Un viaje distinto en medio del lujo de la F1
Franco Colapinto, piloto argentino de Fórmula 1, volvió a demostrar que la humildad también puede tener lugar en el mundo del automovilismo de élite. Lejos del glamour y los jets privados que suelen rodear a las grandes figuras del paddock, Colapinto eligió trasladarse a Budapest en clase económica, desde Barcelona, para disputar el Gran Premio de Hungría.
En un contexto donde la norma son los vuelos en primera clase o aviones privados, la actitud del argentino no pasó desapercibida. Según el periodista Fabio Marchi (Mundo Deportivo), Colapinto compartió el vuelo con pasajeros comunes, sin privilegios, sin escándalos ni pretensiones.
Una actitud coherente con su estilo
Colapinto viajó con ropa deportiva sencilla, gorra y auriculares, sin emitir señales de querer destacar. Solo una azafata, al revisar su pasaporte, lo reconoció y aprovechó para tomarse una foto junto con Pepe Martí, piloto de F2, que también viajaba con su madre y mentor Genís Marcó. En el mismo avión se encontraba Mari Boya, piloto de F3.
El argentino se sentó en la cuarta fila, sin elegir un asiento premium. Durante el vuelo, accedió amablemente a posar para fotos con la tripulación, antes de volver a su lugar para continuar el viaje como un pasajero más.
Este no es un caso aislado. Hace unas semanas, Colapinto ya había llamado la atención del grupo de pilotos al contar en WhatsApp que volvería de España a Londres en EasyJet. En ese momento, Lewis Hamilton le ofreció un lugar en su jet privado, una muestra de respeto hacia la autenticidad del joven argentino.
La sencillez como valor diferencial
En un deporte donde los egos, la fama y la ostentación están a la orden del día, Franco Colapinto destaca por su perfil bajo y cercanía con la gente. Su forma de actuar ha sido percibida como un soplo de aire fresco dentro del ambiente mediático y controlado de la Fórmula 1.
Mientras otras figuras mantienen una distancia cuidadosamente calculada por sus equipos de prensa, Colapinto interactúa de manera espontánea y natural. Su humildad no solo lo hace destacar entre sus colegas, sino que fortalece su conexión con los aficionados.
Un presente exigente y un futuro prometedor
Este fin de semana, Colapinto disputará su octavo Gran Premio con Alpine, escudería que actualmente ocupa el último lugar en el Campeonato Mundial de Constructores. A pesar del rendimiento limitado del A525, el joven piloto argentino continúa mostrando profesionalismo y determinación, con el objetivo de sumar experiencia y consolidarse en la categoría reina del automovilismo.
Su presencia en el Autódromo Hungaroring será seguida de cerca tanto por los fanáticos de Argentina como por los expertos que ven en él a una de las promesas más firmes de la F1.
Humildad que acelera corazones
La decisión de Franco Colapinto de viajar en clase económica es mucho más que una anécdota: es un gesto que habla de su personalidad, valores y forma de encarar su carrera. En un entorno donde el estatus suele medirse por los lujos que uno puede exhibir, el argentino apuesta por el trabajo silencioso, el contacto genuino con la gente y la constancia en la pista.
Su comportamiento no solo lo acerca al público, sino que lo perfila como un referente diferente dentro del mundo de la Fórmula 1, donde aún hay espacio para la sencillez, el respeto y la autenticidad.


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