La propuesta aún debe superar el proceso legislativo
Que la Secretaría de Gobernación (Segob) haya terminado su propuesta de nueva Ley de Juegos y Sorteos no significa que las reglas para las plataformas en línea ya hayan cambiado en México. Rosa Icela Rodríguez, titular de la dependencia, anunció en La Mañanera del Pueblo que concluyó la revisión interna para actualizar la ley de 1947. El proyecto será evaluado por el Gabinete de Seguridad antes de su presentación formal. Su objetivo principal, según publicó El Imparcial el 13 de octubre, es combatir la evasión fiscal y el lavado de dinero en el sector.
La norma que rige data de 1947
Hoy la actividad sigue regulada por la Ley Federal de Juegos y Sorteos de 1947 y su Reglamento, que la Segob administra a través de la Dirección General de Juegos y Sorteos. En ese marco, los casinos y las plataformas de apuestas deportivas necesitan autorización para operar de forma legal en México. No existen licencias solo digitales: los sitios en línea deben estar vinculados a permisionarios terrestres autorizados y tener sus servidores e infraestructura dentro del país. Para operar legalmente en México, las plataformas deben cumplir el marco de permisos de la Segob y las condiciones aplicables a su actividad.
Esa dependencia de un permiso terrestre explica por qué la oferta autorizada en México es más corta que la que devuelve un buscador. Un sitio puede estar escrito en español, aceptar pesos y anunciarse en redes sociales sin estar amparado por ningún permiso de la Segob, y el usuario rara vez lo distingue desde la interfaz. La propuesta que ahora revisa el Gabinete de Seguridad apunta a ese punto antes de que la discusión llegue al Congreso. Hasta que ambas cámaras aprueben un texto y este se publique en el Diario Oficial de la Federación, las obligaciones aplicables siguen siendo las de 1947 y su Reglamento.
Las apuestas en España tienen cifras oficiales cada trimestre
Para los lectores que siguen la Liga MX y el debate sobre la ley que prepara la Segob, el mercado español ofrece una referencia concreta sobre las cifras que puede publicar un sector regulado. La DGOJ, el regulador de ese país, difunde un informe trimestral con las cifras de la industria. El informe del segundo trimestre de 2026, correspondiente al periodo de abril a junio, registra 539.19 millones de euros de GGR en el mercado español de juego en línea. El informe de la DGOJ también cuenta usuarios: en el segundo trimestre de 2026, la media mensual de cuentas activas llegó a 2.04 millones, un 20.13% más que un año antes.
En ese mercado, las apuestas deportivas permiten apostar por equipos y acontecimientos deportivos, y constituyen uno de los segmentos de la industria del juego en línea. Según el mismo informe, ese segmento reunió 253.6 millones de euros, el 47% del total, y fue el que más creció en el trimestre, con un alza interanual del 47.46% frente al mismo periodo de 2025. El crecimiento no elimina el riesgo de perder el dinero apostado, por lo que esta actividad debe entenderse como entretenimiento exclusivo para adultos y abordarse con límites de depósito.
La diferencia entre un informe de ese tipo y una estimación de mercado no es menor. Las cifras de la DGOJ proceden de los datos que los operadores autorizados reportan al regulador, se publican con un calendario fijo y permiten comparar un trimestre con el mismo periodo del año anterior. Una proyección, en cambio, parte de supuestos sobre el crecimiento futuro y puede revisarse en cualquier momento. Para el lector mexicano, el valor del ejemplo español no está en el tamaño de ese mercado, sino en que exista una serie pública y comparable.
México exige controles, pero su cifra de mercado es una proyección
Aunque la ley sea antigua, las empresas mexicanas no operan sin vigilancia. De acuerdo con El Imparcial, son sujetos obligados en materia de prevención de lavado de dinero: deben identificar a sus usuarios y reportar transacciones relevantes a la Unidad de Inteligencia Financiera (UIF) y al Servicio de Administración Tributaria (SAT). El marco vigente también prohíbe el acceso a menores y limita la entrega de créditos a los usuarios.
La estimación del tamaño del mercado que recoge esa misma nota, en cambio, no es oficial. Proviene de la consultora Mordor Intelligence, que estima que el mercado mexicano de apuestas en línea pasará de 790 millones de dólares en 2025 a 1,090 millones en 2031, con una tasa de crecimiento anual compuesta de 8.6%. Es un cálculo hacia adelante. Incluso el efecto del Mundial de 2026 se conoce por voz de la industria: Miguel Ángel Ochoa Sánchez, presidente de la Asociación de Permisionarios y Proveedores de la Industria del Entretenimiento y Juegos de Apuesta (AIEJA), dijo a Forbes México que, en el acumulado del torneo, las empresas “prácticamente duplicaron el mercado de clientes”. El dato español, en cambio, registra lo que ya ocurrió en tres meses concretos.
Qué puede revisar el usuario mientras tanto
Mientras el marco se actualiza, hay algunas referencias prácticas al alcance del usuario. Las plataformas reguladas ofrecen herramientas de control sobre la propia cuenta: límites de depósito, avisos de tiempo de sesión, historial de movimientos y opciones de autoexclusión. En el modelo español existe además un registro estatal que bloquea el acceso a quien solicita quedar excluido, un mecanismo que suele aparecer en el debate sobre protección del jugador. Conviene revisar también las condiciones de cualquier promoción antes de aceptarla, porque los requisitos de uso suelen estar en el texto legal y no en el anuncio. Apostar es entretenimiento para mayores de edad, con riesgo real de pérdida económica, y no debe plantearse como una vía de ingresos ni como una forma de recuperar dinero perdido.
Lo que conviene vigilar mientras avanza la reforma
Además de la propuesta de la Segob, hay otra iniciativa en discusión. El diario El Imparcial recoge la que impulsa Alberto Martínez Urincho, diputado de Morena en la capital, para acotar el papel de influencers, celebridades y deportistas en la publicidad del ramo. Esa misma iniciativa propone además retirar los anuncios de las transmisiones deportivas e introducir controles biométricos para impedir el acceso de menores de edad. Ninguna de las dos propuestas es ley todavía.
Mientras tanto, el lector tiene a mano una comprobación sencilla. La regulación vigente, recuerda el diario sonorense, exige que toda la publicidad del ramo muestre la clave del permiso oficial, así que un anuncio visto durante un partido de la Liga MX o de la serie de campeonato entre Brewers y Dodgers debería llevarla. Queda por ver si la nueva ley incorporará un sistema de publicación periódica de cifras oficiales como el que España ya mantiene cada trimestre.




