El Gran Premio de Mónaco se convirtió en un crisol para Franco Colapinto. El piloto argentino de Alpine no solo luchó con el cronómetro, quedando último en las prácticas libres , sino que también protagonizó un tenso cruce con el campeón Max Verstappen. Con la sombra de la controvertida salida de Jack Doohan y las críticas de Esteban Ocon al equipo , en MASCHISME.com ponemos bajo la lupa su actuación, la atmósfera en Alpine y lo que este bautismo de fuego significa para su incipiente carrera en la Fórmula 1.
El debut de Franco Colapinto en el mítico circuito callejero de Montecarlo, al volante de un Alpine A525, estuvo lejos de ser un paseo triunfal. En su segunda aparición con la escudería francesa , el joven argentino marcó el 19º tiempo en la Práctica Libre 1 y cayó al 20º puesto en la PL2 , significativamente distanciado de sus compañeros de equipo, Pierre Gasly y Esteban Ocon (este último ahora en Haas, pero cuyo rendimiento previo en Alpine sirve de referencia). Si bien Colapinto tuvo el mérito de no estrellar su monoplaza en una jornada plagada de incidentes para otros pilotos –con banderas amarillas y rojas por los choques de Isack Hadjar, Oscar Piastri y un toque entre Charles Leclerc y Lance Stroll –, su ritmo generó interrogantes.
El propio Colapinto reconoció las dificultades: habló de «mucho aprendizaje», describió la pista como «muy difícil, muy complicada» y admitió estar «tratando de ir paso a paso y mejorar». También mencionó no sentirse aún «acostumbrado al auto» y carecer de la «sensibilidad todavía» necesaria para exprimir su potencial. Pero el drama no se limitó a los tiempos. Un gesto obsceno de Max Verstappen hacia Colapinto, por un supuesto bloqueo en pista , encendió las redes y puso de manifiesto la tensión que puede existir entre los consagrados y los novatos que buscan hacerse un hueco. ¿Fue un simple error de apreciación o una muestra del «derecho de piso» que a veces impera en la cúspide del automovilismo?
Este episodio se da en un contexto particularmente sensible para Alpine. La decisión de reemplazar a Jack Doohan por Colapinto no estuvo exenta de polémica. Esteban Ocon, ex piloto de Alpine, no se mordió la lengua al criticar la gestión del equipo francés con Doohan, llegando a afirmar que «arruinaron su carrera al hacer algo así». Estas declaraciones, provenientes de una figura con conocimiento interno de la escudería, inevitablemente colocan una presión adicional sobre los hombros de Colapinto. Cada vuelta, cada resultado, es analizado bajo el prisma de si su inclusión fue la decisión correcta.
«Esteban Ocon sobre la decisión de Alpine de reemplazar a Doohan con Colapinto: «Es difícil para él. Arruinaron su carrera al hacer algo así, aunque creo que está lejos de estar acabada. Volverá a la F1 algún día, tiene el potencial”.
La situación evoca el «síndrome del asiento caliente», donde la expectativa de resultados inmediatos, exacerbada por controversias previas, puede crear un ambiente de tal presión que afecte el rendimiento del piloto. Si Colapinto no logra destacar rápidamente, las críticas de Ocon podrían percibirse como una profecía autocumplida, alimentando la narrativa de que Alpine toma decisiones perjudiciales para sus jóvenes talentos. Es un ciclo peligroso donde la presión externa puede minar la confianza y el desarrollo necesarios para triunfar.
Más allá del drama individual, la Fórmula 1, con sus enormes intereses financieros y de marca, a menudo funciona como un espejo de las dinámicas corporativas más despiadadas. La «inversión» en un piloto joven es una apuesta de alto riesgo, y los «reemplazos» o «despidos» tienen un costo humano y reputacional que, en la búsqueda implacable de resultados, puede ser minimizado. La gestión de talento en Alpine, vista a través de los casos Doohan y Colapinto, refleja cómo las decisiones en entornos de hipercompetencia pueden priorizar el rendimiento percibido a corto plazo, a veces en detrimento del desarrollo a largo plazo. El «lado B» financiero y de gestión de recursos humanos en la F1 es tan brutal como la competencia en la pista.
Para Colapinto, Mónaco fue un duro recordatorio de la exigencia de la categoría. No chocar es un dato positivo, pero en la F1, eso raramente es suficiente. Cada Gran Premio es una audición crucial, y un desempeño por debajo de las expectativas o verse envuelto en controversias puede tener serias implicaciones para futuros contratos y patrocinios. La pregunta que flota en el paddock es: ¿podrá el argentino sobreponerse a este inicio complicado y demostrar que la apuesta de Alpine por él fue acertada, o será otra víctima de la trituradora de talentos que a veces parece ser la Fórmula 1?
¿Crees que Colapinto tiene lo necesario para triunfar en Alpine o la presión y la política interna serán demasiado? ¡Debate con nosotros! #ColapintoF1 #MonacoGP


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