Kimi Antonelli, la joven promesa italiana que reemplazó a Lewis Hamilton en el equipo Mercedes, atraviesa uno de los momentos más difíciles desde su llegada a la Fórmula 1. A sus 18 años, el rookie no ha podido consolidar un rendimiento competitivo en el campeonato, y su frustración quedó en evidencia este sábado 26 de julio, tras un nuevo revés en el Gran Premio de Bélgica.
Luego de quedar eliminado en la Q1 por segunda vez consecutiva en el circuito de Spa-Francorchamps, el piloto no pudo contener las lágrimas durante las entrevistas post clasificación. “Sólo necesito volver a encontrar la luz al final del túnel”, expresó con voz quebrada ante los micrófonos de ViaPlay, dejando ver el peso emocional que le genera su desempeño actual.
Un debut con presión: la herencia de Hamilton en Mercedes
El lugar que dejó vacante Lewis Hamilton, heptacampeón mundial y emblema del equipo alemán, no es fácil de llenar. Andrea Kimi Antonelli, promovido desde las categorías menores con una proyección brillante, ha tenido que enfrentar una presión inmensa desde su llegada a la escudería.
Aunque cuenta con el respaldo de Mercedes y el respeto de sus compañeros, los resultados no han acompañado. En Spa, volvió a tener una jornada para el olvido: fue 18º en la clasificación, incluso detrás del argentino Franco Colapinto (Alpine), y deberá partir desde el pit lane tras modificaciones de último momento en su monoplaza.
“Últimamente, el coche ha empezado a estar muy nervioso en las entradas”, explicó a Sky Sports, dejando entrever que hay un problema técnico que interfiere con su estilo de conducción. “Me cuesta mucho porque nunca consigo alcanzar la velocidad que quiero. Cambiar mi estilo solo me hace más lento”, agregó.
Sin confianza y con dudas: el costo psicológico del rendimiento
Más allá del aspecto técnico, Antonelli admitió que su principal problema hoy es la falta de confianza. Durante la entrevista, visiblemente afectado y secándose las lágrimas con un pañuelo, confesó: “Es un momento difícil para mí… Me cuesta encontrar la confianza”.
Los medios italianos, como La Gazzetta dello Sport, resaltaron la carga emocional del piloto, mientras que la prensa especializada ha comenzado a preguntarse si el joven debutante fue promovido demasiado pronto. Él mismo reconoció que ha intentado adaptarse sin éxito: “Probablemente estoy intentando cambiar demasiado mi forma de conducir. No conduzco con naturalidad, todo es forzado”.
Además, confesó que su intento por forzar el ritmo el viernes terminó en un trompo que agravó aún más su inseguridad, según declaraciones recogidas por Motorsport.
Una luz entre sombras: Antonelli apuesta por la lluvia
Pese al mal momento, el italiano mantiene una chispa de esperanza: el clima en Spa-Francorchamps podría jugar a su favor. “Si llueve habrá muchas más oportunidades de hacer una buena carrera”, dijo, mostrando su deseo de remontar desde el fondo.
Mercedes también ha confirmado que realizará ajustes importantes en el auto, lo que implica un cambio de estrategia para la carrera del domingo. Aunque partir desde boxes representa una desventaja, en condiciones inestables podría convertirse en una ventaja si logra encontrar ritmo y estabilidad.
Un talento que busca tiempo y apoyo
A pesar del difícil arranque, tanto Mercedes como buena parte de la afición siguen viendo en Kimi Antonelli a una futura estrella del automovilismo. Su talento en Fórmulas menores fue indiscutible, y muchos expertos insisten en que solo necesita tiempo, paciencia y apoyo psicológico para recuperar su confianza.
La Fórmula 1 es tan exigente emocionalmente como técnicamente, y no es raro que incluso grandes pilotos atraviesen crisis de rendimiento en sus primeros años. Antonelli, con apenas 18 años, enfrenta esa curva de aprendizaje con una madurez que, aunque conmovedora, evidencia el peso de la expectativa.
En sus palabras finales, resumió su sentir con una mezcla de dolor y esperanza: “Solo confianza, creo…”. Y esa confianza es hoy su desafío más grande.


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