claudia Sheinbaum podría retomar este proyecto bajo un nuevo enfoque, buscando reducir duplicidades entre Cofece e IFT y centralizar sus funciones. Sin embargo, persisten dudas sobre cómo impactará esto la lucha antimonopólica y la independencia regulatoria.
Claves del nuevo organismo:
- Personalidad jurídica propia.
- Autonomía técnica, operativa y de gestión.
- Dos divisiones principales: competencia económica y redes.
- Prescindencia de temas de hidrocarburos.
¿Qué dicen los expertos sobre la autonomía regulatoria?
La autonomía de Cofece e IFT ha sido un tema central. Los críticos temen que la fusión limite su independencia, un riesgo que podría contravenir principios del T-MEC. Sin embargo, este tratado solo exige que los reguladores sean independientes de los operadores económicos, no necesariamente autónomos del Ejecutivo.
Mientras tanto, la experiencia estadounidense ofrece un contraste interesante. En Estados Unidos, el presidente nombra al titular de la Comisión Federal de Comunicaciones (FCC), un regulador que ha mostrado inclinaciones proteccionistas bajo administraciones republicanas, como la esperada con Donald Trump en 2025.
Los retos de la lucha antimonopólica en México
La duplicidad de funciones entre Cofece e IFT ha sido evidente en casos como la compraventa de Corner Shop-Uber o la fusión Disney-Fox. Un organismo único podría mejorar la eficiencia, siempre y cuando se garanticen:
- Transparencia en la designación de sus comisionados.
- Independencia frente a intereses políticos y económicos.
- Recursos adecuados para operar.
El impacto en el panorama internacional
La incertidumbre regulatoria en México podría tener consecuencias más amplias. Moody’s ya ha señalado que la falta de claridad institucional podría afectar la confianza de los inversionistas, especialmente en sectores estratégicos como telecomunicaciones y energía.
Mientras tanto, en Estados Unidos, el regreso de Trump podría significar un cambio hacia políticas proteccionistas, lo que pondría presión adicional en el comercio digital y en los gigantes tecnológicos.
Casos emblemáticos de competencia económica: el escándalo Netflix-Meta
En Estados Unidos, un grupo de anunciantes presentó una denuncia contra Netflix y Meta, acusándolos de un pacto secreto para eliminar la competencia en el sector de streaming. Este caso ilustra cómo incluso grandes actores tecnológicos enfrentan cuestionamientos éticos y legales. México debe estar preparado para manejar casos similares en su mercado digital.
Conclusión: ¿Renovación o retroceso?
La creación de un nuevo organismo regulador representa una oportunidad para modernizar y fortalecer la lucha antimonopólica en México. Sin embargo, esto solo será posible si se priorizan la transparencia, la independencia y los recursos adecuados.
El contexto global y las tendencias proteccionistas exigen un enfoque estratégico. México debe garantizar que cualquier cambio regulatorio fortalezca su posición en los mercados internacionales, asegurando al mismo tiempo un terreno competitivo y justo en casa.
¡Únete a nuestro canal de Telegram! Las noticias más relevantes del día directamente en tu dispositivo móvil.
