En México, el acceso al crédito para las micro, pequeñas y medianas empresas (mipymes) continúa siendo uno de los principales retos estructurales de la economía. A pesar de representar el 99% del total de negocios en el país y generar cerca del 70% del empleo formal, apenas el 4.4% de las mipymes acceden a financiamiento bancario. Este contexto pone en primer plano la importancia de la banca de desarrollo, una herramienta esencial del Estado para cerrar las brechas de inclusión financiera y fomentar el crecimiento económico.
Qué es la banca de desarrollo y por qué es crucial para México
La banca de desarrollo es un conjunto de instituciones financieras creadas por el Estado mexicano con el objetivo de atender sectores estratégicos y poblaciones desatendidas por la banca comercial tradicional. A través de esquemas de crédito, garantías, capacitación y asistencia técnica, estas instituciones promueven el desarrollo económico en sectores como el agroindustrial, energético, infraestructura, comercio exterior y, especialmente, las mipymes.
Algunas de las principales entidades que integran esta red son:
- Nacional Financiera (Nafin)
- Banco Nacional de Comercio Exterior (Bancomext)
- Banco del Bienestar
- Banobras
- Fideicomisos Instituidos en Relación con la Agricultura (FIRA)
Estas instituciones actúan como intermediarios o garantes para que los pequeños negocios puedan acceder a créditos en condiciones más flexibles y accesibles.
Nafin y Bancomext: aliados clave de las mipymes
Entre las instituciones más activas en el impulso a las mipymes destacan Nafin y Bancomext, que han desarrollado programas diseñados específicamente para atender a este sector.
Nafin, por ejemplo, implementa programas de factoraje electrónico, garantías de crédito y financiamiento para la modernización de equipos o digitalización. Uno de sus productos más exitosos es el Programa de Cadenas Productivas, que permite a las mipymes obtener liquidez inmediata al anticipar el pago de sus facturas con grandes compradores.
Por su parte, Bancomext se enfoca más en las mipymes con potencial de exportación, apoyando su incorporación a cadenas globales de valor mediante financiamiento, asesoría técnica y promoción internacional.
Inclusión financiera como política de Estado
El gobierno actual, liderado por la presidenta Claudia Sheinbaum, ha establecido la inclusión financiera como uno de los ejes del Plan México, presentado en enero de este año. Este plan contempla una participación más activa de la banca de desarrollo para detonar la economía desde abajo, especialmente en regiones del país donde el sistema bancario comercial tiene poca presencia.
La instrucción del secretario de Hacienda, Edgar Amador Zamora, ha sido clara: poner a trabajar el capital público en beneficio de quienes más lo necesitan. Bajo esta visión, la banca de desarrollo no solo debe facilitar el acceso al crédito, sino también impulsar la educación financiera, la formalización de negocios y la transformación digital de las mipymes.
Desafíos estructurales y brechas regionales
Pese a los avances, los desafíos son importantes. Muchas mipymes aún enfrentan barreras como:
- Falta de historial crediticio
- Informalidad fiscal o laboral
- Poca digitalización
- Débil gobernanza interna
Además, existen profundas desigualdades regionales. Mientras que en zonas urbanas del centro y norte del país hay mayor acceso al crédito, en el sur y en áreas rurales el financiamiento sigue siendo casi inexistente. Aquí es donde la banca de desarrollo puede marcar una diferencia significativa, con esquemas no bancarizados, microcréditos productivos y alianzas con fintechs y organizaciones comunitarias.
El impacto potencial en el PIB y el empleo
Diversos análisis estiman que si las mipymes mexicanas tuvieran un acceso adecuado al crédito y servicios financieros, podrían duplicar su contribución al Producto Interno Bruto (PIB) en menos de una década. De igual forma, podrían absorber parte del empleo informal, incrementando la recaudación fiscal y fortaleciendo el mercado interno.
Un sistema financiero más incluyente no solo apoya a los emprendedores, sino que construye una economía más equitativa, resiliente y competitiva.
La banca de desarrollo se presenta como una de las herramientas más poderosas del Estado mexicano para transformar el panorama económico de las mipymes. A través de programas específicos, garantías flexibles y una visión de largo plazo, estas instituciones pueden cerrar la brecha de exclusión financiera que aún afecta a millones de negocios en México. Apostar por este modelo no solo implica impulsar al sector productivo nacional, sino también avanzar hacia un crecimiento económico más justo, equilibrado y sostenible. En un entorno de incertidumbre global, invertir en lo local es la mejor estrategia nacional.
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