Para muchos, el Mundial de Clubes representa la oportunidad de ver fútbol de élite en suelo estadounidense. Sin embargo, lo que debería ser una celebración global se ha convertido en motivo de ansiedad para cientos de miles de aficionados migrantes que residen en EE.UU. sin papeles.
Este domingo arranca el torneo, y con él llega un anuncio que ha encendido las alarmas: agentes del Servicio de Control de Inmigración y Aduanas (ICE) y la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP) estarán presentes en los estadios.
«Vengan a ver fútbol, pero luego regresen a casa»
En una rueda de prensa encabezada por Donald Trump, el vicepresidente JD Vance fue tajante:
«Queremos que los aficionados disfruten del torneo. Pero cuando se acabe, deben volver a su casa.»
A su lado estaban el presidente de la FIFA, Gianni Infantino, y la secretaria de Seguridad Nacional, Kristi Noem. El mensaje fue claro: el Mundial no debe convertirse en una puerta de entrada para la migración irregular.
Esta postura recuerda los mensajes intimidatorios del gobierno durante la era Trump, una narrativa que ha vuelto con fuerza en pleno año electoral y que se refleja en los operativos anunciados.
Una estrategia que revive el miedo
El gobierno insiste en que la presencia de ICE es una medida “de rutina” para eventos masivos. Pero entre las comunidades migrantes, la interpretación es otra: se trata de una advertencia con trasfondo político. Muchos temen ser interceptados en las inmediaciones de los estadios, arrestados o incluso deportados.
«Ya no sabemos si ir al estadio o verlo desde casa», confiesa Marcos, un mexicano que vive en Florida desde hace 12 años sin residencia legal. «Tenemos miedo de que todo sea una trampa.»
Las secuelas de la Copa América
La decisión también responde a lo ocurrido en la final de la Copa América 2024, cuando miles de aficionados forzaron su entrada al estadio Hard Rock de Miami, burlando la seguridad y generando caos. Ese episodio puso en duda la capacidad de EE.UU. para garantizar el orden durante eventos internacionales.
Ahora, con el Mundial de Clubes como antesala de la Copa del Mundo 2026 y los Juegos Olímpicos 2028, el gobierno pretende evitar cualquier fallo logístico o de seguridad. Pero el costo humano de estas políticas podría ser alto.
¿Qué ciudades estarán más vigiladas?
El torneo se disputará en varias sedes clave: Miami, Los Ángeles, Dallas, Nueva York, y Houston, entre otras. Estas ciudades también serán protagonistas del Mundial 2026, lo que ha puesto presión adicional sobre sus gobiernos locales, actualmente en disputa con la administración federal por los fondos de seguridad requeridos.
El Departamento de Seguridad Nacional ya trabaja en protocolos estrictos que podrían incluir revisiones migratorias en zonas aledañas a los estadios.
Implicaciones a largo plazo
La forma en que se gestione la seguridad durante el Mundial de Clubes será observada con lupa por organizaciones civiles, gobiernos extranjeros y organismos internacionales. La presencia de ICE en espacios deportivos genera cuestionamientos éticos y políticos:
¿Puede el deporte seguir siendo un terreno neutral?
Mientras tanto, miles de familias migrantes enfrentan un dilema desgarrador: ¿arriesgarse a vivir la emoción en vivo o protegerse en el anonimato de sus hogares?


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