
Una carta anunciada, un mensaje contundente y una amenaza sin precedentes
Era cuestión de tiempo. Donald Trump, conocido por su estilo frontal y su política económica proteccionista, ha decidido reactivar su estrategia de presión global con una nueva oleada de aranceles. Esta vez, el blanco de sus amenazas es Brasil, gobernado por Luiz Inácio Lula da Silva, un líder con el que el expresidente republicano mantiene una relación claramente tensa.
Desde una minicumbre con países africanos, Trump anunció que Brasil «no ha sido bueno con nosotros» y adelantó que recibiría una carta oficial con nuevos gravámenes comerciales. La misiva forma parte de una serie de siete cartas ya enviadas a Argelia, Brunéi, Irak, Libia, Moldavia, Filipinas y Sri Lanka, con advertencias específicas de incrementos en tarifas aduaneras que entrarán en vigor el 1 de agosto si no se alcanzan acuerdos bilaterales.
Aranceles como arma diplomática: la estrategia Trump revive
La narrativa de Trump vuelve a colocar los aranceles como herramienta política. Ya lo hizo en su primer mandato con México, China y la Unión Europea. Ahora, de regreso a la escena internacional, ha decidido aplicar una presión más directa, recurriendo a cartas personalizadas para cada país con superávit comercial frente a Estados Unidos.
A partir del 1 de agosto, estos aranceles entrarán en vigor salvo que se logren negociaciones exitosas. Y para Trump no hay espacio para vacilaciones: cualquier represalia será sancionada. Su mensaje es claro y directo, fiel a su estilo. No se trata solo de comercio, sino de reafirmar la supremacía de Estados Unidos en el tablero económico global.
La advertencia a los BRICS: un nuevo frente de confrontación
Pero el punto más álgido llegó días antes, cuando Trump lanzó una advertencia general al bloque de países BRICS. «A cualquier país que se alinee con las políticas antiestadunidenses de los BRICS se le cobrará un arancel ADICIONAL de 10 por ciento. No habrá excepciones», escribió en su plataforma Truth Social.
Este mensaje fue recibido con dureza por el presidente Lula da Silva, quien no tardó en responder desde la cumbre de los BRICS en Río de Janeiro: «No queremos un emperador», declaró, en una clara referencia al estilo autoritario del expresidente estadounidense.
Este cruce de declaraciones cristaliza el deterioro de la relación entre ambos mandatarios. Un contraste marcado frente a la buena sintonía que Trump mantuvo con el ex presidente ultraderechista Jair Bolsonaro, actualmente juzgado por intento de golpe de Estado.
¿Por qué Brasil está en la mira de Trump?
Brasil es una economía clave dentro del bloque BRICS. Su liderazgo en Sudamérica, su peso en mercados emergentes y su acercamiento a China y Rusia lo convierten en un actor geopolítico que escapa de la influencia tradicional de Washington.
Trump, que ve en los BRICS una amenaza directa al orden mundial dominado por Estados Unidos, ha optado por enviar un mensaje ejemplar: quien respalde al bloque o sus políticas será castigado con barreras comerciales.
El gobierno brasileño, por su parte, reaccionó diplomáticamente al citar al representante de negocios de Estados Unidos para expresar su molestia por el respaldo que la embajada estadounidense expresó a Bolsonaro, un gesto que tensa aún más la relación bilateral.
Aranceles para todos: la expansión global del proteccionismo
Trump ya había impuesto en abril un arancel generalizado del 10 por ciento a productos de casi todos sus socios comerciales. Las tarifas específicas que ahora se anuncian por carta varían según el país:
- Argelia: 30%
- Libia: 30% (-1 pp)
- Irak: 30% (-9 pp)
- Sri Lanka: 30% (-14 pp)
- Moldavia: 25% (-6 pp)
- Brunéi: 25% (+1 pp)
- Filipinas: 20% (+3 pp)
Otros países ya notificados, como Japón, Corea del Sur, Túnez, Laos, Birmania, Camboya y Tailandia, enfrentan recargos entre el 25% y el 40%. La Unión Europea está en la lista de espera y, según Trump, recibirá su carta «en dos días».
La carta como símbolo: una política de presión directa y sin filtros
El uso de cartas oficiales para comunicar aranceles no es solo una formalidad diplomática. Es una táctica que proyecta autoridad y busca presión inmediata. Los países receptores no solo enfrentan la amenaza comercial, sino también la incomodidad política de responder públicamente a una advertencia escrita con nombre, sello y consecuencias.
Trump ha transformado el lenguaje burocrático en un arma de confrontación. Y para sus seguidores, esta estrategia simboliza firmeza y defensa del interés nacional.
¿Habrá margen para la negociación o será una escalada?
Aunque las cartas mencionan la posibilidad de negociar hasta el 1 de agosto, la dureza del discurso de Trump indica que se trata más de una táctica de presión que de una invitación genuina al diálogo. La puerta está entreabierta, pero el marco es hostil.
Queda por ver si países como Brasil optan por responder con represalias, acudir a foros multilaterales o ceder parcialmente para evitar el impacto económico inmediato. Lo que está claro es que el proteccionismo vuelve a ser protagonista en el tablero internacional.
El tablero global se polariza al ritmo de las cartas de Trump
Con un estilo directo, sin diplomacia tradicional y con una política económica nacionalista, Donald Trump ha abierto un nuevo capítulo en la guerra comercial global. Brasil está en el centro del conflicto, pero no está solo. Los BRICS, la UE y decenas de países más se preparan para una oleada de medidas que podrían redefinir el comercio internacional.
La carta anunciada a Brasil no es solo papel: es el reflejo de un cambio en las reglas del juego global.