
Varios detenidos dejó el saldo de una noche de violencia en Bosnia, donde casi un centenar de personas fueron arrestadas tras enfrentamientos entre aficionados de futbol croatas y serbios en las inmediaciones del aeropuerto de Tuzla, con al menos 18 heridos confirmados por la policía, uno de ellos en estado grave y trasladado a cuidados intensivos.
Casi un centenar de personas fueron detenidas luego de los disturbios registrados el sábado por la noche en el exterior del aeropuerto de Tuzla, a unos 80 kilómetros al noreste de Sarajevo, cuando hinchas del club croata Hajduk Split se enfrentaron con seguidores del Estrella Roja serbio en una escena marcada por golpes, persecuciones y el despliegue de fuerzas antimotines.
La policía confirmó que 93 personas quedaron detenidas, de las cuales 14 permanecen en arresto provisional y deberán comparecer ante la fiscalía, mientras que la mayoría de los detenidos son de nacionalidad croata, según el comunicado oficial difundido tras varias horas de operativo.
La noche que encendió Tuzla
La violencia se desató cuando grupos de aficionados coincidieron en las inmediaciones del aeropuerto. De acuerdo con versiones recogidas por la prensa local, hinchas del Estrella Roja que regresaban de acompañar a su equipo a un partido de la Europa League en Malmö fueron atacados por ultras del Hajduk Split que habrían preparado una emboscada en puntos estratégicos del recinto.
En medio del caos, los detenidos comenzaron a multiplicarse a medida que la policía intentaba dispersar a los grupos y restablecer el orden, utilizando cordones de seguridad, vehículos oficiales y refuerzos para evitar que la pelea se extendiera a zonas cercanas y provocara daños mayores.
Heridos y arrestos provisionales
Al menos 18 personas resultaron heridas durante los enfrentamientos, una de ellas de gravedad y trasladada a cuidados intensivos en el hospital de Tuzla, mientras que otras recibieron atención médica por contusiones, heridas cortantes y crisis nerviosas provocadas por la intensidad de los disturbios.
Entre los detenidos hay individuos señalados como presuntos organizadores de la emboscada, así como participantes directos en los choques más violentos, lo que llevó a la fiscalía a solicitar arrestos provisionales para 14 de ellos mientras se analizan pruebas y testimonios.
Una rivalidad que trasciende el futbol
Las peleas entre aficionados croatas y serbios no son un fenómeno aislado. Croacia y Serbia arrastran una historia de tensiones desde la guerra de los Balcanes en los años noventa, y los partidos entre clubes de ambas antiguas repúblicas yugoslavas suelen ser catalogados como de alto riesgo por las autoridades.
En este contexto, los detenidos se convierten en un reflejo de cómo las rivalidades deportivas pueden reactivar heridas históricas que aún no terminan de cerrarse, transformando encuentros futbolísticos en escenarios de confrontación social.
El operativo policial en Tuzla
La policía desplegó un amplio operativo en el aeropuerto y sus alrededores para contener la violencia y garantizar la seguridad de viajeros, trabajadores y residentes de la zona, utilizando unidades antimotines y equipos de intervención rápida.
Patrullas, personal de investigación y mandos operativos trabajaron durante horas para identificar a los responsables y asegurar a los detenidos, quienes fueron trasladados a distintas comisarías para su registro y procesamiento.
Reacciones en Bosnia, Croacia y Serbia
El incidente generó reacciones inmediatas en Bosnia, Croacia y Serbia, donde autoridades locales condenaron la violencia y advirtieron que no tolerarán actos que pongan en peligro la seguridad pública y la convivencia entre comunidades.
En redes sociales, la discusión giró en torno a los detenidos y al trasfondo político y social que sigue marcando los encuentros entre aficionados de ambos países, con llamados a reforzar la seguridad en eventos deportivos de alto riesgo.
La Europa League como detonante
El regreso de los hinchas del Estrella Roja desde Malmö fue el punto de partida del enfrentamiento, aunque el partido se disputó en Suecia, la tensión viajó con los aficionados hasta Tuzla, donde se produjo el choque más violento.
Los detenidos, según reportes preliminares, habrían sido identificados gracias a grabaciones de cámaras de seguridad y testimonios de testigos presenciales que documentaron el inicio de la agresión.
Un patrón de violencia deportiva
No es la primera vez que episodios de este tipo sacuden la región. Los choques entre ultras del Hajduk Split y seguidores del Estrella Roja han ocurrido en otras ocasiones, dentro y fuera de los estadios, dejando heridos y cuantiosos daños materiales.
En cada uno de estos episodios, los detenidos se convierten en protagonistas involuntarios de una narrativa que combina pasión futbolística, resentimientos históricos y fallas en los dispositivos de seguridad.
Consecuencias legales y deportivas
Además de los procesos judiciales, los detenidos podrían enfrentar sanciones deportivas, como la prohibición de asistir a partidos y restricciones de viaje en competiciones internacionales, dependiendo de la gravedad de su participación.
Las federaciones de futbol de Croacia y Serbia han sido instadas a colaborar con las autoridades para identificar a los responsables y prevenir nuevos brotes de violencia.
Un llamado a la calma
Organizaciones deportivas y autoridades gubernamentales hicieron un llamado a la calma y a la responsabilidad de los aficionados, subrayando que la violencia no tiene cabida en el deporte ni en la vida pública.
El objetivo, señalaron, es evitar que nuevos detenidos engrosen una lista que ya refleja el costo humano y social de la violencia deportiva.
Lo que sigue tras los disturbios
Las investigaciones continúan para esclarecer cómo se organizó la emboscada y quiénes la financiaron o facilitaron, así como para determinar responsabilidades individuales en los disturbios.
Mientras tanto, los detenidos permanecen bajo custodia o sujetos a medidas cautelares, a la espera de que la fiscalía determine los cargos formales.
El caso de Tuzla deja una advertencia clara sobre la fragilidad de la convivencia en eventos deportivos de alto riesgo y sobre la necesidad de estrategias preventivas más efectivas para evitar que escenas similares se repitan.