El espíritu del Mundial 2026 comienza a sentirse en México con la instalación de un balón gigante del torneo en la entrada de la Terminal 2 del Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México (AICM). La estructura, una réplica monumental del esférico oficial “Trionda”, fue colocada como parte de las estrategias de promoción del evento y se convertirá en un atractivo punto de encuentro para los aficionados que llegarán desde distintas partes del mundo.
Un símbolo que marca el inicio del ambiente mundialista
El balón Trionda ya forma parte del paisaje urbano del aeropuerto capitalino, representando la emoción y la expectativa que rodean al Mundial de futbol 2026, el cual será organizado conjuntamente por México, Estados Unidos y Canadá.
Según Fernando Jiménez, director general de Mexecom, empresa encargada del montaje, la instalación del esférico busca generar una experiencia única para los viajeros y habitantes de la Ciudad de México:
“La Copa del Mundo va a ser una gran experiencia, y la idea del balón es que la gente tenga un motivo más para vivirla. Alrededor de esta plaza vamos a realizar eventos gastronómicos, habrá espacios publicitarios y será una zona de libre acceso para que todos puedan disfrutar del ambiente del Mundial”, explicó.
Esta iniciativa forma parte de los esfuerzos de promoción cultural y turística que buscan proyectar a México como un anfitrión vibrante y lleno de creatividad de cara al torneo que se celebrará en 2026.
Dimensiones colosales y diseño de alto impacto
El balón gigante no pasa desapercibido. Con 9.14 metros de diámetro, 14.35 metros de perímetro y una superficie total de 262 metros cuadrados, esta imponente pieza pesa 4.2 toneladas y fue construida con fibra de vidrio, tubos de fierro rolado, hule espuma y vinil autoadherible.
La escultura fue creada por el artista Edgar Palafox, quien ya había colaborado con Mexecom en otros proyectos de gran escala. Para lograr el realismo del diseño, Palafox siguió al detalle el patrón del balón oficial Trionda, caracterizado por sus colores azul, verde y rojo, que simbolizan la unidad entre las tres naciones sede del Mundial.
El resultado es una estructura monumental que combina arte, ingeniería y pasión futbolística, diseñada para impactar visualmente a los viajeros desde el primer momento en que pisan el aeropuerto.
Un punto de referencia y orgullo para el AICM
De acuerdo con Jiménez, el proyecto no solo busca promocionar el Mundial, sino también revalorizar los espacios públicos del AICM mediante intervenciones visuales que generen identidad y entusiasmo entre los visitantes.
“Más que un espacio publicitario, la gente lo ve como un hito. Los hitos son elementos que hacen que una localidad o un lugar gire alrededor de ellos”, señaló.
En ese sentido, el balón se convierte en un nuevo ícono del aeropuerto capitalino, un lugar donde miles de pasajeros podrán tomarse fotografías, compartir la experiencia en redes sociales y participar en actividades relacionadas con la Copa del Mundo.
El AICM, uno de los aeropuertos con mayor tráfico de pasajeros en América Latina, espera recibir millones de visitantes durante el Mundial 2026, lo que hace de este tipo de iniciativas una estrategia clave para mejorar la experiencia de los turistas y fortalecer la imagen de la ciudad como una de las sedes principales del torneo.
Una experiencia inmersiva para visitantes y fanáticos
Además del atractivo visual, alrededor del balón se realizarán eventos culturales, gastronómicos y recreativos que acompañarán el ambiente futbolístico. Se prevé que la zona cuente con stands temáticos, puntos de venta de souvenirs y áreas interactivas, donde los aficionados podrán participar en dinámicas relacionadas con el Mundial.
Este tipo de actividades buscan conectar el deporte con la cultura mexicana, mostrando al público internacional la creatividad y hospitalidad que caracterizan al país. El balón gigante, por tanto, no solo será una escultura monumental, sino también el punto de partida simbólico de la celebración mundialista en territorio mexicano.
México, listo para recibir al mundo
Con la instalación del “Trionda” gigante, México reafirma su papel como uno de los protagonistas del Mundial 2026, un evento que reunirá a las mejores selecciones del planeta y que promete ser el torneo más grande de la historia de la FIFA.
La Ciudad de México, Guadalajara y Monterrey serán las tres sedes mexicanas que albergarán partidos oficiales, y ya comienzan a prepararse con mejoras en infraestructura, transporte y promoción turística.
El balón monumental en el AICM se convierte así en el primer símbolo tangible de lo que está por venir: una fiesta deportiva global en la que México mostrará al mundo su pasión por el futbol y su capacidad de organización.
Con iniciativas como esta, el país comienza a encender la emoción de los fanáticos, demostrando que el Mundial no solo se jugará en los estadios, sino también en cada rincón donde el futbol despierte sonrisas y orgullo nacional.


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