La FIA Cede: El Escándalo de las Multas por “Malas Palabras” en F1 Desata la Furia de Pilotos

La FIA Cede: El Escándalo de las Multas por “Malas Palabras” en F1 Desata la Furia de Pilotos
La Federación Internacional del Automóvil recula en su controvertida ley anti-lenguaje ofensivo tras la presión de Max Verstappen y otros pilotos.

La FIA se vio obligada a dar marcha atrás en su polémica normativa sobre el lenguaje ofensivo, una decisión que generó un fuerte descontento entre los pilotos de Fórmula 1. Este episodio revela la creciente influencia de los atletas y la opinión pública en la gobernanza del deporte.

La burocracia y la pasión chocaron de frente en la Fórmula 1, y esta vez, la pasión ganó. La Federación Internacional del Automóvil (FIA) se vio envuelta en una controversia mayúscula tras implementar una estricta ley contra el lenguaje ofensivo para la temporada 2025, que acarreaba multas exorbitantes y hasta la amenaza de exclusión de carreras. Esta medida, que buscaba «limpiar» la imagen del deporte, desató una ola de indignación entre los pilotos, quienes la consideraron excesivamente restrictiva y fuera de lugar en un entorno de alta presión.

El campeón Max Verstappen fue uno de los primeros en sentir el rigor de la norma, aunque de forma retroactiva. Por un incidente en Singapur en 2024, donde usó una expletiva por la radio, fue sancionado con servicio comunitario. Más recientemente, el piloto de WRC Adrien Fourmaux fue multado con 10.000 euros, que luego se duplicaron a 20.000, por una expresión similar. Estas sanciones, percibidas como desproporcionadas, encendieron la mecha de la protesta.

La Asociación de Pilotos de Grandes Premios (GPDA), a través de George Russell, no tardó en expresar su «desagrado», exigiendo ser tratados «como adultos» y criticando la intromisión en asuntos «tan triviales como el uso de joyas y ropa interior». Carlos Sainz de Williams también se sumó a la crítica, argumentando que si bien es razonable evitar el lenguaje ofensivo en conferencias de prensa, es diferente cuando se está en la pista, bajo la adrenalina de la competencia.

La presión fue tal que, para el 15 de mayo de 2025, la FIA se vio obligada a «reducir las controvertidas sanciones», bajando la multa máxima base de 10.000 a 5.000 euros y eliminando el riesgo de exclusión de la carrera. Además, se estableció una diferenciación crucial entre el lenguaje ofensivo en entornos «controlados» (como conferencias de prensa) y «no controlados» (como la radio en pista). Mohammed Ben Sulayem, presidente de la FIA, intentó suavizar la situación enmarcando la decisión como una «mejora continua» basada en «comentarios constructivos» de los pilotos. Sin embargo, la realidad es que la voz colectiva de los pilotos y el público forzó una concesión.

Este episodio es un claro ejemplo de cómo el poder de los atletas y el sentimiento de los aficionados pueden influir en las decisiones de los órganos rectores del deporte. La narrativa de la «FIA vs. Pilotos» generó un intenso debate sobre la autenticidad en el deporte, la libertad de expresión y el «elemento humano» de las carreras. Para los sitios de noticias, esta controversia fue una fuente inagotable de contenido viral, desde citas explosivas de los pilotos hasta encuestas de opinión pública y análisis sobre el impacto de las redes sociales en la política deportiva. La «caja negra» de la gobernanza de la F1 se abrió, revelando las tensiones entre la tradición y la modernidad, y el poder creciente de quienes realmente hacen el espectáculo.

Síguenos en nuestro perfil de X La Verdad Noticias y mantente al tanto de las noticias más importantes del día.

Salir de la versión móvil