Un nuevo escándalo de dopaje sacude al boxeo. Jaime Munguía, recién integrado al equipo de Canelo Álvarez y Eddy Reynoso, ha dado positivo por testosterona. La noticia reaviva las sospechas sobre uno de los campamentos más poderosos y polémicos del deporte.
Justo cuando el equipo de Canelo Álvarez se preparaba para celebrar la megapelea contra Terence Crawford, una tormenta ha estallado en su propio campamento. El boxeador mexicano Jaime Munguía ha arrojado un resultado analítico adverso por «metabolitos de testosterona de origen exógeno» en una prueba antidopaje realizada por la VADA (Asociación Voluntaria Antidopaje).
El contexto del escándalo: Una revancha bajo sospecha
La prueba positiva fue recolectada el 4 de mayo, justo después de la crucial victoria de Munguía por decisión unánime sobre el francés Bruno Surace en Riad, Arabia Saudita. Este combate era una revancha de alto riesgo para Munguía, quien había sufrido una sorpresiva y humillante derrota por nocaut ante Surace en diciembre de 2024, en lo que fue considerado el «Upset del Año».
La victoria en la revancha era fundamental para relanzar su carrera, pero ahora está manchada por la sospecha. Munguía, de 28 años, enfrenta una posible suspensión y la anulación de su triunfo, que pasaría a ser un «No Contest» (sin resultado). El boxeador ya ha solicitado el análisis de su muestra B para intentar limpiar su nombre.
La defensa: Contaminación y un historial Limpio
Como es habitual en estos casos, la defensa se ha activado rápidamente. Munguía emitió un comunicado expresando su total sorpresa y declarando que es «un atleta limpio» que ha pasado más de 100 controles antidopaje sin problemas a lo largo de su carrera. Su equipo ha deslizado la teoría de la contaminación, argumentando que la sustancia pudo haber ingresado a su sistema de manera no intencional y que están revisando todos los suplementos utilizados.
«Él sabía que no podía vencerme en igualdad de condiciones. Confío en que este resultado será anulado de inmediato», declaró un furioso Bruno Surace a The Ring, añadiendo un elemento de conflicto personal y directo a la controversia.
¿Culpabilidad por asociación? La sombra del gimnasio Reynoso
Lo que eleva este caso de un simple positivo a un escándalo de alto impacto es el entorno de Munguía. Esta era su primera pelea bajo la tutela del aclamado entrenador Eddy Reynoso, el arquitecto detrás de la carrera de Canelo Álvarez.
Este hecho es crucial porque el gimnasio de Reynoso tiene un historial problemático con las pruebas antidopaje. No es el primer atleta de alto perfil bajo su dirección que se ve envuelto en una controversia de este tipo. La lista incluye a:
- * Canelo Álvarez: Dio positivo por Clembuterol en 2018, lo que atribuyó a carne contaminada.
- * Óscar Valdez: Dio positivo por Fentermina en 2021.
- * Luis Nery y Julio César Martínez: También han enfrentado problemas con pruebas antidopaje mientras estaban vinculados al campamento.
Esta seguidilla de casos, justa o injustamente, crea un patrón que alimenta la desconfianza y el debate en el mundo del boxeo. El propio Canelo Álvarez ha salido en defensa de su entrenador, declarando que «Eddy solo se dedica a entrenarlo» y no es responsable de la nutrición de Munguía, un intento claro de establecer un cortafuegos para proteger la reputación del núcleo del equipo.
El veredicto del juez: Una mancha indeleble, sin importar la intención
Independientemente de si el positivo de Munguía fue intencional o producto de un suplemento contaminado, el daño a su credibilidad es inmenso. Un resultado adverso por testosterona, uno de los PED más conocidos, es difícil de justificar ante la opinión pública.
El veredicto final es que este incidente arroja una sombra oscura e innegable sobre todo el Canelo Team. Alimenta una narrativa cínica sobre el uso de sustancias prohibidas en la élite del boxeo y pone a uno de los equipos más influyentes del deporte a la defensiva. La repetición de casos en el mismo campamento hace que las explicaciones de «carne contaminada» o «suplementos» suenen cada vez menos convincentes para un público escéptico. El tribunal de la opinión pública, a menudo, es más severo que cualquier comisión atlética.


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