La participación femenina crece, pero la brecha salarial también
La brecha salarial en el sector de la construcción en México continúa siendo uno de los problemas de mayor desigualdad entre hombres y mujeres. Aunque el empleo femenino avanzó ligeramente en 2024, los datos del Inegi revelan que las mujeres ganaron cinco veces menos que los hombres en promedio, una disparidad que expone un problema estructural que no se corrige pese al crecimiento del sector.
Según la Encuesta Anual de Empresas Constructoras (EAEC), el personal ocupado alcanzó 586 mil 390 personas, de las cuales 97 mil 411 fueron mujeres, equivalentes al 16.6 por ciento del total. Aunque este porcentaje es mayor al registrado en 2023, continúa siendo una participación marginal si se compara con los 488 mil 979 hombres que integran el grueso de la fuerza laboral.
Esta disparidad revela que los avances en inclusión siguen siendo lentamente progresivos y no necesariamente se traducen en mejores condiciones económicas.

Sueldo masculino es cinco veces mayor que el femenino
La cifra que más llama la atención del informe es la enorme diferencia en remuneraciones. Mientras los hombres recibieron 105 mil 497 millones de pesos en salarios, las mujeres percibieron solo 22 mil 198 millones.
Aunque el número de hombres en el sector es mayor, la diferencia no se explica únicamente por la proporción laboral, sino por la posición que ocupan, las responsabilidades asignadas y la tendencia a que los puestos mejor pagados sigan en manos masculinas.
Esto confirma lo que diversos estudios señalan: las mujeres suelen ubicarse en áreas administrativas o técnicas, mientras que los rangos operativos y de jefatura —mejor remunerados— continúan siendo dominados por hombres.
Nivel educativo no garantiza equidad salarial
Uno de los hallazgos más relevantes de la EAEC es que las mujeres del sector tienen mayor nivel educativo que los hombres.
El 51.2% cuenta con educación superior, frente al 46.1% de hombres que se concentran mayormente en estudios de educación básica.
A pesar de ello, el mayor nivel de formación no se refleja en mejores remuneraciones, lo que evidencia que el problema no es de capacidades, sino de acceso a oportunidades y reconocimiento profesional.
Incluso en labores de supervisión o trabajos técnicos avanzados, las mujeres siguen accediendo a salarios menores, lo que profundiza la brecha y frena su crecimiento en un sector donde la meritocracia aún encuentra barreras culturales.
Los subsectores más dinámicos siguen dominados por hombres
El informe también detalla que los subsectores más dinámicos de 2024 —como trabajos especializados para la construcción, que crecieron 11% en personal— mantienen una mayoría masculina.
En contraste, el subsector de edificación, donde suele participar una proporción mayor de mujeres, disminuyó 2.6%, lo que limita los espacios donde podrían incorporarse profesionalmente.
Por su parte, la construcción de obras de ingeniería civil, que concentra salarios más altos, aumentó en empleo 3.9%, pero también es el subsector donde la presencia femenina es menor y donde se registra la mayor brecha en remuneraciones.
En otras palabras, los espacios que más crecen son los que menos incluyen a las mujeres.
Producción e ingresos del sector muestran contrastes
Pese al incremento de personal y remuneraciones totales —que crecieron 14.3% respecto al año previo—, el valor de la producción en el sector de la construcción cayó uno por ciento en 2024.
La baja fue más marcada en la ingeniería civil, con un retroceso de 7.6%, mientras que los trabajos especializados crecieron 6.7% y la edificación aumentó 5.2%.
Respecto a los ingresos, la ejecución de obras se mantuvo como la principal fuente, representando el 94%, una concentración que refleja la importancia de la obra pública y privada como motor económico.
Sin embargo, los datos muestran que, aun con crecimiento parcial en varios subsectores, la distribución del ingreso continúa siendo desigual entre géneros.
Hacia un sector más justo y equitativo
El incremento en la participación femenina es una señal positiva, pero el abismo salarial evidencia que aún existe un largo camino rumbo a la equidad laboral en la construcción.
Los datos del Inegi muestran que el problema no es la falta de preparación, experiencia o talento, sino la permanencia de estructuras laborales que asignan menor valor económico al trabajo de las mujeres.
Para reducir la brecha, se requieren políticas empresariales que garanticen igual remuneración por trabajo igual, programas de capacitación en posiciones tradicionalmente masculinas y acciones gubernamentales que impulsen la inclusión con perspectiva de género.
Mientras eso no ocurra, la construcción seguirá siendo un sector donde las mujeres participan más pero ganan menos, incluso cuando su nivel académico supera al de sus pares.