En el marco de la 88 Convención Bancaria celebrada en Nuevo Nayarit, Nayarit, el secretario de Hacienda y Crédito Público, Edgar Amador Zamora, hizo una declaración contundente que refleja la dirección económica que el actual gobierno busca tomar: “Necesitamos que el PIB esté hecho en México”. Esta frase, más que un llamado simbólico, representa un viraje estratégico hacia el fortalecimiento de la economía interna a través del apoyo a las micro, pequeñas y medianas empresas (mipymes).
Un nuevo rostro al frente de la SHCP
Con apenas tres meses en el cargo, Edgar Amador Zamora ha comenzado a proyectarse como una figura pública clave en la administración económica del país. A diferencia de su predecesor, Amador Zamora ha adoptado un enfoque activo, participando directamente en foros económicos y estableciendo acuerdos entre el gobierno y la banca, como el recientemente firmado para impulsar el acceso al crédito para las mipymes.
Este nuevo liderazgo parece alinearse estrechamente con los objetivos del gobierno de Claudia Sheinbaum, particularmente con el ambicioso Plan México, presentado en enero pasado, el cual tiene como uno de sus pilares fundamentales el fortalecimiento de las mipymes.
Las mipymes: columna vertebral del desarrollo económico
Las mipymes representan el 99% de los negocios en México, sin embargo, sólo el 4.4% de ellas cuentan con financiamiento bancario. Esto equivale a apenas 242,000 unidades, lo que indica un enorme potencial de crecimiento si se logra incrementar el acceso al crédito para este sector.
Amador Zamora fue enfático al señalar que el capital sólido de la banca mexicana debe ponerse a trabajar: “Hay que ponerlo a financiar a la economía nacional y, principalmente, a las mipymes”. Argumentó que estas empresas son grandes proveedoras dentro de la cadena de valor, lo cual justifica su relevancia estratégica para incrementar el Producto Interno Bruto (PIB) del país.
Banca mexicana y banca de desarrollo: claves en el Plan México
En su intervención, el titular de la SHCP también resaltó que la banca mexicana es una de las más sólidas del mundo, característica que le ha permitido resistir periodos de volatilidad con éxito. Esta solidez representa una oportunidad clave para canalizar recursos hacia sectores estratégicos.
Además, enfatizó la necesidad de que la banca de desarrollo también juegue un papel activo. Para ello, el gobierno debe poner a disposición su balance y generar incentivos que alienten a los bancos a incrementar su cartera de exposición hacia las mipymes, subiéndola entre dos y cinco puntos porcentuales.
Un impacto directo en el crecimiento del PIB
Una de las ideas más destacadas de la conversación con El Economista fue el análisis sobre cómo el impulso a la producción nacional puede traducirse en beneficios macroeconómicos tangibles. Según Amador Zamora, si la proveeduría hecha en México crece un 10% más, el PIB podría aumentar entre 0.6 y 0.8 puntos porcentuales en el mediano plazo.
Este cálculo evidencia que el fortalecimiento de las cadenas de valor internas, y la disminución de la dependencia de insumos y productos importados, puede ser una herramienta eficaz para consolidar el crecimiento económico.
Perspectivas económicas ante la incertidumbre internacional
En un contexto global marcado por la incertidumbre, especialmente derivada de las políticas del gobierno de Estados Unidos, el gobierno de Claudia Sheinbaum mantiene una postura optimista. Para este año, se proyecta un crecimiento del PIB entre 1.5% y 2.3%, cifras que contrastan con las más conservadoras proyecciones de algunos organismos internacionales y entidades bancarias, que incluso anticipan un crecimiento cercano a 0% o una posible contracción.
Ante este panorama, el fortalecimiento de la economía interna y el apoyo a las mipymes no solo es una estrategia conveniente, sino una necesidad estructural para blindar a México frente a los vaivenes del entorno internacional.
Las palabras de Edgar Amador Zamora no deben verse como un simple eslogan, sino como una hoja de ruta clara para el desarrollo económico de México. Apostar por que el PIB esté hecho en México implica reconfigurar las prioridades de política económica, poner en marcha instrumentos financieros más inclusivos y reconocer a las mipymes como el motor del crecimiento. Si se logran implementar las estrategias delineadas en el Plan México, el país no solo podrá enfrentar los desafíos globales, sino también construir un modelo económico más justo, resiliente y sostenible.
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