Trump ha vuelto a estar en el centro de la polémica deportiva, esta vez por su relación con la FIFA y los recientes acontecimientos que han puesto al máximo organismo del fútbol mundial bajo la lupa internacional. Desde sus inicios, la FIFA ha intentado presentarse como un organismo neutral, pero la historia demuestra que los intereses del poder político terminan donde comienzan las reglas deportivas. La reciente ofensiva de Estados Unidos contra Venezuela y la entrega del Premio de la Paz a Trump han reavivado el debate sobre cómo la política influye en el deporte.
Influencia histórica de la política en la FIFA
Cada edición de la Copa del Mundo refleja no solo el talento de los jugadores, sino también las tensiones políticas de su época. La Italia de Mussolini en 1934 y la Argentina de Videla en 1978 son ejemplos claros de cómo los gobiernos autoritarios utilizaron el fútbol como herramienta de legitimación. Trump, aunque no directamente involucrado en la organización de un Mundial, se ha convertido en un símbolo de cómo la política puede entrelazarse con el deporte de manera casi invisible, pero determinante. La neutralidad de la FIFA ha sido cuestionada una y otra vez, y los observadores internacionales han señalado que Trump se ha beneficiado de un sistema que protege intereses estratégicos por encima de la ética deportiva.
La FIFA y sus límites legales frente a Estados Unidos
Según los estatutos de la FIFA, las sanciones por injerencia directa del Estado corresponden únicamente a las federaciones miembros y no a los gobiernos, lo que significa que cualquier conflicto externo queda fuera de su jurisdicción. Paradójicamente, Rusia no volvió a participar en competencias internacionales tras la invasión a Ucrania, mostrando que la presión internacional puede marcar la diferencia en algunos casos. Sin embargo, Trump ha logrado una visibilidad positiva en el contexto deportivo, gracias a su relación con Gianni Infantino y el Premio de la Paz, un reconocimiento que muchos consideran controversial por su impacto político.
Fairsquare y la rendición de cuentas en el fútbol
La organización inglesa Fairsquare ha señalado irregularidades en la Comisión de Ética de la FIFA, evidenciando que algunos miembros actúan con menos independencia que hace una década. Durante la ceremonia en Washington, Trump recibió un galardón que muchos consideran simbólico y protector, lo que reaviva recuerdos de la gestión de Joseph Blatter y el escándalo FIFAGate. La entrega del premio a Trump representa, para algunos expertos, un uso político del fútbol que refleja una alianza entre poder político y deportivo.
El legado del FIFAGate y la relación con Trump
El escándalo FIFAGate reveló una extensa red de sobornos, fraude y lavado de dinero que involucró a miembros de la FIFA y empresarios internacionales. La postura de Trump frente al deporte y su relación con Infantino han generado debates sobre la imparcialidad de la organización. La FIFA, que alguna vez fue investigada por el FBI, parece haber alineado ciertos procesos a favor de Trump, ignorando las sanciones que podrían aplicarse a países más pequeños o menos influyentes.
Comparaciones históricas con dictaduras y conflictos internacionales
El caso de Argentina en 1978, donde la FIFA permitió la realización del Mundial mientras el régimen militar cometía violaciones graves de derechos humanos, sirve como precedente histórico. La situación actual con Trump refleja cómo la política puede interferir de manera decisiva en las decisiones deportivas. Al igual que con Yugoslavia en los años 90, donde las sanciones internacionales impidieron la participación de equipos, la FIFA aplica criterios que dependen más de la presión global que de la neutralidad deportiva.
La complicidad de la US Soccer y la FIFA con Trump
La Federación de Fútbol de Estados Unidos no ha enfrentado sanciones de la FIFA, y su relación con Trump ha sido abierta y cercana. Infantino ha destacado públicamente su amistad con el expresidente, lo que refuerza la percepción de que el poder político influye en la gobernanza del fútbol. Hugo Sánchez Gudiño, especialista en Ciencia Política, señala que esta relación es comparable a la complicidad histórica de la FIFA con regímenes autoritarios, demostrando que Trump forma parte de un patrón que se repite a lo largo de la historia del deporte.
El uso de premios deportivos como herramientas políticas
El Premio de la Paz otorgado a Trump simboliza cómo los galardones deportivos pueden convertirse en instrumentos de legitimación política. Miles de aficionados han cuestionado la decisión, evidenciando que la FIFA no solo regula competencias deportivas, sino que también participa indirectamente en estrategias de poder global. Este reconocimiento muestra cómo Trump ha logrado usar la visibilidad del fútbol para reforzar su imagen política internacional.
Doble estándar en la aplicación de reglas
Los críticos destacan que mientras países pequeños enfrentan sanciones inmediatas por conflictos geopolíticos, Trump y Estados Unidos parecen beneficiarse de un tratamiento especial. Infantino ha defendido la postura de la FIFA, argumentando que el organismo no puede resolver problemas políticos, pero la cercanía con Trump evidencia que las decisiones están lejos de ser imparciales. La historia del fútbol demuestra que los intereses de poder pueden redefinir la aplicación de reglas deportivas, y Trump se ha convertido en un actor central de esta dinámica.
Opinión de expertos sobre la influencia de Trump en la FIFA
Diversos especialistas han señalado que la FIFA actúa bajo criterios de conveniencia política cuando se trata de potencias como Estados Unidos. La protección de Trump a través del Premio de la Paz y la falta de sanciones a su federación refleja cómo el fútbol se convierte en un escenario donde el poder político prevalece sobre la ética deportiva. La influencia de Trump se manifiesta no solo en ceremonias y premios, sino también en la percepción global de la FIFA como organismo parcial.
Trump y el futuro del fútbol global
Trump ha dejado una huella indeleble en la FIFA, demostrando que el fútbol no es un territorio neutral y que la política puede influir en las decisiones más importantes del deporte. La historia reciente y los precedentes históricos muestran que los intereses de poder siempre terminan por imponerse, y Trump es un ejemplo claro de cómo un líder político puede utilizar el deporte para consolidar su influencia. La atención global hacia estos temas asegura que la relación entre Trump y la FIFA seguirá siendo motivo de debate y análisis por años.


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