Tota de Boyacá sorprende con la playa de arena blanca más alta de Colombia

Tota de Boyacá sorprende con la playa de arena blanca más alta de Colombia
Un destino único en los Andes colombianos donde el agua dulce y el paisaje montañoso crean un paraíso inesperado


Colombia es reconocida en el mundo por sus costas en el Caribe y el Pacífico, pero pocos imaginan que en el interior del país existe una playa de arena blanca que no tiene nada que envidiar a los destinos costeros. Se trata de la playa del Lago de Tota, ubicada en el departamento de Boyacá, que ostenta el título de ser la más alta del país y una de las más sorprendentes de Sudamérica.

A más de 3.000 metros sobre el nivel del mar, este rincón andino combina aguas cristalinas, arenas claras y un entorno de montañas verdes que hacen de Tota un destino imperdible para los amantes de la naturaleza y los viajes poco convencionales.

Lago de Tota: un paraíso inesperado en Boyacá

El Lago de Tota es el cuerpo de agua dulce más grande de Colombia y se encuentra a solo 40 kilómetros de Tunja, la capital de Boyacá. Con una extensión de más de 55 km², se ha convertido en un lugar emblemático tanto por su belleza natural como por su importancia ecológica.

En su orilla se encuentra la famosa playa Blanca, reconocida como la playa de arena blanca más alta de Colombia. Su arena, compuesta de sílice y minerales propios de la región, le da un aspecto tropical que contrasta con el clima frío típico de la cordillera oriental.

Este fenómeno convierte a Tota en un destino único: un “balneario de montaña” donde los visitantes pueden disfrutar de un día de playa rodeados de montañas, pinos y páramos.

Un atractivo turístico que rompe esquemas

La playa de Tota sorprende a los viajeros porque ofrece una experiencia distinta a la de los destinos tradicionales. Aquí, los turistas pueden descansar sobre la arena blanca, bañarse en las aguas dulces del lago o practicar deportes acuáticos como kayak, windsurf y paddleboard.

Además, la zona cuenta con servicios de alojamiento, restaurantes y cabañas que permiten vivir una experiencia completa, combinando descanso y turismo de aventura.

El contraste entre la geografía montañosa y la estética caribeña de la playa ha convertido al lago en un lugar muy buscado tanto por visitantes nacionales como extranjeros que desean conocer un rincón fuera de lo común.

Cultura y tradición alrededor del Lago de Tota

Más allá de su atractivo turístico, el Lago de Tota tiene un profundo valor cultural. Para los muiscas, antiguos habitantes de la región, el lago era considerado sagrado y estaba vinculado a mitos y rituales relacionados con la fertilidad y el agua.

Hoy en día, las comunidades locales siguen manteniendo vivas muchas de esas tradiciones, que conviven con la agricultura, la pesca artesanal y, más recientemente, el turismo sostenible.

Visitar Tota no solo significa conocer una playa única, sino también acercarse a la historia y a la identidad cultural de Boyacá.

Biodiversidad y conservación en Tota

El Lago de Tota también es un ecosistema vital que alberga aves migratorias, peces y especies nativas que forman parte del equilibrio ecológico de la región. Sin embargo, el incremento del turismo y las actividades económicas representan un desafío para su conservación.

Por ello, diversas organizaciones ambientales y comunidades locales trabajan en proyectos de educación y protección del ecosistema, promoviendo un turismo más consciente que valore la riqueza natural del lago sin poner en riesgo su biodiversidad.

Gastronomía y experiencias locales

Un viaje a Tota no estaría completo sin probar la trucha arcoíris, plato típico de la región que se sirve fresca y acompañada de arepas, papa criolla o ensaladas. Los restaurantes de la zona, muchos de ellos con vista panorámica al lago, ofrecen este manjar como parte de la experiencia turística.

Además, la zona rural de Boyacá destaca por sus cultivos de cebolla larga, hortalizas y otros productos que forman parte de la economía local y que también se integran a la oferta gastronómica para los visitantes.

Cómo llegar y cuándo visitar

El Lago de Tota se encuentra a unas 4 horas por carretera desde Bogotá, lo que lo convierte en una escapada ideal de fin de semana. La ruta pasa por paisajes montañosos que enriquecen la experiencia del viaje.

La mejor época para visitar la playa de Tota es entre diciembre y marzo, cuando el clima es más seco y los días soleados permiten disfrutar al máximo del entorno natural. Sin embargo, el destino se puede visitar durante todo el año, siempre teniendo en cuenta que las noches suelen ser frías debido a la altitud.

La playa de arena blanca del Lago de Tota en Boyacá es un ejemplo de cómo la geografía colombiana puede sorprender incluso a los viajeros más experimentados. Situada a más de 3.000 metros de altura, combina paisajes andinos con una experiencia de playa inusual y encantadora.

Visitar este destino es descubrir un lugar donde se entrelazan la naturaleza, la cultura muisca, la gastronomía local y la hospitalidad boyacense. Sin duda, Tota es una joya escondida en el corazón de Colombia que merece ser explorada y protegida.


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