El Gran Premio de Hungría volvió a exponer la crisis que atraviesa Lewis Hamilton en Ferrari. Mientras Charles Leclerc logró una brillante pole position con el SF-25, el siete veces campeón del mundo fue eliminado en la Q2 y largará desde la parte media de la parrilla. Pero más allá del resultado, fue la reacción del británico la que encendió las alarmas en Maranello.
Hamilton no pudo ocultar su frustración ante Sky Sports F1. Primero ironizó con una frase demoledora: “El coche está en la pole, así que claramente hay que cambiar de piloto”. Luego, añadió con una mezcla de sarcasmo y resignación: “Siempre soy yo… Soy un inútil, totalmente inútil”.
El británico ha tenido problemas para adaptarse al SF-25 desde su llegada a Ferrari, y aunque ganó la carrera sprint en China, no ha logrado resultados destacados desde entonces. El Hungaroring fue otro episodio amargo: rozó la eliminación en Q1 y cayó en la Q2 superado incluso por el joven Oliver Bearman de Haas.
Por primera vez en su carrera, Hamilton no logró avanzar a la Q3 en Hungría por ritmo puro, algo impensado para uno de los pilotos más laureados de la historia. Además, se encuentra fuera del Top 5 en el campeonato de pilotos, mientras Leclerc, su compañero de equipo, sigue sumando puntos clave para Ferrari.
Desde la llegada de los monoplazas con efecto suelo, Hamilton ha mostrado dificultades para recuperar su nivel dominante. En Mercedes fue superado por George Russell, y ahora en Ferrari, Leclerc parece tener la ventaja técnica y emocional.
La presión crece y las respuestas no llegan. ¿Fue solo un mal día o una señal de algo más profundo? Lo cierto es que Hamilton no está cómodo, y sus palabras lo gritaron tan fuerte como el rugido de los motores en Budapest.


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