
Los futbolistas se convirtieron en el eje de un giro fiscal que mezcla deporte, política y soberanía económica rumbo a la Copa Mundial de Futbol 2026. La confirmación del gobierno federal de que los jugadores que participen en partidos en México estarán sujetos al Impuesto Sobre la Renta cambió una narrativa que durante años giró alrededor de exenciones y privilegios.
El anuncio no fue una decisión aislada. futbolistas y autoridades quedaron en medio de un largo proceso de negociación con la FIFA para revertir beneficios fiscales aprobados en administraciones pasadas. Gabriela Cuevas, representante del gobierno federal para la organización del torneo, explicó que se trató de un acuerdo entre ambas partes, reconociendo que la realidad política, legal e institucional de México hoy es distinta a la de enero de 2018.
En ese contexto, futbolistas que pisen canchas mexicanas durante el Mundial ya no estarán cubiertos por un manto de inmunidad tributaria. Cuevas recordó que, bajo el mandato de Enrique Peña Nieto, se firmaron garantías que comprometían al Estado mexicano en aspectos considerados arbitrarios, incluyendo exenciones por una década que no tenían relación directa con la duración real de la justa deportiva.
Un cambio en la relación fiscal con la FIFA
Cuevas detalló que desde enero de 2018, a través de la Secretaría de Gobernación, se autorizaron beneficios que incluso pretendían exentar del pago de predial, un impuesto de competencia municipal. futbolistas y marcas deportivas quedaron entonces dentro de un esquema que favorecía al organismo rector del futbol mundial por encima de la legislación local.
El nuevo acuerdo redujo de diez años a uno el periodo de exenciones para la FIFA, limitándolo exclusivamente a 2026. Además, se acotó el número de personas y bienes susceptibles de recibir beneficios fiscales. futbolistas, por tanto, ya no serán parte de un paquete general de privilegios, sino sujetos a reglas claras y acotadas.
ISR y el impacto directo en los jugadores
Para los protagonistas del espectáculo, el mensaje es claro: futbolistas deberán cumplir con sus obligaciones fiscales como cualquier trabajador extranjero que genere ingresos en México. Esto implica retenciones de ISR por partidos disputados en territorio nacional, alineando el torneo con la legislación vigente.
El gobierno federal subrayó que no habrá exenciones universales. futbolistas que utilicen marcas en la cancha por exigencias técnicas sí podrán beneficiarse de un tratamiento fiscal especial para esos bienes específicos, pero cualquier comercialización en tiendas deportivas deberá pagar impuestos completos.
De los privilegios a la corresponsabilidad
La narrativa del Mundial en México cambia de tono. futbolistas ya no llegan a un país dispuesto a ceder soberanía fiscal a cambio de la fiesta futbolística. Ahora aterrizan en un escenario donde la corresponsabilidad tributaria es parte del acuerdo.
La Secretaría de Hacienda, la Procuraduría Fiscal y el SAT trabajaron de manera conjunta para renegociar los términos. futbolistas se convierten así en un símbolo de un nuevo equilibrio entre atraer eventos globales y proteger la recaudación nacional.
Una señal política hacia el futuro
Más allá del deporte, la medida envía un mensaje político. futbolistas participan en un torneo que genera miles de millones de pesos y, bajo esta lógica, contribuirán también al erario. Esto rompe con una tradición de privilegios que caracterizó a acuerdos anteriores con organismos internacionales.
Cuevas fue enfática al señalar que no todo lo relacionado con el Mundial tendrá exenciones. futbolistas, patrocinadores y proveedores deberán distinguir entre lo estrictamente necesario para la celebración del torneo y lo que forma parte de un negocio comercial regular.
Repercusiones en la industria del futbol
La industria observa con atención. futbolistas de élite, acostumbrados a regímenes fiscales favorables en torneos internacionales, ahora enfrentarán una realidad distinta en México. Esto podría influir en negociaciones contractuales, primas por partido y estrategias de patrocinio.
Sin embargo, analistas consideran que la transparencia fiscal fortalece la imagen del país. futbolistas seguirán llegando atraídos por el prestigio del Mundial, pero bajo reglas más claras y equitativas.
México y la soberanía económica
El trasfondo es la soberanía. futbolistas ya no serán un argumento para justificar concesiones fiscales desproporcionadas. El gobierno federal apuesta por demostrar que es posible organizar un evento de talla mundial sin sacrificar principios básicos de recaudación.
La renegociación con la FIFA es presentada como un logro institucional. futbolistas, en este relato, encarnan el punto de inflexión entre el viejo modelo de privilegios y un nuevo esquema de corresponsabilidad.
Lo que viene rumbo a 2026
En los próximos meses, se detallarán lineamientos operativos para que futbolistas y sus equipos conozcan con precisión cómo se aplicará el ISR. El reto será equilibrar la eficiencia administrativa con la claridad normativa para evitar conflictos durante el torneo.
Lo cierto es que futbolistas ya no jugarán en un vacío fiscal. Su paso por México en 2026 quedará marcado no sólo por goles y estadios llenos, sino por un precedente tributario que podría replicarse en futuros eventos internacionales.