El Deportivo Cali, uno de los clubes más laureados de Colombia, atraviesa una crisis económica sin precedentes. Su presidente, Humberto Arias Jr., ha revelado la dramática situación: deudas impagables, activos comprometidos y el fantasma de la liquidación acechando a la institución.
Una sombra de incertidumbre y angustia se cierne sobre uno de los nombres más emblemáticos del fútbol colombiano: el Deportivo Cali. La institución, con una rica historia y una apasionada hinchada, se encuentra sumida en una profunda crisis financiera que amenaza su propia existencia. Las recientes declaraciones de su presidente, Humberto Arias Jr., han pintado un panorama desolador, confirmando que el club está «al límite» y que la búsqueda de soluciones es una carrera contra el tiempo.
“No tenemos qué más hipotecar»: Las crudas palabras del presidente Arias
La gravedad de la situación fue expuesta sin rodeos por Humberto Arias Jr., quien asumió la presidencia heredando una deuda calificada como «impagable». En sus declaraciones, el máximo directivo del cuadro ‘azucarero’ fue contundente: «No tenemos qué más hipotecar». Esta afirmación revela que todos los activos del club, incluyendo su sede deportiva y el estadio, ya están comprometidos como garantía, lo que deja a la institución sin margen de maniobra para obtener nuevos créditos o liquidez por las vías tradicionales.
El club lucha por cumplir con sus obligaciones financieras más inmediatas, que incluyen gastos administrativos, pagos a proveedores, impuestos (predial, IVA, retenciones) y las nóminas del personal y jugadores. A pesar de los esfuerzos realizados durante nueve meses con la asesoría de la firma Deloitte para mantener estas obligaciones al día, las opciones se agotan.
Tres años de crisis: ¿Cómo se llegó a este punto?
La actual crisis del Deportivo Cali no es un problema reciente, sino el resultado de una acumulación de dificultades financieras y, posiblemente, de decisiones administrativas y deportivas desafortunadas a lo largo de los últimos tres años. La falta de clasificación a las finales de la Liga BetPlay en semestres recientes agrava la situación, ya que reduce ingresos por taquilla y patrocinios, vitales para la sostenibilidad.
La dependencia de resultados deportivos para equilibrar las finanzas es una apuesta arriesgada que, cuando falla, puede llevar a un círculo vicioso de deudas y bajo rendimiento. La presión por obtener recursos inmediatos es inmensa, y como lo expresó el presidente Arias, la situación «no puede esperar».
La búsqueda desesperada de un Salvador: Inversionistas y el modelo de sociedad anónima
Ante este panorama crítico, la única salida viable que vislumbra la directiva es la llegada de capital externo. Arias Jr. ha sido claro en que se necesita urgentemente un inversionista que provea fondos a corto plazo para que el club pueda operar mientras se completa la transición hacia un modelo de Sociedad. Este financiamiento inicial sería convertible en acciones.
Posteriormente, el plan contempla la llegada de un inversionista o grupo inversor a mediano y largo plazo que adquiera una mayoría accionaria, permitiendo el control del equipo y asegurando su sostenibilidad y competitividad. Este nuevo modelo también facilitaría el desarrollo de infraestructura, como las instalaciones administrativas y deportivas alrededor de su estadio. La negociación previa con el grupo inversor Deloitte no prosperó, según Arias, porque estos estaban más enfocados en una inversión a largo plazo y no en las soluciones inmediatas que el club requiere desesperadamente.
El impacto en la cancha y en la hinchada: Un gigante herido
La crisis financiera tiene un impacto directo y doloroso tanto en el rendimiento deportivo del equipo como en el ánimo de su vasta y leal hinchada. Un club con la historia y la grandeza del Deportivo Cali, acostumbrado a pelear por títulos, se ve ahora luchando por su supervivencia. La incertidumbre sobre el futuro, la posible partida de jugadores y la incapacidad de reforzar la plantilla adecuadamente son consecuencias palpables.
El presidente Arias Jr. ha expresado su gratitud a los aficionados y socios por su apoyo incondicional a pesar de los malos resultados recientes, y se ha comprometido a trabajar para que el próximo semestre sea diferente, buscando la tranquilidad necesaria para enfocarse en la reconstrucción.
¿Un mal endémico? Otros clubes tradicionales en apuros financieros
La situación del Deportivo Cali, aunque extrema, no es única en el panorama del fútbol latinoamericano. Otros clubes con una rica tradición también han enfrentado o enfrentan dificultades financieras severas. Por ejemplo, el Club de la Unión en Chile, con más de un siglo de historia, también se encuentra al borde de la quiebra y enfrenta una liquidación forzosa por deudas laborales.
Estos casos reflejan una tensión inherente entre los modelos de gestión deportiva tradicionales, a menudo basados más en la pasión que en una rigurosa planificación financiera, y las exigencias del fútbol moderno, que demanda profesionalización, diversificación de ingresos y una administración empresarial sólida. La conversión a Sociedades Anónimas, aunque a veces resistida por temor a la pérdida de identidad, se presenta en muchos casos como la única vía para atraer el capital necesario y asegurar la viabilidad a largo plazo.
El futuro del Deportivo Cali pende de un hilo. La llegada de un inversionista dispuesto a asumir el desafío de sanear sus finanzas y reestructurar la institución es la esperanza a la que se aferran sus directivos y su afición. El desenlace de esta crisis será una lección importante para la gestión deportiva en la región.
