Los Pumas de la UNAM han soltado una «bomba» en el mercado de fichajes: Aaron Ramsey, el galés ex Arsenal y Juventus, vestirá de azul y oro. El glamour es innegable, pero este «Juez» advierte: detrás del brillo se esconde un historial médico aterrador y un contrato que podría ser una soga al cuello. ¿Vale la pena el riesgo?
El fútbol mexicano, siempre ávido de reflectores y nombres rimbombantes, tiene un nuevo protagonista en su telenovela de fichajes: Aaron Ramsey. El anuncio de su llegada a Pumas UNAM ha sacudido el avispero, generando un torbellino de expectativas entre la fiel afición universitaria y un escepticismo palpable entre quienes analizan con lupa los números y los antecedentes.
A sus 34 años, el mediocampista galés, con un pasado brillante en clubes como Arsenal y Juventus, aterriza en la Liga MX como agente libre. Pero, ¿es realmente un golpe maestro o una apuesta con demasiadas fichas en contra?
El «Factor Bomba»: Marketing y prestigio instantáneo para pumas
No hay duda de que, en términos de marketing, el fichaje de Aaron Ramsey es un gol de media cancha para Pumas. Un jugador con su currículum, confirmado incluso por gurús de las transferencias como Fabrizio Romano, inyecta una dosis de prestigio internacional a un club y a una liga que anhelan este tipo de figuras.
El nombre de Ramsey es un imán para los titulares, una promesa de calidad y experiencia que ilusiona a cualquiera. Pumas, con esta jugada, no solo ficha a un futbolista; compra notoriedad, conversación y, potencialmente, un aumento en la venta de camisetas y abonos. Pero el brillo de las estrellas a menudo es efímero si el rendimiento en el césped no está a la altura.
La verdadera «Maldición» de Ramsey: Un fantasma llamado lesiones
Mucho se ha hablado de la peculiar «maldición de Ramsey», esa macabra coincidencia donde personajes famosos fallecían días después de que el galés anotara un gol. Una anécdota viral, carne de memes y debates ociosos. Sin embargo, la verdadera, la tangible maldición que persigue a Ramsey y que ahora hereda Pumas, es su alarmante fragilidad física. Su historial de lesiones es tan extenso como su palmarés.
Los datos más recientes son escalofriantes: en la temporada 2024/25, dos lesiones en el muslo lo mantuvieron alejado de las canchas por 83 y 146 días, respectivamente, haciéndole perder un total de 37 partidos. Su paso por Cardiff City entre 2023 y 2025 estuvo marcado por una participación limitada precisamente por estos problemas físicos.
Pumas no está contratando al Ramsey dinámico y omnipresente del Arsenal en su cénit; está invirtiendo en un veterano cuyo cuerpo ha pagado el peaje de años de fútbol al más alto nivel. La esperanza de que, como ocurrió con Eduardo Salvio –quien también llegó a Pumas con un historial de lesiones y tuvo pocas recaídas –, el entorno mexicano le siente bien, es solo eso, una esperanza.
Fortuna en juego: El contrato millonario que asusta
Y aquí es donde la apuesta de Pumas se vuelve aún más temeraria. Según reportes, el salario de Aaron Ramsey rondaría los 2.5 millones de dólares anuales, una cifra que, convertida a moneda nacional, significa un desembolso cercano a los 100,000 pesos ¡Diarios!
Cantidades astronómicas para un jugador con tantas banderas rojas en su expediente médico. ¿Cuenta la directiva universitaria con algún tipo de seguro anti-lesiones? ¿O están cruzando los dedos para que el historial no se repita? Si Ramsey pasa más tiempo en la enfermería que en el campo de juego, este contrato no será una «bomba», sino un agujero negro financiero que podría comprometer la estabilidad económica del club.
Un detalle que no pasa desapercibido en este «Mercado Negro» de fichajes es la conexión del agente. Resulta que Ramsey comparte representante con el actual director técnico de Pumas, Efraín Juárez. Una coincidencia que, para los malpensados, podría sugerir algo más que una simple negociación deportiva. ¿Fue una decisión basada exclusivamente en el potencial rendimiento del galés, o influyó esta relación para facilitar un acuerdo que, a todas luces, parece arriesgado?
En busca de ‘goles mediáticos’
Este fichaje es un microcosmos de una tendencia preocupante en la Liga MX: la búsqueda obsesiva de «golpes mediáticos» con jugadores europeos que ya han visto pasar sus mejores años. Se prioriza el nombre y el impacto inmediato en la prensa sobre un análisis frío de la relación costo-beneficio y la adaptabilidad del jugador.
¿Cuántos de estos «fichajes bomba» realmente explotan en la cancha y cuántos terminan siendo una carga económica y una decepción deportiva? Pumas, un club con una orgullosa tradición de cantera, parece contradecir su propia filosofía con esta apuesta por un veterano caro y propenso a lesiones. ¿Es un intento desesperado por competir con los billetazos de los equipos del norte o de la capital, o realmente ven en Ramsey un valor residual –experiencia, liderazgo, marketing– que justifica semejante riesgo?


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