La economía informal es parte inseparable del día a día en muchos países de América Latina. Desde el vendedor ambulante en la esquina hasta el mecánico que no emite factura, millones de personas viven de actividades que no están registradas oficialmente. Frente a ella está la economía formal, aquella que opera bajo las leyes fiscales, laborales y comerciales.
Aunque ambas formas de economía coexisten, es importante comprender cuáles son sus diferencias, qué implicaciones tienen para trabajadores, gobiernos y sociedades, y por qué reducir la informalidad sigue siendo uno de los grandes retos del desarrollo en la región.
¿Qué es la economía formal?
La economía formal incluye todas aquellas actividades productivas registradas y reguladas por el Estado. Las empresas, empleadores y trabajadores en este sector:
- Pagan impuestos
- Cumplen con normas laborales (salario mínimo, seguridad social, vacaciones, etc.)
- Tienen acceso a servicios bancarios y protección legal
- Emiten facturas o comprobantes fiscales
- Contribuyen directamente al cálculo del Producto Interno Bruto (PIB)
Ejemplos de economía formal son los negocios registrados ante Hacienda, empleados con contrato, empresas constituidas legalmente o comercios que operan con licencia municipal.
¿Qué es la economía informal?
La economía informal, en cambio, agrupa todas las actividades económicas que, aunque legales, no están reguladas ni registradas formalmente. Esto incluye:
- Personas que trabajan sin contrato o prestaciones
- Pequeños comercios no registrados
- Trabajadores por cuenta propia que no pagan impuestos ni cotizan en seguridad social
- Actividades que operan al margen de las regulaciones gubernamentales
Es importante distinguirla del crimen organizado o economía ilegal, que involucra actividades prohibidas por ley. La economía informal puede ser perfectamente legítima en cuanto a lo que produce o vende, pero no cumple con los requisitos legales y fiscales establecidos.
¿Por qué muchas personas trabajan en la informalidad?
En América Latina, la economía informal suele representar entre 40% y 60% del empleo total, según el país. Algunas razones de su alta prevalencia incluyen:
- Falta de oportunidades en el sector formal
- Exceso de trámites y barreras para formalizar un negocio
- Costos elevados para cumplir con regulaciones
- Poca educación financiera y desconocimiento de los beneficios de formalizarse
Para millones de personas, la informalidad no es una elección, sino una necesidad para sobrevivir en contextos de desempleo, pobreza o falta de acceso a servicios públicos.
Ventajas y desventajas de cada sector
Economía formal
Ventajas:
- Acceso a servicios de salud, pensiones y créditos
- Protección legal para empleadores y empleados
- Mayor posibilidad de crecimiento empresarial
- Contribución al desarrollo económico sostenible
Desventajas:
- Costos elevados de impuestos y cumplimiento normativo
- Alta competencia y burocracia para pequeños negocios
Economía informal
Ventajas:
- Flexibilidad en horarios y operaciones
- Entrada rápida al mercado con bajo capital
- Fuente de ingresos inmediata en contextos de crisis
Desventajas:
- Falta de acceso a seguridad social
- Inestabilidad laboral y bajos ingresos
- Ausencia de protección frente a accidentes o abusos
- Dificultad para escalar o acceder a financiamiento
¿Cómo afecta esto a la economía de un país?
La informalidad representa un reto fiscal y estructural para los gobiernos:
- Reduce la base tributaria, limitando el dinero disponible para salud, educación o infraestructura
- Genera desigualdad social y laboral
- Dificulta la planificación económica y la recopilación de estadísticas confiables
- Aumenta la vulnerabilidad de millones de personas en momentos de crisis, como pandemias o recesiones
Por otro lado, el sector informal también es un motor de subsistencia para millones, y su exclusión absoluta no es realista. Lo ideal no es eliminarlo, sino diseñar políticas que faciliten la transición hacia la formalidad, sin criminalizar a quienes operan en este entorno.
¿Qué se puede hacer para reducir la informalidad?
Algunas estrategias efectivas incluyen:
- Simplificar los trámites para abrir y registrar negocios
- Ofrecer incentivos fiscales temporales para la formalización
- Ampliar el acceso a créditos, seguros y capacitación
- Fortalecer programas de educación financiera y empresarial
- Crear marcos legales flexibles que reconozcan la realidad del autoempleo y el emprendimiento informal
También es clave fortalecer la confianza en las instituciones, ya que muchas personas se mantienen en la informalidad por desconfianza hacia el sistema fiscal o falta de apoyo gubernamental real.
La diferencia entre la economía formal e informal va más allá del papeleo: define el nivel de protección social, estabilidad y desarrollo al que puede aspirar una persona o una comunidad. Si bien la informalidad ha sido una red de contención ante la falta de empleo formal, también perpetúa la desigualdad y la exclusión. Entender estos dos mundos y sus dinámicas es esencial para construir una economía más justa, inclusiva y resiliente en América Latina.
